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Cadem golpea al gobierno de Kast: 61% lo desaprueba y el pesimismo económico alcanza niveles de la pandemia

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La aprobación del Presidente cae a 34%, su registro más bajo desde que llegó a La Moneda. Pero el dato más inquietante para el Ejecutivo está más allá de su popularidad: 63% cree que Chile va por mal camino, 91% evalúa negativamente la situación del empleo y 82% la capacidad de los consumidores para adquirir bienes y servicios. Solo 4% espera que la megarreforma impulse el crecimiento en el corto plazo.

A punto de cumplir seis meses en La Moneda, el gobierno de José Antonio Kast enfrenta uno de sus escenarios políticos y económicos más adversos. La nueva encuesta Plaza Pública Cadem, publicada este jueves, registra una caída de cuatro puntos en la aprobación presidencial, hasta 34%, mientras la desaprobación alcanza 61%. Es el peor resultado obtenido por Kast desde que inició su mandato.

Sin embargo, probablemente la señal más preocupante para el Ejecutivo no sea la caída de la popularidad presidencial. El conjunto de la encuesta describe algo bastante más profundo: una percepción crecientemente negativa sobre el rumbo del país, el empleo, la capacidad de consumo de los hogares y las perspectivas de crecimiento.

El deterioro ocurre además después de conocerse el negativo Imacec de julio. El Banco Central informó esta semana que la actividad económica cayó 1,5% respecto del mismo mes del año anterior y 1,7% frente a junio en términos desestacionalizados. La minería explicó buena parte del retroceso, aunque también disminuyeron los servicios y la industria. Incluso excluyendo la minería, el Imacec cayó 0,3% interanual y 0,5% respecto del mes anterior.




El dato parece haber confirmado una percepción que ya estaba instalada. Un 83% de los encuestados por Cadem respondió que el resultado negativo del Imacec no lo sorprendió.

El 63% cree que Chile va por mal camino

Uno de los indicadores políticamente más relevantes de la encuesta es la evaluación general del país. El 63% considera que Chile marcha por un “mal camino”, cinco puntos más que en la medición anterior y el nivel más alto desde el comienzo del actual gobierno. Apenas 32% sostiene que el país avanza por un buen camino.

La cifra resulta especialmente significativa porque amplía el problema más allá de la evaluación personal del Presidente. Mientras Kast registra 61% de desaprobación, la percepción de que el país avanza en una dirección equivocada llega al 63%.

Es decir, el malestar parece estar desplazándose desde la figura presidencial hacia una evaluación más general del rumbo político, social y económico.

La secuencia de las últimas semanas también resulta significativa. En la medición publicada el 27 de agosto, Kast tenía 37% de aprobación y 59% de desaprobación. En esa misma encuesta, el respaldo a su agenda de seguridad había caído ocho puntos hasta 41%, mientras 58% consideraba que el gobierno debía retirar el proyecto.

El deterioro, por tanto, no se concentra únicamente en economía. A las dificultades para instalar la reforma constitucional de seguridad —que obligaron al Ejecutivo a reducir su urgencia ante la falta de apoyos suficientes en el Senado— se agrega ahora un cuadro económico que comienza a afectar directamente las expectativas ciudadanas.

El empleo en niveles de pesimismo de la pandemia

Es precisamente en empleo donde aparecen algunas de las cifras más severas del estudio.

El 91% evalúa como mala o muy mala la situación actual del empleo en Chile, el nivel de pesimismo más alto desde mediados de 2020, cuando el país atravesaba el impacto económico y laboral provocado por la pandemia.

Otros indicadores apuntan en la misma dirección. Un 64% declara estar preocupado por la estabilidad de su trabajo o el del jefe de hogar, frente a 58% en abril. Solo 29% se manifiesta tranquilo.

La percepción negativa alcanza además al poder adquisitivo. Según Cadem, 82% considera mala o muy mala la situación económica de los consumidores para comprar bienes y servicios, el peor resultado registrado desde julio de 2014, cuando comenzó esta medición.

La fotografía es consistente con el deterioro observado en el mercado laboral y la actividad económica: para una parte creciente de la población, el problema ya no aparece como una discusión abstracta sobre crecimiento, inversión o productividad, sino como inseguridad respecto del empleo y dificultades concretas para sostener el presupuesto familiar.

Llegar a fin de mes

Probablemente uno de los datos que mejor expresa esa situación se encuentra al final del estudio.

Solo 10% de los hogares declara que sus ingresos le alcanzan bien y además consigue ahorrar. Un 52% señala que llega justo a fin de mes y otro 36% afirma directamente que el dinero no le alcanza.

