
La elección de este domingo no es una más en el calendario político chileno. Es, para muchos analistas, un punto de inflexión que puede redefinir el ciclo político abierto en 1990 y dar inicio a una nueva era. En un escenario marcado por el ascenso sostenido de la derecha y la extrema derecha, y por un país profundamente fatigado tras años de crisis política, institucional














