
El llamado de Ominami al acuerdo corresponde al espíritu del concertacionismo. Surge de la preocupación por la gobernabilidad y la estabilidad de las reglas del juego neoliberales. La propuesta de C. Ominami revela una forma de hacer política que ya no convence a una ciudadanía que exige transformaciones y no meros pactos de élite.





