Fotos: Guillermo Correa Camiroaga

“ El liderazgo de la concertación alegremente coincidió con la derecha en hacer una “asamblea constituyente” grotesca, donde el quórum para aprobar las cosas es de dos tercios (2/3). Ahora, la democracia es el gobierno de la minoría, en que 1/3 veta lo que 2/3 quieren.”

 

 

 

El Colectivo Cine Forum de Valparaíso se  encuentra realizando, entre el 09 y 16 de enero, el “Festival de Cine Urgente”, que este año está orientado a rescatar las experiencias de la resistencia popular, la revolución feminista, las luchas medio ambientales, la lucha por los derechos humanos y los procesos constituyentes. Además de la exhibición de numerosos documentales, películas y audiovisuales, se han organizado una serie de encuentros y debates que abordan temas de la contingencia nacional.

 

 

Hoy martes 14 de enero, en la Sala Rubén Darío de la Universidad de Valparaíso, se llevó a efecto un Conversatorio con el Sociólogo Felipe Portales, bajo el título “Un remedo de Constitución”, quien, en su intervención, planteó lo siguiente:

 

“Voy a vincular estrechamente lo que estamos viviendo hoy día con lo que han sido estos treinta años, de la manera más sintética posible. Curiosamente, no tenemos conciencia de nuestra historia presente, así como tampoco tenemos mucha conciencia de nuestra historia pasada. Si bien es cierto en todos los países existe una distorsión muy grande de la historia producto de los mismos sectores dominantes que buscan embellecer la historia para justificar y legitimar su rol,en el caso de Chile ha sido impresionante. No vamos a ir a la historia de Chile en general, porque no tenemos tiempo, pero lamentablemente desde 1989 se aprecia una distorsión absoluta de lo que fue, y lo que pudo ser, y lo planteó el liderazgo de la Concertación.

 

¿Por qué digo esto?, porque, y aquí me voy a Boeninger, no estoy hablando yo, Edgardo Boeninger en un libro que saca en 1997 “Democracia en Chile, lecciones para la gobernabilidad”, plantea crudamente un reconocimiento de que el liderazgo de la Concertación se derechizó, llegó a una convergencia, dice él, con el pensamiento económico de la derecha, producto de muchos factores, y dice, convergencia que políticamente no estaba en condiciones de reconocer. Esta frase es crucial, “convergencia que políticamente no estaba en condiciones de reconocer”, y yo agregaría que hasta el día de hoy no está en condiciones de reconocer.

 

Pero Boeninger, que fue considerado por todos el arquitecto principal de la transición, Ministro Secretario General de la Presidencia de Aylwin, posteriormente Senador Designado, él reconoce eso absolutamente, y a partir de ese reconocimiento uno empieza a entenderlo todo. Es un puzle que se llena.

 

 Por ejemplo, que el año 1989, y esto es muy poco conocido en Chile, se hizo un acuerdo constitucional, una Reforma Constitucional, seguida de un Plebiscito, de la cual incluso muchos de los que votaron ni se acuerdan, porque hubo un Plebiscito el año 88, del SÍ y del NO, que lo gana el NO, aunque muchos decimos que lo ganó políticamente el SÍ. Lo dijo el mismo Bañados,  Patricio Bañados, la voz del NO, en una entrevista que yo le hice cuando estuve en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, allí el dijo el Plebiscito del 88 lo ganó el SÍ, pero lo ganó técnicamente el NO.

 

Y, ¿después qué vino? Se armó una Comisión Técnica entre la Concertación y Renovación Nacional para estudiar Proyectos de Reforma Constitucional, para mejorar un poco la Constitución del 80. A todo esto la UDI presenta en enero del 89 su propio planteamiento y ahí, en ese planteamiento, ya venía un cambio al sistema de quorum para aprobar las leyes y eso es recogido después en el acuerdo entre Pinochet y la Concertación. Porque, en el fondo, en ese Acuerdo de Reforma Constitucional del 89, que era un paquete de 54 reformas que ni se conocieron, porque se aprobó en un paquete, y una de ellas fue clave.

