Política

¿Traidores? En ningún caso

Resulta curioso que haya quienes se escandalicen por la conducta que asumen ciertos personajes de la exConcertación. Peor aún, se les trata de traidores.

 

¿Traición a qué?

 

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Veamos solo tres ejemplos:

 

¿Es que el senador José Miguel Insulza debería votar a favor de las víctimas y en contra de los victimarios en la acusación constitucional que afectaba al intendente Guevara si fue el que más gestiones hizo para salvar a Pinochet, el peor criminal de la historia?

 

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Insulza siempre se ha puesto del lado de los poderosos. Y jamás los ha traicionado. No sería esta la ocasión de hacerlo.

 

Oro. ¿Por qué hay gentes bien intencionadas, aunque con mala memoria, que tratan de traidor al senador Felipe Harboe, olvidando que cuando ofició como ministro de la presidenta Bachelet fue un furibundo represor de mapuche, estudiantes, trabajadores, un odioso enemigo de toda movilización y un activo colaborador en montajes que criminalizaron al movimiento social?

 

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Harboe jamás ha traicionado a sus amigos. A los que lo han financiado ilegalmente y a los que no. Simplemente ha hecho y dicho lo que que cree y siente. Otra cosa es la candidez de quienes han creído escuchar otra cosa.

 

¿Y acaso no fue el senador Jorge Pizarro quien utilizó a sus hijos para recibir dineros de parte de SQM, en el caso de corrupción política más escandaloso, no solo por los muchos  “honorables” involucrados, sino porque todo quedó en nada?

 

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En fin, la lista es larga.

 

Resulta inexplicable que haya quienes exigen de estas personas una actitud debida a quienes tengan o hayan tenido un compromiso con las esperanzas y necesidades de la gente común.

 

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Esta gente se ha reído de esto y de otras muchas cosas, pero ¿son culpables de que haya quienes les creen?

 

La conducta de estas personas, y de muchas otras, son la mejor demostración de la crisis moral que afecta a todo el sistema político.

 

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Este es un país que se derrumba por la carcoma que lo inunda todo. Dicen representar algo solo para engañar a los necios que aún les creen. He ahí lo complejo de todo: hay quienes les creen, por eso los tildan de traidores.

 

Pero para traicionar a algo o a alguien, es preciso primero haber estado por o con ese algo o ese alguien. No es el caso.

 

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Lo que hace crisis en Chile es que ya no queda espacio disponible para la corrupción. Se desbordó. Y en ese tránsito de ha pedido toda compostura.

 

Los políticos chilenos se han aprovechado de la candidez de la gente y han hecho fama y fortuna mediante delitos sistemáticos y generalizados, los que por cierto, han quedado en la más perfecta impunidad.

 

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Para el efecto, se han dotado  de un sistema judicial también corrupto que ha hecho de la vista gorda su ventura y profesión.

 

Para la existencia de un país al borde del desfonde como este, ha sido necesaria a su vez la existencia de instituciones llamadas a combatir el delito pero que se han transformado en los hechos, en avales y comparsas de  la corrupción desenfrenada.

 

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Así, una institucionalidad repodrida como esta no puede sino estar compuesta por políticos repodridos.

 

Una sociedad con dirigentes honestos y probos, lo más probable es que sea del mismo modo, sana y decente. Por lo menos, no tan enferma.

 

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Por eso resulta no solo absurdo sino que estéril pedir a políticos moralmente inaptos que tengan una actitud moral. Resultaría una contradicción biológica.

 

El tratamiento de traidores a quienes votaron a favor del Intendente Guevara, es decir a favor de la represión más despiadada, no traicionaron sus convicciones. Al contrario, han sido consecuentes con su desprecio hacia la furia desenfrenada de la gente aburrida.

 

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La palabra traición es bastante fuerte y debe aplicarse con precisión so pena de que pierda su real alcance y sentido. O de ser injustos.

 

Y esta gente no se la merece.

 

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En su descargo hay que decir que lejos de ser traidores son simplemente enemigos jurados de la gente y sus esperanzas y coinciden en eso con sus amigos de la ultraderecha.

 

Lo que no quita que a su vez sean carerrajas de notorio capirote, a todo honor y a toda gloria.

 

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Por Ricardo Candia Cares

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  1. RICARDO CANDIA CARES, totalmente de acuerdo con su exposición, totalmente. ¿Cuál es la diferencia entre los actuales partidos politicos que gobiernan con Pñera y los partidos politicos de la oposición,—ex concertación–con una honorable excepción? SOLAMENTE LOS NOMBRES DE LOS PARTIDOS POLITICOS. ¿Cuál es la extrañeza o la sorpresa de esta reunion? Ninguna. Estoy seguro que el FA Tambien va a meter su nariz en esta reunion y EXIGIR QUE LOS TOMEN EN CUENTA, ya que las evidencias circuntanciales del accionar de este partidito durante la explosión social y sus encuentros con los derechistas, ellos mostrarían con hechos que hubieran actuado de la misma manera que los partidos de la Concertación cuando eran gobierno.

  2. Gino Vallega says:

    Toda la razon ,sr. Candia pero , estos personajes estuvieron en reuniones que se publicaron como “acuerdo de la oposición” y como era de esperar , no cumplieron
    el OEA Insulza y otros cavernarios ; es que el PS renovado no dice relación con el PS histórico (ya no existe) y la DC ha sido objeto de escarnio desde tiempos prehistóricos.
    Sumados a otros pequeños y desprestigiados partidos , la oposición no existe y Piñera-Pacos tienen el camino abierto para su sedición.

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