Opinión Política Portada

¿Cuándo se jodió Chile? (1)

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El espectáculo que ofrece el Parlamento chileno tras el resultado del Plebiscito efectuado el 4 de septiembre pasado, rechazando en forma abrumadora el proyecto de nueva Constitución, se presta para que nos preguntemos legítimamente: ¿cuándo se jodió Chile?

Es como una película de horror, o una comedia de equivocaciones. Han resucitado los personeros más despreciables de la política chilena: aquellos que permanecían sumidos en el total repudio ciudadano desde las memorables manifestaciones en octubre de 2019, que movilizaron pacíficamente a 1.200.000 personas en Santiago y otro tanto en el resto del país.

En esos días, tras un amenazante estado de continuas movilizaciones, el Parlamento se vio forzado a convocar a un plebiscito consultando 1°: si aprobaba o rechazaba la idea de escribir una nueva Constitución y 2° si una nueva Constitución sería redactada por un organismo integrado en su totalidad por personas electas, o en un 50% por personas electas y el resto por miembros del Parlamento. Ambos resultados fueron abrumadores, favoreciendo con un 80% de los electores, la opción de aprobar la redacción de una nueva Constitución y por un porcentaje semejante, que todos sus miembros fueran electos, con representación paritaria y de nuestros pueblos originarios.

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Además, el plebiscito tuvo gran convocatoria, superando todos los anteriores porcentajes de participación.

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La derecha y miembros de la ex Concertación impusieron otra exigencia, en apariencia inalcanzable: el acuerdo de 2/3 de los Convencionales para aprobar cada uno de sus artículos, subrayando la necesidad de alcanzar el consenso necesario para asegurar la futura gobernabilidad del país. Eso significaba reunir 103 votos

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Parecía una meta inalcanzable. Otra valla difícil de salvar en esta carrera de obstáculos, con una derecha obstructora dilatando el debate de todos los párrafos de cada artículo, los cuales, finalmente, fueron aprobados por mayorías abrumadoras, alcanzando entre 115 a 134 convencionales.

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Esto es consenso auténtico, no el que se acostumbraron a practicar los poderes fácticos en la historia reciente de Chile, fraguando las leyes en complicidad con un puñado de parlamentarios serviles a sus intereses.

La campaña destinada a aprobar o rechazar el texto propuesto por la Convención Constitucional, fue una guerra sucia despiadada, donde los adversarios al cambio hicieron uso de las técnicas más deleznables conocidas jamás en campañas electorales. La Casa Propia, claramente establecida en el texto fue uno de sus argumentos preferidos. Las fake news propagadas vía redes sociales, hicieron de las suyas. El dominio total de todos los canales de televisión y radios nacionales o locales es imposible de contrarrestar. Las grandes empresas o consorcios multinacionales han practicado con éxito técnicas análogas, que llevaron al triunfo de Trump en Estados Unidos o de Bolsonaro en Brasil.

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El resultado del plebiscito destinado a aprobar el nuevo texto Constitucional, fue abrumadoramente adverso, con un universo electoral que alcanzó al 80 %.

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Desde entonces, 4 de septiembre pasado, hasta ahora, trascurridos 90 días, estamos presenciando el más despreciable espectáculo que nunca antes haya ofrecido el Parlamento Chileno, donde se conciben las fórmulas más extravagantes a fin de eludir el libre ejercicio democrático.

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Es condición necesaria para una democracia representativa la concurrencia de partidos políticos que interpreten grandes corrientes de opinión. Pero ninguna democracia puede garantizar gobernabilidad con 22 partidos con representación parlamentaria y otros tantos en proceso de formación. Todo aquello, sin contar con los díscolos e independientes, que no obedecen a disciplina partidaria alguna” (2)

Estamos hablando de un organismo destinado a redactar una nueva Constitución, al cual los sectores de izquierda ya han aceptado establecer bordes claramente delimitados y un sistema de arbitraje, que vele por su correcto cumplimiento. Además, con la participación de “Expertos”, cuyos alcances aún se discuten. Expertos….expertos…. ¿quién puede ser experto?

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¿Un profesor de Derecho Constitucional?

Durante los debates de la Convención Constitucional, los Convencionales operaron con el apoyo de Asesores legales, contratados por ellos mismos, quienes fueron fundamentales para redactar los textos finales. Nosotros, profesionales comprometidos, junto con centenares de organizaciones de pobladores, colaboramos con un buen número de convencionales en la redacción de los artículos relativos al Derecho a una Vivienda Digna y Adecuada y a una Ciudad justa. Fueron al menos dos meses de intensas jornadas, debatiendo palabra por palabra hasta convenir textos redactados en los términos jurídicos justos y adecuados, por este admirable grupo de asesores.

