Opinión política

Condena la violencia y aparecerás en la foto

No han pasado cien años desde que se iniciaron las Protestas Nacionales, esas que se convocaban durante la dictadura militar. Se sabía que cada llamado eran muchos muertos, era conocida la máquina de muertes de la CNi y todos los militares.

 

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Al día siguiente de aquellas jornadas era muy larga la fila en el Instituto Médico legal, huérfanos, viudas y madres en una fila de lágrimas. Las batallas para ganarle a la dictadura significó muchos dolores que ni toda la lluvia del sur, como dice la canción, olvidarán. Es que los combates para que se reconozca la dignidad del hombre no es asunto fácil, al sistema no le gusta ni a la clase dominante, ese 1% no se interesa, no los conoce, pero puede que de tarde en tarde los vean en alguna pesadilla.

 

En aquellos tiempos cuando el Jecar estaba vivo, todos pedían la cabeza del tirano y deseaban que muriera para que la magia trajera la normalidad necesaria, el tiempo los llevó a considerar que si Pinochet se peinaba de mejor manera y entonces casi todos estaban contentos.

 

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No se puede condenar la violencia, ni menos que sea pauteada desde La Moneda.

 

No tiene el gobierno del piñerismo la calidad moral de poner condiciones no solamente por ser el más corrupto de los gobiernos de la post dictadura, sino sencillamente porque no se les puede pagar ningún peaje.

 

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Un ministro del gobierno de Piñera que insulta a todos los que están en el Informe Rettig/Valech diciendo que se vive de una caja pagadora no es aceptable. Es un escupo, un insulto a la generación que les arrebataron a sus seres queridos. Se logró dejar abajo al converso Mauricio Rojas por el trato indigno a la historia reciente.

 

La calle les pertenece también a los invisibles.

 

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Los abuelos de la generación que protesta de forma violenta fueron en los años sesenta y setenta la clase obrera, a los cuales el presidente Allende y otros destacados líderes de la izquierda les hablaron, les manifestaron que había que hacer avanzar las ruedas de la historia para vivir en una vida digna, con derechos y los invitaron a sentar las bases de un socialismo lo más cercano posible. En esos tiempos que se coreaba la unidad obrero estudiantil.

 

Los que se enfrentan a carabineros son la generación a la cual el sistema los dejó caer, que los abandonó por no ser rentables, los que no tienen espacio en la foto del modelo. Que no se preocupó porque no tiene espacio en su foto neoliberal, sencillamente porque esa es la conducta natural de los sectores privilegiados.

 

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Vivir hasta los veinte años y más en la casa que construyó el abuelo luego de haberse tomado el terreno junto a otros pobres, ver a sus padres trabajando hasta los sábados en la tarde y yendo a una escuela o liceo abandonado del sistema educacional, no se le puede pedir que actúe de manera cívica por decir de alguna manera, alegra que irrite a las autoridades, se saluda el susto que provoca entre los rendidos.

 

Los viejos de estos rebeldes a quienes las AFP les entregan pensiones de miseria es de una violento insulto, ver como la mitad de sus paupérrimas pensiones se las llevan la farmacias los hace entender que frente a cualquier oportunidad, ante cualquier fisura del sistema, se le debe golpear, se le debe intentar pasar la cuenta.

 

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Cuando en las poblaciones de casa bajas y pobres no pasan los buses y casi sin luces en la noche, entonces se debe comprender que se conspire cuando llegue de nuevo la mañana y hasta salir a la manifestación de la tarde.

 

Los que condenan la violencia acogiendo el llamado del gobierno, ni pasan hambre, ni envían a sus hijos a una escuela de La Pintana o Conchalí. Vivir en la pobreza y marginalidad requiere tener historia de pobre y la esperanza de vencer algún día, y cuando llega la oportunidad ocupar la calle para que sea visto, para que salgan de la invisibilidad a la que se le condena.  

 

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Y cuando se dijo que la justicia se haría en la medida de lo posible, entonces se sentó el precedente que en algún momento podría nuevamente volver a las viejas prácticas de matar, de torturar, de agredir, de vulnerar derechos fundamentales.

 

Los carabineros ni los militares olvidaron sus métodos por todos conocidos.

 

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Y la autoridad declara que todo será investigado, pero la cruda realidad, lo cotidiano, el mismo trato que por años los pobres tienen en los tribunales se hace lento, engorroso,. Nadie le preguntó al cuerpo en el Instituto Médico legal si vivía o no con el salario mínimo, sencillamente se le calló con una bala y se acabó la historia. Lo demás es trámite, papeleo y un lapidario resumen donde se establecerá que murió por causa de la violencia política.

 

Intentarán esos que pagan peaje al gobierno condenar la violencia, aparecer en la foto cuando se esté avanzado en el debate sobre la nueva Constitución cuestión indispensable, fundamental, sin aquello todo de lo que somos testigo necesariamente deberá mantenerse. No es aceptable que muchos digan que no se dieron cuenta de lo que sucedía pero si fueron a pedirles el voto. Fracasados.

 

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No se le puede pagar peaje al gobierno de Piñera condenando la violencia. Vayan a la casa, la población, la vida cotidiana de esos violentos y después vean si lo hacen o no.

 

En todo caso ya violenta este gobierno.

 

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