Opinión política Portada

Nos vendieron gato por liebre el día del plebiscito

El gato tenía ojos de liebre, orejas de liebre, y rabo de liebre, pero era un gato.

Nos vendieron una Asamblea Constituyente y nos pasaron una Convención Constitucional.

Cuando abramos el paquete, en abril, el día en que se empoderen los constituyentes, y veamos la letra chica, nos vamos a enojar, creo.

Esta situación, en otras palabras, la viene denunciando desde el mismo día que nació ” el acuerdo por la paz” el distinguido intelectual Felipe Portales, que en su último artículo publicado en este medio (1) dice:

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” … dicha gran mayoría votó también (seguramente muchísimos sin quererlo; y la inmensa mayoría todavía ¡sin saberlo!) porque dicha Convención tuviese necesariamente que aprobar su reglamento y las normas constitucionales por un quórum de dos tercios. Ahora bien, si (condicional) definimos la esencia de la democracia como la regla de la mayoría, aquella Convención no cumplirá con ese requisito, pues le dará a cualquier fuerza que obtenga más de un tercio de los convencionales un virtual poder de veto sobre el texto final que se apruebe.”

Así las cosas, veamos cómo nos vendieron la “Convención Constitucional”, nos hicieron 2 preguntas, a saber:

La primera era si queríamos hacer una nueva Constitución Política para reemplazar a la existente, y millones de ciudadanos respondimos que sí. Fue tanto el efecto de lo que firmamos con un lápiz bic, fue tan potente ese coro de 7.5 millones de ciudadanos, que se sintió un respiro, se produjo una paz momentánea en todos los rincones del país, y fue vista y escuchada y aplaudida en todo el mundo.

Cuatro de cada cinco chilen@s dijo que no quería la Constitución vieja, y puesto que ya la conocía, que tenía plena conciencia de los efectos negativos que su aplicación había generado en la vida cotidiana suya y de sus semejantes, deseaba cambiarla, deseaba que se redactara una nueva, y después que la sometiéramos a la aprobación mediante otro plebiscito.

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Muchas serán las razones por las cuales convergieron las certezas y determinación de los ciudadanos para demostrar un triunfo apabullante sobre la vieja Constitución, aún cuando no sea rigurosa esa afirmación, que como se ve al leer la letra chica, ese triunfo de características bíblicas, en virtud del engaño, la omisión y la desinformación, hacía en la realidad jurídica, legitimar su letra misma, que en ese acto, creía repudiar.

La segunda pregunta fue, si quería que la redactara una convención mixta o elegida totalmente. Y eligió la opción de rechazar la comparsa de los parlamentarios, rechazó a la casta política, la misma que perpetró el proceso constitucional.

En eso consistió la puesta en escena, el pueblo desinformado de la letra chica ( reglamento ya redactado con el veto en favor de la minoría incluido, y la primera imposición, ¡ aprobar el reglamento!).

Será eso en consecuencia, lo que se dilucidará en los hechos, el día y hora en que comience a operar la Convención Constituyente. El día en que se descorra el velo opaco del engaño.

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Me temo que aún están vigentes y estarán vigentes ese día las mismas razones que tuvieron los 2 poderes concertados, ejecutivo y legislativo, para llegar a un acuerdo que dio origen a la idea del plebiscito con asamblea constituyente vinculado, para parar la rebeldía que no solo acosaba al gobierno, si no que a su fundamento jurídico, la Constitución, y económico, el llamado sistema neoliberal.

La casta política estaba aterrorizada por la manifestación masiva de malestar, el pueblo después de muchos años volvió a ser protagonista activo y principal de la política, su papel , su rol, estaba siendo amenazado.

La Oligarquía entre tanto, que temió que su ” zona de confort”, su sistemita para acopiar riqueza y privilegios, se podría terminar, estuvo en todo momento por respaldar el ” Acuerdo por la paz”, hablemos francamente, estuvo detrás de todo esto.

Y , francamente, no veo por qué razón, el 26 de abril próximo, de suscitarse un conflicto de rebeldía de una parte de la Convención, con la imposición de firmar normas y reglamento, acompañado por manifestaciones masivas, no vaya a existir el espacio para pactar un quórum más bajo, una reforma sobre reforma que realmente permita el deseo de la inmensa mayoría, la de redactar una nueva Constitución democráticamente.

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Si la Convención Constituyente, se niega a firmar el reglamento, está en su derecho, produciéndose un impasse insalvable, y exigiera la reforma constitucional al reglamento, al quórum altísimo de 2/3 para concordar un acuerdo en la redacción del texto verdaderamente democrático, entonces, la palabra la tiene, nuevamente la casta que creó el engendro. Podrán decir no, pero ¿tendrá la capacidad el viejo orden, que está haciendo agua por todas partes, de imponer su voluntad? Es probable que no lo vean, porque estas cosas hay que sentirlas.

No se trata de alentar al pueblo a tomarse la Bastilla o la Moneda, se trata de algo tan simple como negarse a firmar el recibo de una mercadería que no compró, o creyó no comprar, porque hubo publicidad engañosa y ocultamiento evidente de información.

Tampoco se trata de apelar al tribunal contemplado en la ley 21.200, sería un despropósito, se trata de dirigirse a la casa matriz, acompañado de todos los estafados, para exigir, que se incluya lo que se creyó comprar, o que le devuelvan el precio pagado en ese acto. Su dignidad.

