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Marruecos reconoce a Israel y obtiene por Trump el Sahara Occidental

Donald Trump se mantiene activo hasta el final de su mandato. Después de los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Sudán, Marruecos también adhiere a los Acuerdos de Abraham y avanza hacia la normalización de las relaciones diplomáticas con Israel, el hijo pequeño de Estados Unidos.

 

Así se lee en la Declaración de los Acuerdos de Abraham:

“Nosotros, los abajo firmantes, reconocemos la importancia de mantener y fortalecer la paz en el Oriente Medio y en todo el mundo basados ​​en el entendimiento mutuo y la convivencia, así como el respeto por la dignidad humana y la libertad, incluida la libertad religiosa. Alentamos los esfuerzos para promover el diálogo interreligioso e intercultural para promover una cultura de paz entre las tres religiones abrahámicas y toda la humanidad.

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Creemos que la mejor manera de abordar los desafíos es a través de la cooperación y el diálogo y que el desarrollo de relaciones amistosas entre los Estados promueve los intereses de una paz duradera en el Medio Oriente y alrededor del mundo.

Buscamos la tolerancia y el respeto por cada persona para hacer de este mundo un lugar donde todos puedan disfrutar de una vida de dignidad y esperanza, sin importar su raza, fe u origen étnico. Apoyamos la ciencia, el arte, la medicina y el comercio para inspirar a la humanidad, maximizar la potencial y acercar a las naciones. Buscamos terminar con la radicalización y los conflictos para brindar a todos los niños un futuro mejor. Perseguimos una visión de paz, seguridad y prosperidad en el Medio Oriente y en todo el mundo.

Con este espíritu, damos una calurosa bienvenida y nos alienta el progreso ya realizado en establecer relaciones diplomáticas entre Israel y sus vecinos de la región bajo los principios de los Acuerdos de Abraham. El efmis en curso nos alienta a consolidar y ampliar esas relaciones amistosas basadas en intereses compartidos y un compromiso compartido con una mejor futuro”[1].

Eso firmaron el presidente Donald J. Trump, el ministro de Relaciones Exteriores de Bahrein, el Dr. Abdullatif bin Rashid Al-Zayani, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el ministro de Relaciones Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos Abdullah bin Zayed Al Nahyanisigns el martes 15 de septiembre , 2020, en el jardín sur de la Casa Blanca.

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Estados Unidos ha ofrecido a cada país que ha reconocido a Israel a través de los Acuerdos de Abraham un “regalo” significativo:

Para los Emiratos fue la venta del último avión de combate estadounidense, el F-35, mientras que para Marruecos es el reconocimiento por parte de Estados Unidos de la soberanía de Rabat sobre el Sahara Occidental, una victoria diplomática que a ojos del rey Mohamed VI no tiene precio:

El Sahara Occidental fue una colonia española hasta 1975. En ese mismo año, España entregó el territorio a Marruecos y Mauritania. En este momento, el ejército español estaba abandonando definitivamente el Sahara Occidental.

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Es el año de la Marcha Verde, cuando 250.000 civiles marroquíes ingresan a las tierras de los Saharaui (7 de noviembre de 1975) y, posteriormente a esos hechos, se forma el Frente Polisario (Frente Popular de Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro), un movimiento creado por la población de la excolonia española para recuperar a sus tierras.

El enfrentamiento entre Marruecos y el Frente Polisario duró hasta el cese el fuego logrado por la ONU en 1991. Desde ese entonces Marruecos gobierna el 80% de los territorios saharauis, en tanto el Frente Polisario ha recuperado el 20% de los territorios.

Un muro, llamado “Muro de la Vergüenza”, de 5 km de ancho por al menos 2.720 km de largo, divide los dos territorios del Sahara Occidental.

El cese el fuego logrado en 1991 por la ONU debió haber servido para permitir un referéndum, el que aún no se ha llevado a cabo. Como resultado, la situación se estanca en detrimento de las poblaciones indígenas.

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La resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 14 de diciembre de 1960, sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales, instaba a devolver a todas las colonias su independencia.

En ese sentido, el Sahara Occidental sigue siendo considerado por Naciones Unidas como un territorio no autónomo que debe ser descolonizado mediante el ejercicio del derecho a la autodeterminación. La Misión de Naciones Unidas para el referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO) fue creada con este propósito en 1991.

Después de años de silencio, unas mesas redondas fueron organizadas en la sede de Naciones Unidas de Ginebra, Suiza, para decidir sobre el destino de estos territorios, que viven en un limbo silencioso desde más de 40 años. Esto entre diciembre 2018 y marzo 2019.

Desafortunadamente, los últimos intentos de la ONU de llegar a una resolución del conflicto no fueron concluyentes y Horst Kohler, Enviado Especial del Secretario General de la Organización de Naciones Unidas, abandonó sus funciones a final del mes de mayo de este año.