 

Una de ellas constituyó el regalo de la mayoría parlamentaria que hacía el liderazgo de la Concertación a la futura Oposición de derecha.  Era evidente que la Concertación iba a ganar las elecciones presidenciales del 89, eso estaba seguro. El punto estaba en que pensando que Pinochet iba a ser ratificado el 88, la Constitución original del 80 planteaba un sistema de aprobación de las leyes simple, por medio del cual bastaba la mayoría absoluta en una Cámara y solo un tercio de la otra para aprobar las Leyes Ordinarias. Claro, porque Pinochet iba a tener mayoría en el Senado con los Senadores Designados, e iba a alcanzar a tener el tercio en la Cámara de Diputados. Pero Pinochet perdió el Plebiscito, así es que el prospecto iba a ser para la Concertación y también iba a ser favorable para la Concertación, porque la disposición de los Artículos 65 y 68 planteaba indistintamente mayoría en una Cámara y un tercio en la otra.

 

Al revés de Pinochet, Aylwin iba a tener mayoría absoluta, y la tuvo por supuesto, en la Cámara de Diputados e iba a alcanzar a tener el tercio en el Senado, porque el Senado original estaba compuesto por 26 Senadores electos, dos por cada región, en ese tiempo eran trece las regiones del país, más los 9 Senadores designados, lo que da un total de 35. El tercio de 35 es 12, y obviamente la Concertación iba a elegir al menos 1 Senador por región, eran trece, eso era absoluto. O sea, la Concertación tenía asegurada la Presidencia de la República, y la mayoría parlamentaria.

 

¿Y qué pasó? Se hace una negociación, bajo cuerda, con el desconocimiento absoluto de toda la gente, desconocimiento que hasta hoy tenemos casi todos los chilenos, por medio de la cual se elevan los quórum a mayoría absoluta en las dos Cámaras. Claro, teóricamente es correcto, pero considerando los Senadores Designados, la gracia estaba que con eso se iba a perder la mayoría segura que se tenía.

 

¿Cuál es la explicación?, esto es algo que yo creo que en la historia nunca ha pasado, que una Coalición política prefiera ser minoría a mayoría. El temor no puede ser la explicación, es todo lo contrario, porque si uno le teme al adversario no le va a regalar poder. Uno podrá hacer un uso cauteloso del propio poder, pero no le vas a regalar poder a tu adversario. Por otro lado, pensar que Pinochet iba a poder hacer un golpe a mediados del 89, cuando todo indica que trató de hacerlo el 5 de octubre del 88 en la noche y no pudo, porque no tuvo respaldo de nadie, menos iba a poder hacerlo a mediados del 89. La explicación está en lo que dijo Boeninger: como el liderazgo de la Concertación había llegado a una convergencia con la derecha que políticamente no podía reconocer, a ese liderazgo le convenía, entonces, no tener mayoría parlamentaria, para no tener que estar desnudo ante sus bases diciéndoles que ya no. Entonces pudo decirles plausiblemente “no puedo”.

 

Cuando en el noventa le decían cambiemos la legislación laboral, o la legislación de salud, “no puedo, no tengo mayoría parlamentaria”, y era cierto, pero lo que no decía era que no la tenía porque la había regalado, un detalle fundamental.

 

Ese es el gran pecado original de la Concertación que todavía no se descubre, y esperemos que al menos que con esta nueva farsa que se está por hacer, empiece a descubrirse esta farsa original, y que la han mantenido oculta. Lo que hizo la Concertación de regalar su propia mayoría es algo totalmente demencial, pero se entiende en esta lógica que al final explica Boeninger

 

Esto se complementó por muchas cosas, pero sobretodo por una que también es aparentemente demencial, que es que la Concertación destruyó todos sus medios de comunicación en la década de los noventa. Esto no fue producto del mercado, eso es falso. Juan Pablo Cárdenas, Patricia Verdugo y Faride Zerán han denunciado que hubo políticas activas de los gobiernos de la Concertación destinados a destruir los medios de comunicación afines a la Concertación. ¿Cómo? A través de la mantención de la discriminación del avisaje estatal. Por supuesto que Pinochet discriminó el avisaje estatal, obvio, pero la Concertación continuó manteniendo la discriminación del avisaje estatal . Segundo, el gobierno de Aylwin amenazó al gobierno holandés de que si seguía haciendo efectivo sus apoyos financieros a estos medios, se iban a resentir seriamente las relaciones, porque ya no había dictadura, ya estábamos en democracia.

 

Otro mecanismo que usaron fue hacer que personeros concertacionistas compraran ciertos medios, como “Análisis”, y lo cerraron poco después. El hecho es que todos los medios de comunicación escritos de la Concertación desaparecieron en los noventa, algo insólito y que tampoco merece consideración de los analistas políticos, etcétera, etcétera, etcétera. La Época, Fortín Mapocho, Análisis, Apsi, Hoy,  desaparecieron.

 

 Lo que Pinochet no pudo hacer lo hicieron los gobiernos de la Concertación.

