Como si de una crónica del hambre anunciada, ésta llegó a millones de chilenos.

La precariedad del modelo quedó reflejada de cuerpo entero.

Los arcángeles de Chicago que siempre han defendido el modelo neoliberal, han atacado durante años sin piedad a los que apoyan un Estado fuerte, no solamente para salvar a los ladrones bancarios que en algún momento estaban en aquellas graves dificultades de 1982 donde hubo que meter las manos a los dineros fiscales para que pudieran seguir existiendo.

Hace algunos años Alberto Mayol entre otros, se enfrentaron a los que siempre levantan los méritos del modelo. Empresarios, políticos y yanaconas que haciendo una torcida interpretación de la ley se dedicaban a financiar a los políticos. Chile conoció a empresas que llegaban con dinero fresco para construir a golpes de billetes diputados y senadores y sin tapujos pagaban a subsecretarios del ministerio que era de su marcado interés.

Eso está en estrecha relación con el tipo de política que a ellos les interesa. La democracia que le es útil para sus intereses y les fue bien. Largo es el listado de mendigos que hacían fila para pedir dinero, desde conspicuos ex alumnos de los colegios perfumados del barrio alto, hasta un senador/animador/evangélico de un lenocinio en la calle Bories de Punta Arenas.

Entre esos chilenos no está en su agenda la existencia de la miseria. Su aporte llega hasta la limosna en la iglesia del domingo para que el cura se preocupe de los que no tienen nada.

La existencia de una falsa preocupación de los grupos económicos en Chile por los pobres y los que se pintan como clase media, se cae cuando se hace pública la colusión. Eso de ponerse de acuerdo en los precios en determinados productos para aumentar sus beneficios. Todo es impresentable pero lo que constituye delito es que hayan sido las farmacias a las que van los chilenos que están enfermos y que buscan seguir viviendo. Los que con pensiones miserables hacen más bajas sus condiciones de vida para comprar medicamentos.

A la SOFOFA y la CEP, los grupos ligados a la construcción, el retail, los dueños del mar chileno no les dan la menor importancia los que tiene hambre. Para ellos allí se encuentran los narcotraficantes y hacen esa perversa relación con los que por la urgente necesidad roban comida y después dan la vida, como dice Silvio.

Absolutamente todo está justificado, todo tiene sentido.

La política y los bancos siempre han sido buenos amigos, sus negocios establecen relaciones recíprocas con notables beneficios. Ricardo Lagos es el mejor ejemplo de como el servilismo al capital financiero y la precariedad de su gobierno, logró hacer entrar a los bancos al sistema educativo universitario, dejando a una generación encadenada a pagar por un derecho que siempre había sido parte del bien común.

La concertación en una alianza delictiva y miserable le entregó a miles de estudiantes junto a sus títulos una mochila con deudas que han difícilmente podido pagar. La concertación no tuvo la más mínima dignidad para exigir que los intereses sean lo más bajo posible, aceptó que un derecho fundamental se convirtiera en un chorro de millones que engrosaban las abultadas ganancias de los bancos.

Nadie nunca visto un letrero en una ventana de algún banco con la leyenda de se vende o se arrienda. Es un buen negocio.

Siempre el HAMBRE ha estado en la calle, esa verdad que ha existido y vive bajo las alfombras, que esconden todos de manera transversal se hace ahora más real. Esa exigencia de los millones de hambrientos que está dejando la pandemia deben recibir de forma urgente la ayuda del Estado, ahora, para salvar la vida.

Se hubiera esperado de un presidente más serio y de su gobierno menos despreciable que durante esta grave crisis sanitaria fuera sostenida con un salario de crisis digno. Pensar que aportes escalonados son la solución constituye un insulto. No hay duda que el piñerismo no logra comprender que el hambre es igual todos los días de la semana.

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Lo sucedido en la comuna de El Bosque  y La Pintana es el fuerte mensaje que se hace para salvar la vida de miles y miles de chilenos, pero al mismo instante se caen las máscaras de la derecha. Los Coloma, los Rysselberghe, los Melero, la UDI en su totalidad, los ministros del piñerismo en fila exigen que se haga justicia, que los desnutridos sean llevados a la cárcel y manifiestan que junto a los hambrientos están los traficantes.

Escribió el poeta que el hombre que inventó la caridad inventó al pobre y le dio pan.

Especialmente la UDI y todos los de sus filas salen por estos días para condenar a los que empujados por la necesidad reivindican el derecho a entrar al sueño sin hambre. Una manifestación que de forma habitual es interrumpida por la policía. La misma que se dedica a mutilar a los chilenos que exigen demandas justas.

Una verdad del tamaño de una catedral que hay en toda la derecha,  y más allá también, es que está integrada por parlamentarios que vienen existiendo desde los tiempos del binominal. Muchos en el actual parlamento son hijos portadores de la  herencia de la dictadura.

Nada conoce la derecha de lo que sucede cotidianamente en las zonas de pobreza. Chile tiene personas que viven en extremas condiciones de miseria, los que trabajan en la mañana para poder dar de comer a los hijos en la tarde.

Fácil resulta pedir que los manifestantes con hambre sean detenidos y llevados a los tribunales de justicia. Millones han pedido que parlamentarios que entregaron boletas falsas, facturas de mentira fueran llevados a los tribunales para un juicio. Sucedió entonces que todos salieron inocentes y los más perjudicados fueron obligados a estudiar clases de ética.

Constituye un derecho inalienable que los hambrientos salgan a la calle para exigir el derecho a la vida. Será lo más normal que otras poblaciones en Santiago y provincias se manifiesten. Eso le molesta la derecha, a ellos les gusta la paz de los cementerios.

Impresentable….

No quedará absolutamente ninguna duda que en ese segmento conocido como congreso nacional, lo menos valorado y más despreciado por todos los chilenos, existan personajillos (as) enanos que han salido a la calle a repartir cajas de comida con sus fotos y nombres incluidos pensando en las próximas elecciones en medio de esta crisis. De la misma forma que lo hace la familia del CHAPO GUZMAN y otros tantos traficantes de drogas en algunos países de nuestro continente. No existe diferencia en las conductas entre un senador PPD, una senadora y diputado UDI, y un diputado RN, hay muchos Conrado Rey.

No tienen calidad moral para condenar las urgencias de los pobres, los patipelaos, los hambrientos, esos que ponen en peligro los privilegios con los que viven cotidianamente como dice la mujer de Piñera.

 

Pablo Varas.

 

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