El embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, un trumpista no precisamente salido de la carrera diplomática, se está permitiendo declaraciones neocoloniales y francamente fuera de todo protocolo.
El conflicto por los aranceles estadounidenses y las declaraciones del embajador Brandon Judd revelan una paradoja para el gobierno de José Antonio Kast: la influencia de Washington limita el margen de acción de La Moneda, mientras la Cancillería privilegia la negociación por sobre la invocación del Tratado de Libre Comercio.
Nuestra soberanía es un lindo cuento para niños de jardines infantiles y de cursos iniciales de enseñanza básica. Una fantasía adolescente. Y a partir de allí un autoengaño. Un mito al igual que las normas del Derecho Internacional, la autonomía de las naciones y el respeto de los tratados y acuerdos internacionales adquiridos. Lo que estamos viendo es algo que funciona al
En un documento, Cuello sostiene que el representante norteamericano habría transgredido abiertamente sus deberes diplomáticos al emitir declaraciones calificadas como irrespetuosas hacia autoridades chilenas e intervenir en asuntos de política interna.
Chile tiene una historia suficientemente compleja con las “preocupaciones” externas como para trivializar los gestos. No se trata de dramatizar ni de sobreactuar. Se trata de recordar que la soberanía no es una consigna; es una práctica cotidiana que se ejerce incluso cuando incomoda a aliados.
Más allá del debate técnico sobre telecomunicaciones y ciberseguridad, lo que marcó la jornada fue el estilo. Las frases del embajador —cuestionando la capacidad del Estado chileno para proteger datos, sugiriendo posibles revisiones a intercambios de información y vinculando la decisión con el resultado electoral— fueron consideradas por el oficialismo como un nivel de
La llegada a Chile de un nuevo embajador norteamericano, Brandon Judd con un discurso radical, político y condenatorio que no está a la altura de los tiempos actuales.
El episodio marca un comienzo complejo para el nuevo embajador, que parece alinearse con el estilo confrontacional del gobierno de Trump. Para el Ejecutivo chileno, sus afirmaciones cruzan una línea delicada: no solo cuestionan al Jefe de Estado, sino que sugieren preferencias políticas explícitas y una posible condicionalidad en la cooperación bilateral.
La elección de Judd como embajador en Chile ha generado especulación. Su experiencia está firmemente arraigada en el contexto de la frontera sur de Estados Unidos, una realidad distante de los desafíos diplomáticos habituales en América del Sur. Sin embargo, su nombramiento podría reflejar un interés estratégico del gobierno de Trump en temas de seguridad y migración en la