
En el debate público chileno, saturado de ruido coyuntural —indultos, polémicas comunicacionales, tensiones entre poderes del Estado—, la extrema derecha gobernante intenta instalar sus propios términos de evaluación con temas en apariencia virtuosos tipo: orden público, control migratorio, equilibrio fiscal, confianza de los mercados. Son sus banderas naturales, los ejes