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En el mes de noviembre, decenas de saharauis organizaron una acampada en la zona conocida como Guerguerat. En esta zona se encuentra la brecha ilegal abierta por la ocupación marroquí y por la cual pasan miles de vehículos a diario con mercancías para vender en todo África, además de ser uno de los principales puntos desde los cuales las mafias trafican con las drogas procedentes de Marruecos y las mueven por todo el continente.

Este hecho llevó a un cese del alto al fuego por los marroquís, que atacaron a los civiles saharauis. Desde este momento, empezó de nuevo la guerra por la liberación del Sahara Occidental. Muchos países llaman al cese del alto al fuego, los mismos que, durante 29 años de Acuerdos de Paz, pillaron los recursos naturales del Sahara Occidental.

Intereses económicos detrás de los políticos.

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Los territorios del Sahara Occidental son ricos de fosfatos y pescados, y eso principalmente interesa a Marrueco y 39 otros países explotadores de esos recursos[2].

Mahfud Mohamed Lamin Bechri, del “International Institute for NonviolentAction” (NOVACT), denunciaba en la 41° sesión del Consejo de Derechos Humanos de Ginebra que “hay una explotación de los recursos en los territorios que viola las leyes internacionales. Hay una red compleja de corrupción para seguir explotando esos recursos, aunque legalmente eso no sería posible, y eso se hace bajo el consentimiento silencioso de la Unión Europea”.

“La mayoría de las empresas extranjeras se camuflan abriendo pequeñas sedes ficticias en Marrakech, con el fin de no recibir sanciones y explotar tranquilamente los recursos naturales de la región del Sahara Occidental. Esas empresas venden sus productos como si provinieran de Marruecos, una vez comprados en Europa no podemos comprobar con precisión su origen”, relató Ahmed Ettanji, periodista de Equipe Media.

Numerosas empresas del sector pesquero español, principalmente andaluzas, canarias y gallegas, están muy ligadas al sector pesquero de los territorios del Sáhara Occidental.

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Un informe realizado por el Observatorio de Derechos Humanos y Empresas en el Mediterráneo ha recopilado los nombres de algunas de las empresas españolas involucradas en este negocio, se trata de PULMAR, Canosa de Frigoríficos Camariñas, Congelados del Estrecho, Grupo Conservas Garavilla, Mivisa.

En España existe una extensa red de empresas que importan materias primas de la región del Sáhara Occidental para su comercialización y distribución posterior. Entre ellas encontramos la Salgado Congelados SL, Discefa, o Canosa, en Galicia; Viveros Merimar ubicada, en Palencia; Angulas Aguinaga, en el País Vasco.Uno de los productos que más se importa es el pulpo. Desde Dajla 1.000 toneladas son importadas por la distribuidora Rosa de los Vientos (que comercializa bajo la marca “O Pulpeiro”); 2.000 toneladas por Profand y 9.200 toneladas por Discefa.

Esos pulpos son vendidos a otras empresas mayoristas, grandes superficies o supermercados donde los adquieren los consumidores españoles. El informe cita, entre otros, a Makro, el Corte Inglés, Carrefour o Mercadona. En el Estado español se comercializa pescado del Sáhara Occidental, en su mayoría falsamente etiquetado como de origen Marroquí.

Según el Observatorio de Derechos Humanos, “el proceso y la manera de operar que siguen estas empresas en la distribución de sus productos es muy variado. Algunas de ellas disponen de sus propias plantas de procesado en el país de origen, donde se manipula la materia prima para su posterior distribución, como Salgado Congelados SL, que disponen de plantas en Marruecos y también se encarga del proceso de congelación para mantener la cadena de frío o el de la compañía Frigoríficos de Camariñas que en 2017 anunció la apertura de una nueva planta en Agadir (Marruecos)”.

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“La explotación de recursos naturales en un Territorio no Autónomo por una potencia administradora sólo sería legales si se llevaran a cabo en beneficio de la población de dicho territorio, en su nombre, o con el consentimiento de sus representantes. Ninguno de los supuestos se da en el caso del Sáhara”, denunciaba por su parte el Observatorio de Derechos Humanos y Empresas.

 

Por Elena Rusca, Ginebra

 

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[1] Original anexo.

[2] Grupos australiano, búlgaro, canadiense, chino, colombiano, croata, danés, holandés, egipcio, francés, alemán, griego, islandés, indio, irlandés, italiano, japonés, lituano, mauritano, mexicano, marroquí, neozelandés, noruego, empresas panameñas , Portugués, rumano, ruso, saudí, singapurense, sudafricano, surcoreano, español, sueco, suizo, taiwanés, tailandés, turco, inglés y norteamericano están involucrados en la explotación de la pesca, los fosfatos o el petróleo.

 

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Corresponsal en Ginebra

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