
En el ámbito del urbanismo se salvó Viña del Mar
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El pasado 22 de octubre de 2026 la empresa Territoria, anunció en la prensa que desarrollará un Mercado del Mar en el terreno de 5.000 m2, en donde existía el antiguo Sanatorio Marítimo en Viña del Mar, predio localizado en la avenida San Martín al llegar a 15 norte de dicha ciudad turística. Se debe recordar que hace muchos años el financista Álvaro Saieh compró el edificio del Sanatorio para demolerlo y construir en el predio un hotel de varias estrellas de 21 pisos, polémico proyecto que no se pudo realizar por los conocidos problemas económicos que tiene el mencionado hombre de negocios. La fundación Defendamos la Ciudad y otras organizaciones civiles, con razones de todo tipo, se opusieron a esa intervención en el borde costero de la llamada ciudad jardín.
En efecto, durante más de dos décadas, ese indeseable proyecto acumuló cuestionamientos y paralizaciones, mientras ese terreno emblemático a la orilla del mar permanecía ocupado por una antiestética estructura inconclusa. La ciudad tuvo que soportar las consecuencias de un negocio inmobiliario fallido. El permiso original fue otorgado mediante el decreto alcaldicio N.º 4.782, de agosto de 2000, invocando la Ley N.º 13.364, conocida como Ley Lorca, y modificado en 2010.
Nuestra posición es categórica: ese permiso se encuentra absolutamente caducado, por el solo ministerio de la ley, conforme al artículo 1.4.17 de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC). Como vemos, la Dirección de Obras Municipales (DOM) de Viña del Mar, por algún misterioso motivo que habría que investigar, se negó sistemáticamente a ejercer sus atribuciones, pero como ahora otro funcionario ejerce el cargo, estamos seguros que en estos días lo hará, por lo tanto, hará respetar esa obligatoria disposición que dice «……….un permiso de edificación caduca automáticamente a los 3 años si no se inician las obras o si permanecen paralizadas por igual período……………»
La Contraloría General de la República, mediante el dictamen N.º 26.910 de 2016, señaló con suma claridad que correspondía a la DOM examinar la vigencia del permiso, atendidas las circunstancias que podían afectar el cómputo de la caducidad, pero durante años «no se oía padre». Los cambios de propietario no reviven permisos caducados, recordando que el Estudio de Impacto sobre el Sistema de Transporte Urbano (EISTU), utilizado para ese permiso, no tiene las características de un Informe de Mitigación de Impacto Vial (IMIV) exigido actualmente. El abandono del proyecto hotel tampoco permite a las autoridades dar vuelta la página y por ello ya le expresamos al nuevo DOM que su deber es aplicar la caducidad de ese antiguo acto administrativo.
La propuesta de Territoria merece ser examinada sin prejuicios, pues un mercado gastronómico, cultural y comercial abiero e integrado al paseo costero, más encima concebido a escala humana es una alternativa bastante más razonable que la torre que terminó convertida en una carga para la ciudad. Este nuevo proyecto debe partir de cero en materia de autorizaciones y ajustarse al Plan Regulador Comunal (PRC) de Viña del Mar, a la Ley Lorca, a la Ley General de Urbanismo y Construcciones (LGUC) y a su Ordenanza.
Los funcionarios de la DOM deben revisar con profesionalismo los usos de suelo, alturas, condiciones de edificación, restricciones del borde costero y riesgos naturales, como su impacto ambiental, si correspondiera, a consecuencia del cambio climático que es evidente en nuestras ciudades. Respecto de lo precedente, se debe precisar que como Viña del Mar no está declarada como zona saturada, este futuro proyecto no tiene la obligación de someterse al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), ello naturalmente sin perjuicio de lo que pudiera resolver el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de la 5a región de Valparaíso.
Viña del Mar puede recuperar este importante espacio urbano, integrarlo al paseo costero y preservar la memoria del antiguo Sanatorio Marítimo. Esta necesaria inversión privada puede contribuir, pero debe someterse a las reglas que protegen el interés público de esa urbe turística y podemos expresar que, hasta ahora, en este episodio ha triunfado la perseverancia ciudadana y como Territoria ya debe disponer de un Certificado de Informes Previos (CIP) sabe muy bien lo que podrá edificar. Por lo tanto, una vez que el actual DOM ejerza su atribución de caducar el permiso del hotel, el proyecto Mercado del Mar tiene las puertas abiertas para, con una rápida tramitación de un permiso, inicie sus faenas para satisfacción de todos, partiendo por la alcaldesa Ripamonti, quien ya expresó su opinión al respecto.
Dicho sea de paso, y por transparencia, se debe dejar establecido que el primero de los firmantes, tiempo atrás, fue invitado por Territoria para conocer en sus oficinas el Mercado Urbano Tobalaba (MUT), localizado en la manzana conformada por las calles El Bosque Norte, Apoquindo, Tobalaba y Roger de Flor en la comuna de Las Condes, equipamiento que, desde hace un par de años, está cumpliendo a cabalidad su cometido social y comercial.
Patricio Herman y Gabriel Muñoz
