El gobierno de Kast sostiene que hay una grave crisis fiscal. Si así fuera, se entiende poco que sus primeras medidas económicas disminuyan los ingresos fiscales, cuyo efecto será aumentar el déficit presupuestario.
En democracia, el poder del Estado no es solo una herramienta de gobierno: es también una responsabilidad moral. Cuando el Estado usa la fuerza —a través de policías o militares— lo hace en nombre de toda la sociedad. Por eso, cuando esa fuerza se usa de manera ilegal o abusiva, la obligación del sistema democrático es clara: investigar, juzgar y sancionar.
Las recientes declaraciones públicas del Frente Amplio, el Partido Comunista, el Partido Socialista y el Instituto Nacional de Derechos Humanos han puesto en el centro del debate una preocupación que atraviesa a amplios sectores de la sociedad chilena: la posibilidad de que el gobierno del presidente José Antonio Kast otorgue indultos a agentes del Estado condenados por
La Constitución ya respondió una pregunta: el Presidente puede indultar. La que sigue abierta es otra, mucho más política y más incómoda:
¿qué democracia está construyendo un país cuando decide a quién perdona —y a quién no— después de una crisis que todavía no termina de comprender?
El gobierno del presidente José Antonio Kast firmó su primer acuerdo internacional al establecer un mecanismo de consultas con Estados Unidos para cooperar en el desarrollo y suministro de minerales críticos y tierras raras. Más allá del contenido técnico del documento, el acuerdo ha sido interpretado por analistas como una señal clara de un cambio en la orientación de la
El primer discurso de Kast busca instalar un marco interpretativo claro: Chile vive una crisis profunda que exige autoridad, orden y decisiones firmes. La narrativa del país deteriorado prepara el terreno para un gobierno de emergencia, mientras que la referencia a Portales y el énfasis en la seguridad refuerzan una concepción fuerte del poder estatal.
Se viene un tiempo duro y peligroso para la gente que trae el gesto propio del perpetuamente distraído por deudas, dudas y esa inextinguible necesidad de creer en algo que sea mejor que las seis cuotas precio contado. Y que no está por ninguna parte.
El cambio de mando presidencial del 11 de marzo de 2026 marca un momento de fuerte carga política en la historia reciente de Chile. Con el término del gobierno de Gabriel Boric y la asunción de José Antonio Kast como nuevo presidente de la República, se cierra un ciclo y comienza otro profundamente distinto en orientación política e ideológica. Así lo plantea una
Desde el 11 de marzo, Chile entra en una configuración política inédita en las últimas décadas: la derecha controlará simultáneamente el Ejecutivo, el Senado y la Cámara de Diputadas y Diputados. No es simplemente un cambio de ciclo electoral. Es una concentración de poder político institucional que marca un giro profundo en el equilibrio democrático del país.
A horas del cambio de mando presidencial del 11 de marzo, diversas organizaciones sociales han manifestado críticas y aprensiones frente al inicio del gobierno de José Antonio Kast. Movimientos feministas, agrupaciones de derechos humanos, organizaciones territoriales y sindicatos han advertido que estarán atentos a las primeras medidas de la nueva administración, ante el