¿Pero quienes serían este temible set de Expertos?

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Imposible ponerle más candados a la libre opinión ciudadana.

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No podemos suponer que el mismo pueblo que hace tres años tenía de rodillas al poder establecido, se dio vuelta la camiseta inexplicablemente. Imposible. Con calma tendremos que analizar los orígenes de un resultado tan insólito. Imposible. No son ni amarillos ni derechistas, los cuatro millones de chilenos que incrementaron el número de quienes sufragaron.

No veo razones para seguir legitimando semejante fraude. Me repugna escuchar pontificando a los parlamentarios más despreciables, resucitados por el resultado del Plebiscito de salida. Es un coro destinado a encubrir su verdadero propósito: cambiar para que nada cambie.

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Soy de opinión de poner fin a este show. Que los parlamentarios de Apruebo Dignidad y el Frente Amplio se dirijan a la ciudadanía dejando en claro esta guerra sucia y señalando que con este Parlamento no hay posibilidad alguna de legitimar un proceso con los más elementales resguardos democráticos.

No nos desgastemos más en este debate inconducente y confiemos que más temprano que tarde, como nos advirtió el compañero Presidente, se abrirán las grandes Alamedas que nos permitan escribir una Constitución debidamente legitimada. La verdad es que hoy día en Chile y en el resto del mundo, como dice magistralmente Benedetti: somos mucho más que dos y nuestro anhelo es que la gente viva feliz, aún que no tenga permiso.

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1 ¿Cuándo se jodió el Perú? Con esta célebre frase, Mario Vargas Llosa joven:1964, (antes de abdicar de sus convicciones juveniles), abre su notable novela “Conversaciones en la Catedral”.

2.¿Una convención mixta para darle continuidad al proceso constituyente? Por Marcelo Contreras. La Mirada Semanal diciembre 8, 2022.

 

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Miguel Lawner. 08.12.2022.

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Premio Nacional de Arquitectura

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  1. Vamos, filosofémos un poquitín: ¿Está realmente jodido Chile? No, absolutamente no; Chile todavía tiene la Cordillera, el mar que nos corresponde y las riquezas naturales que nos identifican: los bosques, los lagos, la tierra que brota hasta con deseos, y el Norte con sus riquezas aún no descubiertas, ¿no es así? Bueno, la cosa es que este Chile esta poblado de cierta gente que tiene genes de diversas etnias que nos visitaron desde la Europa y se quedaron y se hicieron dueños de cuanta ue á había en ese tiempo, el tiempo cuando este terruño era la tierra soberana de los diversos nativos que la poblaban y que, a su manera, cultura y sociedad, se multiplicaban haciendo uso de este terruño que creían era de ellos, a no olvidarse, que creían que era de ellos, ya que, cualquiera que tenga armas ofensivas superiores a las que poseen los grupos que van a ser conquistados, luego, hay que persignarse, si es que somos cristianos, y te juiste mojón por lagua, y hasta ahi no más llegó la soberanía de las tierras de los que creían era de ellos. Güeno, siguiendo con la cuestion esta de la filosofa, Chile no está jodido, Chile sigue contando con la mayoría de las cosas naturales que lo rodean a los largo y ancho de esta geografía nuestra, lo que nos distingue de otros países es que los que poblamos este terruño nos llamamos Chilenos para honorificar el nombre de la identificación de este país, Chile, por lo tanto, Chile no está jodido, lo que está jodido es para nosotros, los que no pensamos como la mayoría de nuestros compatriotas y esta mayoría ha decidido que Chile tiene que seguir el rumbo dictado por esta mayoría, lo que distingue a cualquier democracia, y si ellos han decidido esto, bueno, esto significa que para ellos Chile está picho, luego, si la mayoría ve las cosas de esa manera, luego, ¿quienes somos nosotros, la minoría, para proclamar que Chile, perdón, que los chilenos están jodidos?

