El sector que naturalmente debería apoyar a la izquierda se sienta abandonada por una fuerza política que, en algunos países, hace de sus programas políticos una suerte de bazar donde se ofrece de todo a todos,
Tiempo de lectura aprox: 3 minutos, 24 segundosEn un escenario de democracias debilitadas y desigualdades crecientes, las alternativas que se presentan como rupturas con el orden neoliberal terminan, con frecuencia, reproduciendo sus mismas lógicas. Desde las comunas europeas hasta la izquierda institucional, la fragmentación y el repliegue identitario funcionan como
Tiempo de lectura aprox: 4 minutos, 26 segundosEn tiempos marcados por crisis económicas persistentes, democracias debilitadas y un capitalismo que ya no logra sostener su propio consenso, las lógicas del fascismo reaparecen bajo nuevas formas. Lejos de ser un vestigio del pasado, se manifiestan como mecanismos de control, disciplinamiento y reorganización del poder,
En suma, la izquierda, esa marginal y despreciada, esa que sirve para el disfraz y la manipulación, la perseguida desde nación, la que se desvela por un país mejor, la que sigue contando sus muertos, desparecidos y torturados, sigue viva en un formato que es invisible para quien acostumbró su vista a lo que ofrece y obliga la cultura dominante.
El momento exige decir la verdad: la burguesía ha lanzado su ofensiva, el régimen se ha cerrado en torno a la represión y el progresismo se ha rendido incondicionalmente. Frente a esto, no queda sino reagrupar al activismo, reivindicar Octubre del 19, recuperar la acción directa y reconstruir una referencia política obrera y socialista capaz de preparar el próximo ciclo de
La sombra de un proyecto político truncado por un golpe de Estado pasó de ser una esperanza a convertirse en un pasado incómodo para las generaciones representantes de la nueva izquierda, el progresismo o la socialdemocracia en Chile.
Si el progresismo quiere seguir siendo protagonista de esta disputa del destino, está obligado a abalanzarse sobre un porvenir reinventado audazmente con más igualdad y democracia económica.
Así, el reto para la izquierda, o para cualquier movimiento progresista, es monumental. Ya no basta con teorizar sobre el futuro o intentar recuperar el pasado. Las viejas fórmulas han quedado obsoletas, y es hora de que los actores políticos actúen con decisiones audaces y estratégicas. No se trata de salvar el capitalismo ni de inventar un socialismo utópico, sino de
¿No podríamos, acaso, entretenernos en algo tan elemental como lo que señalo más arriba, olvidarnos un tanto de la contingencia y pensar en el mañana? ¿No es esa tarea el único legado limpio que podríamos dejar a quienes nos van a suceder en la vida?
Aunque por varios años crecimos un 4 o 5 por ciento, la verdad es que incremento favoreció a los más ricos y a sus empresas. Sin que se haya registrado un alza contundente en los sueldos de los trabajadores, sin siquiera haya disminuido el empleo informal.