La comuna de El Bosque, de la zona sur de Santiago, es una fotografía nítida del Chile de hoy.

La comuna se fundó durante el gobierno de Aylwin. Su primer alcalde fue designado por el gobierno. Por el sistema de repartija política la bolita le cayó al Partido Socialista y dentro de sus lotes a la patota que venía llegando del MAPU; ahí se detuvo en el casillero de don Sady Melo Moya, un militante de poca significación, pero que cobró el vale ante los intereses mayores de sus jefes mapucistas.

El cupo es PS, el que tiene mantiene, nadie lo puede discutir, y como es una comuna dura de centro izquierda, es coser y cantar, así por 30 años. Cuando yo era un joven estudiante de derecho los dirigentes democráticos iban a decirnos a las universidades que Pinochet era un ambicioso, sin límites. que con 17 años en el poder quería más.

Sadi Melo

Cuando el alcalde partió era pobre y su comuna también: han pasado 30 años y él con 6 millones mensuales es millonario, pero su comuna sigue siendo pobre. Él es el único millonario de la comuna, no vive en ella, lo que por lo menos serviría para elevar el per cápita.  La pobreza multidimensional de la comuna es de un 27 %, el doble del promedio nacional.

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En el programa de Televisión Contacto de Canal 13, preguntado por su viaje a París a una cumbre mundial del medio ambiente (que haría allí?), señaló que estaba reticente a ir a China sino era en la clase Premium. Argumentó que él se consideraba un ejecutivo y que los ejecutivos viajaban en esta clase privilegiada, su calidad de ejecutivo estaría dada – señaló- por el hecho de administrar el presupuesto municipal. Fuera del municipio qué empresa privada contrataría a este alto “ejecutivo”?.

Llegó la pandemia y el alcalde exigió la cuarentena en los tonos más perentorios. No advirtió que en Chile uno de cada cuatro trabajadores vive al día y en su comuna muchos más. ¿Qué comerían? Esta pregunta no surge fácil con 30 años a 6 millones mensuales.

Los vecinos, como pudieron, organizaron ollas comunes, el municipio ausente de la crisis salvó su primera autoridad en los matinales dictando cátedra ( que él nunca recibió).

La situación en El Bosque no dio para más y derivó en grandes manifestaciones callejeras. El Estado respondió con represión policial, trayéndonos de vuelta una antigua canción de Violeta Parra. El alcalde no hizo nada por sus vecinos, que acosados por la pandemia y la imposibilidad de trabajar recibían palos y gases. Pudo ir al lugar, interceder verbalmente al menos por los que al fin y al cabo lo han hecho millonario.

En un programa de televisión el alcalde UDI Rodolfo Carter de la vecina Municipalidad de la Florida (donde hay un déficit gigantesco) instó públicamente al Intendente de Santiago a “dispararle” a los manifestantes. Este alcalde, cliente frecuente de la Contraloría General de la República, no recibió ni un reproche ni de su partido ni de la Asociación de Municipalidades.

Rodolfo Carter

Peor aún, el instigador de Carter fue al día siguiente a dejar 100 cajitas de mercadería a la Municipalidad de El Bosque, con evidente afán de limpiar su imagen, y se subió al carro el indisimulado candidato presidencial UDI Joaquín Lavín con otras cajitas. Carter pide ahora que el gobierno le reponga las cajitas que él utilizó para su operación política. Conocemos a los personajes.

Lo sorprendente es que el Alcalde Melo agradeció “la ayuda” y se auto felicitó por la gestión. La casta política es una sola, qué duda puede ya caber.

El municipio de El Bosque tiene un presupuesto de miles de millones de pesos y con una simple modificación presupuestaria podría hacer muchas cosas por sus vecinos, no necesita recurrir a las cajitas de la indignidad que la derecha le tira al suelo.

La manifestación de El Bosque es un aviso. Millones pueden salir a las calles dirigidos por la desesperación. El gobierno anunció que repartirá cajas de mercadería en todo el país. Ojalá se haga y bien, aunque parece que fue un anuncio improvisado, donde no había nada resuelto ni ejecutado previamente.

No hay plan ni medida alguna desde el gobierno para sustentar económicamente la crisis. De paso compraron dos fragatas anticuadas con 30 años de servicio y dadas de baja por la armada australiana: más de 100 millones de dólares.

Hoy día un organillero tocaba en solitario en el centro de Santiago, vive al día, tocaba a dos cuadras del Palacio presidencial de La Moneda.

 

ROBERTO AVILA TOLEDO

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