
Esta es una concepción de la seguridad profundamente restrictiva: seguridad entendida exclusivamente como control del orden público. No como seguridad social. No como derecho al bienestar, a la salud, a la educación, a una vida digna. No como igualdad ante la ley ni como cohesión social. Seguridad, en este marco, es sinónimo de vigilancia, disuasión y castigo.














