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Camila Vallejo y el dedo en la llaga

Parece un  momento propicio para poner el dedo en la llaga. Estoy por completo de acuerdo con la opinión de Camila Vallejo y con la opinión de una gran cantidad de ciudadanos que aprecian que los 2/3 como quórum constituyente, que en realidad SE DEBE ENTENDER COMO 1/3 DE QUÓRUM DE PODER DE VETO, no puede ser una definición previa a la misma instancia encargada de dar valor soberano al conjunto de normas constitucionales.

Esta definición previa de quórum coloca el proceso generatriz de la nueva Carta Magna, como un excelente ejemplo mundial de carencia de legitimidad, si se entiende que el pueblo es quien por excelencia ejerce la soberanía, asunto que queda claramente establecido en el artículo quinto de la actual Constitución y que no ha sido ni transformado, ni eliminado.

Una nueva Constitución Política que pretenda establecerse con total legitimidad y que exprese la soberanía de los ciudadanos, quienes se entienden capacitados para definir por sí solos el tipo de contrato social  que desean definir, debe establecer sus mecanismos de legitimación asambleísta (léase “convencionalista”) de manera autónoma y soberana, porque es la base fundamental desde donde se desprenderá toda pretendida imperatividad.

ESTAMOS AL BORDE DE INICIAR UN  PROCESO DE GRAN IRRESPONSABILIDAD HISTÓRICA, porque no solo los chilenos sabemos, sino que todo el mundo está en conocimiento de las maniobras de baja política que se coordinaron en el acuerdo del 15 de noviembre de 2019 y que definió un proceso a espaldas de lo que realmente pide el grueso de los ciudadanos en un claro movimiento DESTITUYENTE.

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Una Convención Constitucional decente y digna, debe definir en su sesión preliminar el marco normativo esencial para tomar los acuerdos para los que ha sido instituida.

Sin duda que 1/3 de poder de veto, o lo que es lo mismo, 2/3 de quórum constituyente, es una fórmula que exagera hasta el absurdo el sentido democrático del peso de una mayoría y termina consagrando el poder obstruccionista de una minoría. No obstante, el problema de fondo y lo que le hace  una cuota ilegítima, no es su valor de desequilibrio, sino su pre-establecimiento sobre la base de la anulación anticipada de la voluntad soberana del pueblo representado en la instancia convencional.

ESTAMOS AL BORDE DE INICIAR UN  PROCESO DE GRAN IRRESPONSABILIDAD HISTÓRICA, porque no solo los chilenos sabemos, sino que todo el mundo está en conocimiento de las maniobras de baja política que se coordinaron en el acuerdo del 15 de noviembre de 2019 y que definió un proceso a espaldas de lo que realmente pide el grueso de los ciudadanos en un claro movimiento DESTITUYENTE.

El reciente plebiscito no representa, bajo ningún punto de vista (ni siquiera para quienes son gestores de la agenda que implica el proceso constituyente) la elección de un mecanismo que se legitime en la voluntad soberana, sino una simple maniobra espuria con nítido espíritu de extorsión; una colusión escandalosa de una casta de poder atrincherado en la institucionalidad, cuya legitimidad ha sido abiertamente abolida por la manifiesta voluntad de los ciudadanos.

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Los resultados del plebiscito -en su consulta primera- son inapelables: APRUEBO. Y la consulta segunda: Convención Constitucional, aun cuando aplastante, un simple  acto de posicionamiento táctico derivado de las circunstancias pandémicas y de los mecanismos de desarticulación política de masas, enmascaradas de medidas sanitarias, con un estado de excepción que más que cuidar la salud de los chilenos, lo que pretende es salvar en la UCI, el andamiaje institucional del neoliberalismo que el pueblo desea desbaratar de una vez por todas.

¿PERO CUÁL ES EL DEDO EN LA LLAGA? El dedo, la sal, la pimienta y el limón en la herida, es la evidencia de que hoy la institucionalidad por sí misma no tiene ninguna posibilidad de cambiar las condiciones plebiscitadas, porque no se puede, cambiar las reglas del juego desde una decisión unilateral del Poder Legislativo, asunto que tampoco es un sacramento, porque está claro que este mismo poder se pasea la soberanía popular con desparpajo, cuando así lo estima y le conviene. PERO el problema es que en esta ocasión se las jugará por hacer como que defiende la decisión ciudadana, porque la fuerza de la ciudadanía no está en el Congreso, ni se representa en lo que ordena el resultado del plebiscito, sino que está en la calle y no basta con el Partido Comunista encaramado ya por hartos años en las cumbres de la burocracia y unos cuantos aliados dispuestos a trabajar por un proceso transparente y de una real soberanía ciudadana, para direccionar las decisiones concertadas por el resto de fuerzas políticas dominantes del Parlamento.