 

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René Dintrans

 

 

La triste realidad del plebiscito – El Clarin de Chile

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  1. Quisimos que nos vendieran “gato por liebre el día del plebiscito” porque
    asi lo vendió la “segunda generación” de inneptos en beneficio de la “primera”.
    Candilejas, centella, noctilucas… bolitas de vidrio por oro…!
    El sistema es conocido desde 1492 desde que existen los Malinches…

    • Germán Westphal says:

      Exactamente, César! Y si se afirma que “nos vendieron gato por liebre” sólo puede ser porque compraron el animalito sin examinarlo y ahora no saben qué hacer con él. Algunos proponen alterar su ADN para convertirlo en la liebre que querían; otros quieren cambiarle el pellejo de gato por uno de liebre para guardar las apariencias y no pasar por idiotas; otros, “ponerlo a dormir” con la esperanza de que se re-encarne en liebre; otros, embalsamarlo como el gato que nunca fue liebre a fin de preservar el orden —para ellos natural— del mundo en que viven; y —finalmente— otros que están convencidos de que no es gato sino que la liebre más hermosa que han visto en toda su vida! Por supuesto también hay otros a quienes les importa un bledo si es gato o liebre mientras puedan vivir en el mundo que se han inventado.

  2. Felipe Portales says:

    Señor Dintrans: Debo reconocer que su voluntarismo debe ser insuperable. A los chilenos que nos obsesionamos tanto con los records mundiales: Bien, creo que aquí tenemos uno…
    ¡Cómo puede plantear que los mismos políticos de la ex Concertación que, sí o sí, ocuparán todo el “centro” de la Convención van a rebelarse sorpresivamente contra las reglas de la Convención que ELLOS MISMOS CREARON (junto con la derecha) el 15 de noviembre del año pasado! ¡Rebelión que equivaldría a quebrar flagrantemente la Constitución y las leyes vigentes! ¡Y de reglas de las que ni siquiera el PC, el PH y los demás partidos que no suscribieron tal funesto acuerdo han expresado tampoco alguna incomodidad en la campaña y en el post-plebiscito!
    Además, le recomiendo que escuche la filtración de la intervención de Longueira en el Consejo Ampliado de la UDI donde explica claramente porqué el quórum de los dos tercios constituye una completa garantía para la derecha de que no se aprobará ningún texto de “nueva” Constitución sin su consentimiento. ¡Infórmese, un poco, señor Dinstrans!

  3. Felipe Portales says:

    Nobleza obliga: Debo felicitarlo, sí, por su título del artículo. Expresa muy bien la realidad. Habría que complementarlo con la notable reflexión que hacía Mark Twain: “Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos que han sido engañados”.

  4. René Dintrans says:

    Señor Portales, aprecio que le haya gustado el título de mi nota, lo considero un éxito considerando que fue el título de mi nota anterior lo que provocó su ira. Y ciertamente no lo siento un éxito personal, si no que de la capacidad de dialogar que siempre debería estar presente, sobre todo en estos momentos, que me parecen cruciales de nuestro futuro como sociedad.
    Usted me recomienda que lea y escuche, y se lo agradezco, es lo que he hecho dentro de mis posibilidades desde que tengo uso de razón. El vídeo que se coló de Longueira lo había visto hace rato, y si no lo hubiera visto, me lo habría imaginado tal cual fue.
    Si considera que mi voluntarismo ya es récord insuperable, me permito decirle, dada la incipiente confianza que ha generado este espacio de diálogo, que su quejumbrosa denuncia es paralizante e invencible
    Si su tesis es que fuimos engañados groseramente con la complicidad de la ex Concertación y parte del Frente Amplio que firmó ese espurio acuerdo, no veo por qué razón torpedea una iniciativa para impedir que se lleve a cabo su realización o se interrumpa el camino aunque sea por unos días, arguye que los ´partidos que firmaron van a aceptar desde el primer día las reglas del juego, más bien el mero trámite de firmar el reglamento, en eso estamos absolutamente de acuerdo.

    Lo que está por verse, es desde luego la tesis de Longueira se va a comprobar una vez más, eso del beneficio residual, es absurdo apostar a una lista en que la manejen esos coyotes, tendrá que levantarse otra lista, cuyo primera voluntad sea rechazar el reglamento, la ley si usted me apura.
    De manera que habrá más de 2 listas, y espero que en la sala haya más de 1/3 para rechazar el segundo punto del reglamento que es su aceptación. Lo otro sería no concurrir a votar, como tal vez usted lo hizo el día del plebiscito si es consecuente con lo que afirma en sus textos.
    Considere que hubo también partidos que se negaron a participar de ese vil acuerdo, que tienen la capacidad para levantar una lista asumiendo esa “pérdida residual”, pero tal vez aumentando su votación al entusiasmar a la juventud que tiene más claras las cosas , pero se niegan a votar. Longueira tal vez no ha pensado en el aumento del universo real de votantes que pudieran ocurrir, y tal vez los partidos no han considerado la presión interna y externa a la que estarán sujetos por entonces.
    No creo que los partidos sigan teniendo el sartén por el mango, está por verse, ni la pandemia ni el proceso constitucional garantiza que la expresión generalizada de descontento social haya concluido.

    Pasemos de la denuncia a la acción!
    Avancemos en la medida de lo imposible!

  5. Felipe Portales says:

    Tengo indignación, no con usted ciertamente, sino con el liderazgo que -¡a confesión pública propia de Boeninger, Foxley, Tironi, etc.!- nos han
    engañado con su solapada derechización ya por treinta años, ¡y pretenden seguir haciéndolo indefinidamente! Y vuelve a usted a incurrir en el extremo voluntarismo de suponer que LOS MISMOS que suscribieron el funesto acuerdo del 15 de noviembre están aprestándose para rechazar el propio reglamento que ellos impusieron…
    Ya lo decía Mark Twain: “Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos que han sido engañados”

  6. Felipe Portales says:

    Más aún cuando hasta los PC han anunciado su sometimiento al quórum de los dos tercios; como lo revela hoy (¡en “El Mercurio”!) el propio Jadue en una entrevista al decano…

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