La comparación con abril muestra un deterioro adicional. Entonces, 14% decía que podía ahorrar, 46% llegaba justo a fin de mes y 35% no lograba cubrir sus necesidades mensuales. Ahora los hogares que consiguen ahorrar disminuyen cuatro puntos, mientras aumenta significativamente el grupo obligado a utilizar prácticamente todos sus ingresos para terminar el mes.

En otras palabras, 88% de los encuestados llega apenas a fin de mes o simplemente no llega.

Este dato ayuda a explicar por qué las expectativas económicas se mantienen deprimidas incluso frente a las promesas gubernamentales de recuperación.

La megarreforma no logra generar expectativas

La encuesta contiene además una señal especialmente incómoda para la estrategia económica de La Moneda.

Después de la aprobación de la denominada megarreforma impulsada por el Ejecutivo, solo 4% cree que esta permitirá aumentar el crecimiento económico en el corto plazo. Otro 20% piensa que el crecimiento se mantendrá igual; 38% considera que podría aumentar recién en el mediano o largo plazo y 33% estima que disminuirá.

El resultado revela una distancia considerable entre el discurso económico del gobierno y las expectativas de la ciudadanía.

La reforma fue presentada por el Ejecutivo como uno de los instrumentos centrales para estimular la inversión, reducir obstáculos a la actividad privada y acelerar el crecimiento. Sin embargo, al menos por ahora, esa expectativa no parece haber sido trasladada a la opinión pública.

El contraste es particularmente marcado: mientras solo 4% espera un efecto positivo de corto plazo de la reforma, 91% observa negativamente el mercado laboral y 82% la capacidad de consumo.

Un segundo semestre bajo pesimismo

Las expectativas hacia los próximos meses tampoco muestran un cambio de tendencia.

Solo 24% cree que la situación económica mejorará durante el segundo semestre. Un 37% piensa que permanecerá igual y 36% considera que empeorará.

Esto significa que apenas uno de cada cuatro encuestados espera una recuperación económica durante lo que queda del año.

El fenómeno adquiere una dimensión política porque la economía constituyó uno de los ejes centrales de la campaña que llevó a Kast a La Moneda. El gobierno apostó desde sus primeras semanas a una combinación de estímulos a la inversión privada, rebajas tributarias, desregulación y reducción del Estado, presentándola como el camino para recuperar rápidamente crecimiento y empleo.

Seis meses después, esa promesa enfrenta una realidad adversa: caída de la actividad en julio, elevado desempleo, inseguridad laboral y una percepción ciudadana marcadamente negativa sobre la marcha de la economía.

Del malestar económico al desgaste político

Una encuesta no permite establecer por sí sola una relación causal entre economía y aprobación presidencial. Pero la simultaneidad de los indicadores resulta difícil de ignorar.

La propia Cadem titula su informe señalando que el “mal desempeño de la economía golpea la imagen del gobierno”. El sondeo fue realizado el miércoles 2 de septiembre sobre 1.002 casos en las 16 regiones del país. Desde marzo, Plaza Pública utiliza encuestas online y sus resultados son ponderados por género, edad, zona, nivel socioeconómico y comportamiento electoral en la segunda vuelta presidencial de 2025.

También debe considerarse que desde el inicio del gobierno de Kast Cadem modificó su metodología: Plaza Pública pasó a aplicarse online y dos veces por semana, un elemento que aconseja cautela al realizar comparaciones directas con períodos presidenciales anteriores.

Pero las comparaciones internas del actual gobierno sí muestran una tendencia clara.

Kast comenzó su administración con niveles de respaldo considerablemente superiores. La nueva medición lo sitúa en 34% de aprobación y 61% de rechazo, mientras paralelamente aumenta la percepción de que Chile avanza por un camino equivocado.

La economía, además, ya no es el único frente problemático. El gobierno ha debido moderar la velocidad de su reforma constitucional de seguridad ante las dificultades políticas que enfrenta en el Congreso, mientras el respaldo ciudadano a esa iniciativa también ha retrocedido.

El problema para La Moneda comienza así a adquirir una dimensión mayor: economía débil, expectativas negativas, dificultades políticas y pérdida de aprobación presidencial empiezan a reforzarse entre sí.

La Cadem de septiembre no permite afirmar que esa tendencia sea irreversible. Pero sí muestra que, a menos de seis meses de iniciado el gobierno, el Ejecutivo ha consumido una parte significativa del capital político con que llegó a La Moneda y enfrenta ahora un desafío más complejo que recuperar algunos puntos en las encuestas.

Necesita modificar una percepción que comienza a instalarse en sectores amplios de la población: que la economía no mejora, que el empleo se deteriora, que el dinero alcanza cada vez menos y que el país avanza en una dirección equivocada.

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