ASÍ ES QUE si la ciudadanía, si el pueblo de Chile, quiere un proceso que no esté atrapado en una estrategia obstruccionista de sus intereses, con un 2/3 predefinido, puede y debe aprovechar el oleaje que hoy hace Camila Vallejo y el Partido Comunista, pero no puede esperar que esta demanda se gane en el Poder Legislativo, por sí sola. ESO NO OCURRIRÁ. La moción de Vallejo no es más que una seña, saludo a la bandera si no se acompaña por la presión real del pueblo movilizado.

Y aquí es cuando esta demanda de eliminar la antidemocrática rayada previa de cancha del quórum de 2/3, cae con toda su acidez sobre la herida.

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¿Cuál es la herida? Pues aquella que cruza transversalmente a los partidos que han nacido de la cuna social de quienes hoy demandan los cambios y exigen la soberanía: hoy queda en total e histórica evidencia la distorsión estratégica del repliegue del trabajo partidario, separándose de su base social, convergiendo en la escasa o nula capacidad de dirección de los movimientos de masas, encerrándose en la agreste arena legislativa, que pertenece con todos sus amarres y todos sus afluentes de corrupción, al dominio de quienes no les interesa cambiar -pero ni un poco- las reglas del juego que ahoga los intereses del campo popular.

ASÍ ES QUE si la ciudadanía, si el pueblo de Chile, quiere un proceso que no esté atrapado en una estrategia obstruccionista de sus intereses, con un 2/3 predefinido, puede y debe aprovechar el oleaje que hoy hace Camila Vallejo y el Partido Comunista, pero no puede esperar que esta demanda se gane en el Poder Legislativo, por sí sola. ESO NO OCURRIRÁ. La moción de Vallejo no es más que una seña, saludo a la bandera si no se acompaña por la presión real del pueblo movilizado.

Con pandemia o sin pandemia, la única vía posible de cambiar aquello que se ha definido en el plebiscito, es una nueva ola de presión insostenible de los ciudadanos en la calle, para dar el paso que puede establecer un nuevo escenario y conquistar la base para operar, en la mejor condición posible, en el proceso constituyente. PRESIÓN POR UNA SEGUNDA CONSULTA PARA REDEFINIR EL MECANISMO. ¿POR QUÉ NO, SI LA CIUDADANÍA SE UNE Y LO EXIGE? ¿QUIÉNES SON ELLOS, ESA HORDA HAMBRIENTA DE PODER, SIN CRÉDITO CIUDADANO, APROPIÁNDOSE DE LA HISTORIA?

Lo que se pactó el 15 de noviembre de 2019 fue una elusión de la demanda popular; una carta para dejar las cosas lo mejor paradas para los poderes protegidos por la Constitución pinochetista y su corsé hecho en estos años de duopolio, esencialmente dominado por el poder del capital sin riendas, que ha saqueado hasta los sueños de una gran mayoría de chilenas y chilenos.

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De mantenerse el proceso constituyente, sin ofrecer a los ciudadanos lo que es un deber ante su demanda, puede todo terminar en un acto de abierta irresponsabilidad, que termine dejando al país en el mismo caldo de cultivo de las desigualdades, la injusticia y la discordia, para seguir esperando el momento para lograr lo que le abra un futuro propio, superando las herramientas jurídicas que le maltratan permanentemente.

Lo que se pactó el 15 de noviembre de 2019 fue una elusión de la demanda popular; una carta para dejar las cosas lo mejor paradas para los poderes protegidos por la Constitución pinochetista y su corsé hecho en estos años de duopolio, esencialmente dominado por el poder del capital sin riendas, que ha saqueado hasta los sueños de una gran mayoría de chilenas y chilenos.

La ciudadanía debe comprender: aún no está el horno para bollos; aún no podemos sentarnos a discutir una nueva Constitución. Faltan las garantías para que la mayoría haga lo que debe hacer en materia de contrato social y ello hay que ganarlo en la calle.