 

Y obviamente la pregunta, pero ¿por qué? Porque los periodistas de estos medios no habían experimentado esta convergencia que reconoce Boeninger con el pensamiento de la derecha, entonces al final estos medios iban a ser los que iban a criticar el neoliberalismo concertacionista. Entonces objetivamente los tipos se dieron cuenta de que esos medios iban a ser muy molestos, tremendamente molestos, entonces, que desaparezcan.

 

Es muy terrible esta historia, pero es así, no hay otra explicación. La otra explicación sería la demencia colectiva y es absurda. Es esto, todo se va cuadrando, el puzle se arma.

 

Había dos canales de televisión, que si bien no eran de la Concertación perfectamente pudieron servir, no para hacer propaganda, no para abusar de esos medios, sino para que hubieran servido de debate sobre lo que fue la dictadura, a debatir la política del cobre, a debatir el tema laboral, a debatir las Isapres, a debatir las AFP. Era obvio que el canal nacional podría haber servido para eso, para contribuir a democratizar el país, y lo mismo el canal de la Universidad de Chile. Se privatiza el canal de la Universidad de Chile y Televisión Nacional se neutraliza, a través de una ley aprobada el año 92 en que se convierte en una televisión del Estado, pero con un Directorio donde la derecha adquiere también derecho a veto. Pero incluso antes de esa ley, Televisión Nacional no hizo nada por debatir lo que fue la dictadura. Si ni siquiera se hablaba de la dictadura.

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Para que hablamos del Caso Clarín, que no sé si ustedes conocen, en que los gobiernos de la Concertación se empeñaron, con dientes y muelas, en impedir que se le devolviera el diario Clarín que le fue confiscado a Víctor Pey, en circunstancias que ya no existía, ya “habían destruido” La Época y Fortin Mapocho y estaba solo el duopolio de El Mercurio y La Tercera, y los gobiernos de la Concertación luchando con todo para evitar que el Tribunal Internacional le diera la razón a Víctor Pey, y al final lo lograron.

 

Pero ¿qué pasó en Chile?, pasó esto pues: que el liderazgo de la Concertación se convirtió en un liderazgo de derecha, pero que no podía reconocerlo. Entonces ha seguido manteniendo un discurso de centro izquierda permanente y una conducta de derecha permanente.

 

 Y eso han sido los 30 años, por eso es notable eso de: “No son 30 pesos, son 30 años”. Porque no dijeron no son 30 pesos, son 46 años, no, son 30 años. O sea la responsabilidad es de la Concertación. La dictadura lo sabemos fue terrible y generó este sistema, eso está muy clarito, pero lo que no está clarito para nada son los 30 años posteriores y ahí hay una responsabilidad fundamental, no de la derecha, sino de la Concertación.

 

La Concertación es la responsable fundamental de la mantención, de la legitimación, de la consolidación y del perfeccionamiento del modelo heredado de Pinochet. Más riguroso es decir el liderazgo de la Concertación, porque hay muchas bases de la Concertación que todavía está engañada, o quieren sentirse engañada.

 

Esto es muy duro. A mí me costó mucho, yo era militante demócrata cristiano y estuve en un cargo relativamente alto, de asesor de Derechos Humanos de la Cancillería, después de Roberto Garretón, que estuvo entre el 90 y el 94, y yo entre el 94 y el 96. Por supuesto que cuando yo seguí tomando en serio el tema, me echó prácticamente Insulza, y menos mal, aunque yo ya igual me iba a ir, porque después vino lo peor, ya que está Concertación que convergió en lo económico, convergió en lo moral y en lo de Derechos Humanos, y defendió a Pinochet de una manera grotesca ante el mundo.

 

 

Entonces, no cuenta entender que ahora alegremente, después del terremoto social que evidentemente refleja una insatisfacción completa con el modelo heredado, el liderazgo de la Concertación alegremente haya coincidido con la derecha en hacer una “Asamblea Constituyente” grotesca, donde el quórum para aprobar las cosas es dos tercios (2/3).

 

La democracia es el gobierno de las mayorías, siempre ha sido así, eso nos han repetido desde chichos, es obvio, ahora no, la democracia es el gobierno de la minoría, en que 1/3 veta lo que 2/3 quieren. O sea, 34 es lo mismo que 66.

 

Y eso, de manera increíble, y con el control de los medios de comunicación, nadie lo está planteando. Se habló en su momento, después del 15 de noviembre, pero ya han logrado naturalizarlo y en ningún foro que ustedes vean o en ninguna entrevista de televisión sobre todo, ni en los diarios, van a ver  que se plantea como tema de debate siquiera esto de los 2/3.

