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Colombia, segunda vuelta: entre la continuidad progresista o arribo de la ultraderecha

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Colombia decidirá este domingo si confiará su futuro a la continuidad progresista o si le abre las puertas a la ultraderecha para gobernar los próximos cuatro años.

Dos propuestas antagónicas se enfrentan en la segunda vuelta electoral: la del ultraderechista Abelardo de la Espriella, ganador de la primera vuelta con 43 por ciento de los votos, y la izquierda de Iván Cepeda, líder del Pacto Histórico, partido de gobierno, que obtuvo 41 por ciento.

El pasado 31 de mayo, luego de los primeros comicios, las campañas rediseñaron sus tácticas: la De la Espriella enfocó sus esfuerzos en una estrategia digital basada en emociones y alterando la realidad de su contrincante a través de noticias falsas; la de Cepeda, orientó sus tareas a buscar apoyos en el centro del espectro político y con un mensaje en el que enfatizó los riesgos de elegir una propuesta “fascista” vinculada directamente a los intereses foráneos, básicamente a Estados Unidos.

Con el eslogan “me la juego por la vida”, Cepeda remarcó en su discurso mantener los logros sociales y económicos del actual gobierno, encabezado por el presidente, Gustavo Petro, que en tiempo récord redujo los índices de pobreza y desigualdad en Colombia, aunque criticó la política de paz total, insistió en que en su gobierno será prioridad porque, argumentó, “nunca buscar la paz será un fracaso”.




En las últimas semanas recibió el apoyo de políticos de centro, destacados intelectuales y académicos, artistas, organizaciones sociales e iglesias católicas y cristianas, de varios ex presidentes como Juan Manuel Santos, premio nobel de paz, y protagonista de la firma del acuerdo de paz con las extintas FARC: “votaré por quien apoye mi legado de paz”, cuentan que dijo en una reunión a puerta cerrada.

Cepeda, austero y reflexivo, invitó a los jóvenes y mujeres, sobre todo las madres, a votar para garantizar su futuro porque, dijo, la “propuesta fascista buscará sembrar el terror en el país y devolvernos a un conflicto superado y serán sus hijos a quienes llevarán a los frentes de batalla”.

“El firme por la patria”, como eslogan, siguió inmodificable, pero el candidato De la Espriella, buscó corregir sus propuestas de gobierno sobre la marcha y ahora desdice que no reducirá el tamaño del Estado, que no expedirá 90 decretos para acabar con la violencia en Colombia en 90 días, violencia que data desde hace 75 años.

También llegaron apoyos: además del ex presidente, Álvaro Uribe, llamado a indagatoria por masacres y asesinatos, toda la cúpula del gobierno de Estados Unidos, encabezada por el presidente, Donald Trump, ha expresado su respaldo al candidato de ultraderecha, incluso con expresiones de que “sino llegase a triunfar Abelardo, Colombia la pasará muy mal en el futuro apoyo de Estados Unidos”.

El ultraderechista ha instrumentalizado políticamente sus relaciones con Marco Rubio, el secretario de Estado estadunidense, y algunos congresistas de ese país para amenazar a sus opositores con “quitarles las visas”, perfilar periodistas y hacer encarcelar influencers como es el caso de Beto Coral, detenido en Arizona por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

En una reciente declaración De la Espriella renovó sus amenazas contra el presidente Petro, dijo que de ser presidente y si Estados Unidos se lo pide “extraditaré de inmediato a Petro”; esta amenaza la reiteró en un contexto en el que prometió que de llegar al palacio presidencial “voy a destripar a la izquierda”.

En este ambiente de polarización política, más de 41 millones de colombianos están aptos para votar, de los cuales, aproximadamente 22 millones, votarán para escoger a quien gestionará el futuro del país en los próximo cuatro años.

Jairo Gómez

La Jornada



La Jornada

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