 

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Gracias Camila Vallejos por el intento. Esperemos que, más que los legisladores, los que entendamos lo que hay que hacer seamos nosotros, el pueblo, labrando nuestro destino, porque está demasiado claro que el Poder Legislativo no es la vía. Puede llegar a serlo, pero no lo hará en una sesión de toma de conciencia, porque la conciencia que impera en las Cámaras del Estado, es principalmente la contra-conciencia ciudadana.

Por Marcos Uribe Andrade

Chiloé, noviembre de 2020

 

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  1. “Lo que se pactó el 15 de noviembre de 2019 fue” un arreglín entre dos Derechas. No fue el Gobierno con el pueblo. ¡NO! Pactaron los momios de siempre con los nuevos momios concertacionistas disfrazados de oposición. El pueblo arrasará con esos políticos corruptos y añejos, desfasados y perversos, y los arrojará desde el Monte del Olvido al Basurero de la Historia.
    La lucha continúa hasta la victoria.

  2. Parece lo más lógico que sean los propios constituyentes los que, como cuestión previa, definan los quórums que les van a regir para aprobar las materias. Parece irrisorio que a los constituyentes se les ponga una camisa de fuerza con el quórum obligado de los 2/3 para aprobar cada uno de los artículo, quedando en peor condición que la misma constitución de Jaime Guzmán que se quiere cambiar por otra que sea más democrática.
    A no olvidar que la actual constitución contempla los quórums de los 2/3 (66%), 3/5 (60%) y mayoría simple (50% más 1).
    No hay por donde perderse, más sobre todo si se tiene en cuenta que ese pie forzado de los 2/3, no fue lo que el pueblo reclamó con el estallido social , ni tampoco el parlamento o los partidos políticos como tales. Tal acuerdo provino de un acuerdo espurio entre parlamentarios designados, apresuradamente, a dedo, en la que no participaron ni el P.C, ni el P.H, ni el FREVS, ni Convergencia Social, toda vez que la presencia de Gabriel Boric en ese vergonzante acuerdo lo hizo sólo a título personal. Tampoco participaron ni fueron llamados los senadores independientes como Araya, Bianchi, Navarro, y Soria, sin contar tampoco con los diputados independientees.
    Por lo anterior, ese no fue un acuerdo del parlamento como se nos quiere engañar, ni menos de los partidos políticos como tales, porue varios diputados del P.S y el PPD, entre otros confesaron que no hubo un acuerdo de partido ni mucho menos, ni tan siquiera a alguno de ellos se les llamó. Todo fue una designación con pinzas para asegurar el engaño que llevaba escondido dicho acuerdo.
    Hay que pasarle cuenta a los de la oposición a esos políticos de siempte, buenos para las cocinas, como lo fueron el vergonzoso papel que tuvieron Urresti, Elizalde, Heraldo Muñoz, Chaín, Quintana, Pizarro, y algún otro que se me escapa por ahí.
    Ahora la D.C y la ex Nueva Mayoría dicen que no se puede cambiar ese quórum porque fue el pueblo que lo aprobó en el plebiscito. ¿Estos D.C creen que somos de la chacras? El pueblo lo que aprobó fue el cambio de la Constitución por otra que fuera más representativa y democrátiva. Como siempre las letras chicas pasaron coladas. A veces hasta en el mismo parlamento se votan por leyes sin que se fijen en las letras chicas que desnaturalizan la cuestión central por lo que se cree que se vota.

  3. Felipe Portales says:

    Así es. El funesto acuerdo del 15 de noviembre del año pasado fue completamente antidemocrático en la forma y en el fondo. Debe ser de los capítulos más vergonzosos de lo que antes de los 90 fue la centroizquierda chilena, convertida desde hace mucho en una nueva derecha. Imponer un quórum de dos tercios a la “Convención Constitucional” (¡NO CONSTITUYENTE!) es lisa y llanamente impedir que los representantes mayoritarios del pueblo puedan aprobar una nueva Constitución. Para la historia quedarán el PDC, PR, PPD y PS (lo que queda de ellos) con un estigma imborrable, si no acceden a arrepentirse de tan deleznable acuerdo. A lo que han agregado una brutal presión que ha dejado a Maya Fernández (nieta de Allende) en un estado políticamente lastimoso. Pareciera que en su entreguismo a la derecha tradicional no tienen límite alguno…

