
La recepción de capitales extranjeros es una cuestión positiva política y económicamente para los países en desarrollo, siempre que se trate de decisiones no forzadas ni presionadas, sino expresión de las decisiones soberanas de cada país y se respeten las leyes laborales, sindicales, tributarias y medioambientales. Debe, por lo tanto, profundizarse la recepción de