  2. Felipe Portales says:

    Estimado Miguel:

    Como lo reconoció crudamente Edgardo Boeninger en 1997 (en su libro «Democracia en Chile. Lecciones para la gobernabilidad»; Edit. Andrés Bello) el liderazgo de la Concertación llegó a una «convergencia» con la derecha a fines de los 80 «que políticamente no estaba en condiciones de reconocer» (p. 369). Aquí se explica todo lo demás que siempre hemos querido ver como «miedos», «errores» o «imposibilidades objetivas». Para que sus bases no se enteraran de su viraje en 180°, diseñó maquiavélica y solapadamente varias medidas ¡que no fueron pactos, sino concesiones!: El regalo de la mayoría parlamentaria a la derecha mediante la Reforma Constitucional de 1989; la destrucción de TODOS los medios escritos de centroizquierda, a través de políticas activas de los sucesivos gobiernos concertacionistas; la creciente privatización de los servicios públicos y empresas estatales que la dictadura no había alcanzado a hacer, con la obvia excepción de Codelco, Enap y unas pocas más; la mantención y «perfeccionamiento» del Plan Laboral, las AFP. las Isapres, la ley minera, las universidades privadas con fines de lucro, etc. etc.
    Además, dicho liderazgo ideó el también maquiavélico diseño de un sistema que requería de un consenso total con la derecha para efectuar todo cambio del modelo, es decir, para nunca… La prueba más demoledora de todo ello fue el nuevo consenso entre las virtuales dos derechas para establecer entusiastamente (como lo manifestó Lagos en su discurso de inauguración) la «Constitución democrática» de 2005, ¡la actual Constitución!…
    Y para neutralizar la revuelta de octubre de 2019, idearon un esquema todavía más maquiavélico y exitoso. El del 15 de noviembre de 2019 que estableció una engañosa «Asamblea Constituyente», con la garantía de que el antidemocrático quorum de dos tercios «obligase» nuevamente a la derecha y la ex Concertación a consensuar el futuro de Chile. Y llegaron a un nuevo acuerdo completamente insólito, consistente en que si ganaba el Apruebo, TODA concretización legislativa del nuevo texto tendría que ser visada por la derecha con su 50% del Senado. Más fácil se hacía todo, por cierto, con el triunfo del Rechazo, para el que usaron la derecha y significativos sectores de la ex Concertación la feroz campaña del terror por ti mencionada; y que fue posible gracias a los regalos que le hicieron los gobiernos de la Concertación para que la derecha adquiriese -hasta hoy- todos los grandes medios de comunicación. Una vez que nos demos cuenta efectiva de todo este monumental engaño de que hasta hoy somos víctimas, podremos empezar a avanzar hacia una auténtica democracia.

  3. Don Felipe Portales, tanta palabrería histórica para llegar a la conclusión de que una minoría de Chilenos han sido y estan JODIDOS en este sistema. Ahora, para terminar, don Felipe, ¿qué partido político representa una alternativa a este sistema? NINGUNO. Ni siquiera la minoría , antisistema, de chilenos, intelectuales entre ellos, tienen una idea clara de lo que quieren para los chilenos y como obtenerlo. PS, lo repito y lo repito, la mayoría de los chilenos han vivido y se han desarrollado en este sistema, es decir, no conocen otro y cualquier problema lo van a tratar de resolver dentro y con los medios de este sistema, y usted fué testigo y participante de el referendo. El sistema va a seguir, con parches por aquí y por allá, pero no se vé una alternativa en el horizonte.

  4. Recuerdo que las personas inscritas oficialmente (servel) en los 22 partidos políticos, no llegaban a 500mil. Los votantes fueron 15 millones : los inscritos en partidos no jugaron ningun rol ,pero SI sus influencias nocivas en un interregno negado en cultura cívica, como es el pueblo remanente de la dictadura, en que el 70 a 75% , NO ENTIENDE LO QUE LEE , dicho oficialmente por los gobiernos de las dos derechas. Ante tamaño hecho, que la población pueda ser arrastrada a un estado de alto «borregismo», no es de extrañar. No permitieron el tiempo necesario para dar a conocer los verdaderos objetivos de la NC , porque no les convenía y ahora, quieren que se redacte en no más de 5 meses, con controles rígidos y se vote de inmediato…..hablemos claro : los patrones políticos, los «señores políticos» como los llamara el ladrón/asesino/dictador, NO QUIEREN UNA N.C. y preferirían seguir con la de quien los despreciaba y sin embargo, bajan la cabeza a su nombre. Los nuevos aparecidos (como Warnken, Rincón, Walker…..) y los resucitados como Lagos y otros badulaques, siguen aprovechando el río revuelto para continuar con sus propia ley Longueira.

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