  4. Quieren salvar a la quinta columna(los”PC”). Todos se olvidan que los comunachos también participaron en los acuerdos con la dictadura;civiles y militares,para sacar a pinochet y siguiera todo igual. y despues fueron dejado en la reserva,para tiempos futuros…y ahora les llego la oportunidad de nuevo.Estuvieron el la nuevapilleria y núnca dijeron nada sobre la constitución,ni antes ni despues,y cuando propusieron los dos tercios en el parlamento,tampoco dijeron esta boca es mia…Como toda la “izquierda” tradicional chilena. El “PC” es un partido político traicionero!(salvo algunas excepciones Lo demostraron el 11 de septiembre del 73,lo demostraron a finales de los ochenta y durante los treinta años de seudodemocracia postdictadura…éstos señores quieren salvar junto con los demás el modo de producción capitalista y su sistema político(parlamentario)y demases.Por supuesto el modelo económico instaurado a sangre y fuego por la dictadura del capital!
    Pueblo de Chile no sean ingenuos,digo pueblo y no ciudadanos,por que en este último termino,estan incluidos los que viven en el barrio alto,y los que viven en las poblaciones proletas…
    Y por favor no digan que soy anticomunista.Estoy de acuerdo con la sociedad comunista(sociedad sin clases sociales)y no con un referente político que se auto determina “comunista”.

  5. No solo es una irresponsabilidad darle el veto a la derecha los que junto a los DC y socialistas neoliberales actuaran de manre similar al año 1989 entregando el pais a los monopolios terminando con un adefesio de constitucion que no sirva para nada.
    Al final una vez terminado la cocina la gente se levantara y chile se va a convertir en una caldera hirviente donde el gobierno caera y quien sabe como terminara

  6. Felipe Portales says:

    Así es; el entreguismo de la ex Concertación ha llegado a ser tan extremo que insisten en subordinarse a la derecha y al “modelo chileno” en circunstancias de que dicho modelo se demostró completamente fracasado en octubre del año pasado, ¡antes de la pandemia! No hay que ser demasiado perspicaz para darse cuenta que el empobrecimiento de los sectores populares (¡y su contraste con los sectores acomodados!) va a ser “mucho más” insostenible la perpetuación del modelo en este nuevo contexto, por muy bien que les esté resultando todavía el gigantesco engaño del “proceso constituyente”. Cuando la gran mayoría se dé cuenta que la “nueva” Constitución consensuada entre las dos derechas no va a significar ninguna mejora sustancial de su situación y perspectivas futuras, como dice Diego Barahona, octubre de 2019, se convertirá en un pálido reflejo… ¿Es tanto, no ya el derechismo; sino el cretinismo del antiguo liderazgo concertacionista?…

  7. El llamado a democratizar el “proceso de nueva constitución por la convención constitucional” (eso fué lo que se votó y no las “zanzadillas” que los plutoligarcas pretenden imponer para no cambiar nada ) hecho por la diputada Camila Vallejo (tiene el apoyo de varias otras diputadas ) lo ampliaría como un llamado a los políticos parlamentarios para integrarse al movimiento popular y trabajar en conjunto para un Chile mejor.Serán capaces de mostrar que tienen la grandeza de reconocer que representan al pueblo e involucrarse a su llamado ? AHORA ESTÁN DE CARA AL PUEBLO Y DEBERÁN
    MOSTRARSE COMO AMIGOS O ENEMIGOS DEL PUEBLO.
    El acuerdo entre “gallos y medianoche” ,”cocina 13 monedas” de Noviembre 2019 , puede cambiarse con la misma agilidad con que se hizo en aquella ocasión , ahora escuchando a la comunidad en su APRUEBO Y C/C100% ELEGIDA COMO MÁXIMA INSTANCIA POPULAR CON LIBERTAD PARA ELEGIR SU PROPIO FUNCIONAMIENTO.
    El beato Luis puede ir a confesarse con “CAHUÍN”.

  8. Este Felipe Porta tiene tan poco trabajo y por eso, como es “histórico-cientólogo”,
    “aporta” su “sabiduría inmensa para aclarar todo pequeño “error” de los “”admirados”
    granujas que dan opiniones a medias, y no como él, gran “cientólogo” “”experto”” que
    conoce todos los vericuetos de la politica nacional. El es tan “”experto””que asombra
    con sus desabridas elucubraciones tan “”sabias”” que asombran y dejan sin respiro—
    Qué gran “”conocedor”” del politiquerío chileno. Increíble.!

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