El sistema capitalista ha demostrado una extraordinaria capacidad para generar riqueza, pero también una igual de notable para concentrarla. Sus pilares —el individualismo y la competencia— fueron exacerbados como motores de progreso y libertad.
Llevó su consecuencia desde los peligros más extremos, hasta los actos más elementales de la vida cotidiana. A un extremo en que mártir y profeta se conjugaron en una síntesis que no parece de este mundo. Hizo caso omiso de las formalidades y se burló de las etiquetas y los protocolos.
En su gobierno, Rodrigo Chaves se ha enfrentado a jueces, magistrados, tribunal electoral, sindicatos, periodistas y organizaciones sociales. Su accionar se ha centrado en desprestigiar, presionar y amenazar a todo opositor, cebándose con los medios de comunicación, tildando de “prensa canalla” a quienes denuncian sus excesos.
Queden advertidos chilenas y chilenos. No digan después como dicen los argentinos o norteamericanos hoy que ellos no sabían o no creían. No tengan la menor duda que de ganar Kast las próximas elecciones, iremos directo a un desastre total del país donde los trabajadores pagarán la factura.
En este nuevo viciado episodio empresarial, prevaleció el análisis técnico y legal del ente fiscalizador, organismo que, como lo estamos proponiendo permanentemente en nuestras publicaciones, debería tener mayores recursos y atribuciones para enfrentar con oportunidad y celeridad las malas prácticas que habitualmente se cometen.
Lo que predomina en electorado, nuevamente, es un sentimiento de severa desconfianza respecto de la política, después de que el último gobernante frustrara la esperanza de millones de jóvenes de izquierda para terminar comprobando que no hubo diferencia entre la gestión de Boric y la de sus antecesores de la post dictadura.
El reportaje de Chilevisión sobre Bernarda Vera —militante del MIR, registrada en el Informe Rettig como detenida desaparecida en 1973 y que ahora podría estar con vida en Argentina— abrió un nuevo capítulo en la memoria chilena.
La política chilena conoce bien estos movimientos de efecto boomerang: cuando el golpe es demasiado burdo, se vuelve contra quien lo lanza. Y en este caso, la imagen de Kast como un candidato firme se resquebraja, mientras Boric logra sortear el ataque sin daño y Jara aparece como la más dispuesta a defenderlo sin complejos.