 

Cuando es evidente que eso invalida completamente todo este proceso desde el punto de vista democrático. O sea, la derecha, que ha logrado siempre más de 1/3 desde el año 90, con eso va a controlar absolutamente los resultados de la “Asamblea Constituyente”.

 

Lo que se produce es lo mismo que viene del 89. ¿Por qué hace esto la Concertación?, porque son muy hábiles, son maestros en esto, ¿por qué le conviene a la Concertación los 2/3 ? La otra vez le pregunté a un intelectual de la Concertación, respóndeme con honestidad ¿tú crees que hoy los líderes de la Concertación quieren sustituir las AFP, quieren sustituir la Isapres?, no, me dijo.

 

No lo quieren hacer, pero no quieren hacerse responsable de esto, entonces por eso es que les es muy cómodo entregar la “responsabilidad” definitiva a la derecha, por los 2/3. Entonces todo lo que no se pueda lograr en esta nueva Constitución van a decir, “pero aquí nosotros no podíamos.” Entonces se descargan diciendo que no van a poder lograr una Constitución más progresista, por el 1/3, y teníamos que respetarlo.

 

Es una historia siniestra que se remonta del 89 y está absolutamente vigente hoy y que va a seguir, todo indica, por lo menos uno o dos años más y esperemos que la gente se vaya dando cuenta de esto, pero hay que vencer una autocensura salvaje y esa es nuestra tarea, pienso yo.”

 

Luego de esta extensa, contundente e interesante exposición de Felipe Portales, se realizó un intenso debate con las y los asistentes a este Conversatorio. A continuación transcribo algunos extractos de las respuestas entregadas por el Sociólogo:

 

(…) Ante el escenario actual creo que lo que hay que hacer es denunciar, denunciar y denunciar todo lo que han sido estos 30 años y lo que está siendo este proceso hoy, y no darle importancia, porque nosotros somos tan electoralistas…hay que decir que da lo mismo, si quiere vaya a votar o si quiere no vaya a votar. Esto no va a cambiar porque uno vote así o vote allá, es irrelevante, pero hay que aprovechar este proceso para hacer una denuncia persistente de toda esta siniestra historia de los 30 años.”

 

(…) El punto clave es, primero, no pensemos que lo que nosotros queremos es lo que el liderazgo de la Concertación quiere, eso es fundamental. El liderazgo de la Concertación, según todos los indicadores que tenemos, sigue siendo partidario de mantener esencialmente el modelo neoliberal, es clave eso en primer lugar. No nos ilusionemos pensando que ellos quieren lo que nosotros queremos, porque no es así, a pesar de su discurso. En segundo lugar, la derecha es muy inteligente, tiene clara su estrategia, a la derecha no le importa que le echen la culpa a ellos. Si ven que hay alguna propuesta que les incomoda, por ejemplo la nacionalización del agua, vetan. Cualquier propuesta progresista que se le ocurriese a la Concertación, o que la Concertación, de manera siniestra, como hemos visto, quisiera  plantear para que sea rechazada, la derecha la vetara.

 

 Es muy siniestro el juego que hace el liderazgo de la Concertación. Lo hizo ahora, la semana pasada, con el proyecto de Reforma Constitucional de convertir el agua en un bien de uso público. Ustedes creen que ellos querían eso, no. Ellos querían demostrar que querían eso. Entonces por 24 votos contra 12 se gana la propuesta de la Reforma Constitucional, sabiendo que el quórum es 2/3 y eso corresponde a 29, porque son 43 Senadores. Entonces los tipos hacen el juego y van a seguir haciendo el juego sabiendo que eso no va a ser aprobado.”

 

(…) Yo creo que la izquierda está en el suelo en Chile. Lo que pudo ser una promesa interesante, y creo que lo fue para muchos, incluso yo pensé en eso, el Frente Amplio, miserablemente ha caído en la misma posición de subordinación a la derecha que la Concertación. La mayoría del Frente Amplio ha sido una vergüenza absoluta. Los tipos subiéndose a ese Acuerdo que significa establecer un remedo de Asamblea Constituyente. Evidentemente que ha sido un golpe muy fuerte, porque mucha gente joven, sobre todo, empezó a creer en el Frente Amplio como una alternativa política al sistema, y eso se derrumbó.”

 

 

 Guillermo Correa Camiroaga, Valparaíso 14 de enero 2020

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