Economía y Mercados en Marcha

Desempleo llega al 9,8% y golpea el optimismo de Enade: el gobierno promete inversiones mientras Chile pierde empleos

Tiempo de lectura aprox: 6 minutos, 5 segundos

La desocupación alcanzó su nivel más alto desde 2021 y golpea especialmente a las mujeres y a quienes buscan incorporarse al mercado laboral. El INE informó que el empleo cayó 1,1% en doce meses y que los puestos asalariados formales disminuyeron 2,5%. Las cifras se conocieron apenas un día después de que José Antonio Kast y el ministro Jorge Quiroz reiteraran ante los grandes empresarios, reunidos en Enade, su confianza en una recuperación impulsada por la inversión privada. El contraste entre las expectativas del gobierno y el deterioro del empleo vuelve a instalar una pregunta fundamental: cuándo y cómo llegará esa recuperación a los trabajadores.

 

La economía chilena cerró septiembre con una tasa de desocupación de 9,8%, según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). La cifra corresponde al trimestre móvil julio-septiembre de 2026 y representa un incremento de 1,3 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior.

El resultado confirma una tendencia que se ha prolongado durante buena parte del año y que las autoridades económicas todavía no consiguen revertir. En marzo-mayo, el desempleo alcanzaba 9,4%; en mayo-julio subió a 9,5%; en junio-agosto llegó a 9,6% y ahora se sitúa en 9,8%.

Pero detrás de ese porcentaje hay un fenómeno más preocupante. No se trata únicamente de que aumente el número de personas que buscan trabajo. También disminuye la cantidad de personas ocupadas.




De acuerdo con el INE, en doce meses el empleo se contrajo 1,1%, mientras el número de desocupados aumentó 15,3%. Las personas que buscan trabajo por primera vez crecieron 24,7%, una señal particularmente relevante para quienes intentan ingresar al mercado laboral.

La tasa de ocupación, que mide la proporción de personas en edad de trabajar que efectivamente tienen empleo, descendió a 55,5%, con una caída de 1,1 puntos porcentuales en un año.

Son indicadores que revelan un deterioro más amplio que el reflejado por la tasa de desempleo.

 

Las mujeres siguen enfrentando mayores dificultades

La desocupación femenina alcanzó 10,5%, aumentando 1,4 puntos porcentuales en doce meses. En los hombres llegó a 9,3%, con un incremento de 1,2 puntos.

La diferencia refleja una desigualdad persistente en el acceso al empleo, pero también un problema de participación laboral. Mientras el 70,4% de los hombres participa en el mercado de trabajo, entre las mujeres esa proporción es de apenas 53,1%.

La tasa de ocupación femenina se sitúa en 47,5%. Esto significa que menos de la mitad de las mujeres en edad de trabajar se encuentra efectivamente ocupada, según la definición estadística del INE.

La situación tiene consecuencias económicas y sociales que exceden las cifras de desempleo. Las responsabilidades de cuidado, la disponibilidad de empleos compatibles con la vida familiar y las desigualdades de ingresos siguen condicionando las posibilidades de incorporación laboral de muchas mujeres.

Además, la informalidad afecta proporcionalmente más a las trabajadoras. El 28,2% de las mujeres ocupadas trabaja en condiciones informales, frente al 25,1% de los hombres.

En otras palabras, el problema no consiste solamente en conseguir trabajo, sino también en acceder a empleos estables, protegidos y con cotizaciones previsionales.

 

Los jóvenes: el ingreso al trabajo se vuelve cada vez más difícil

La situación de los jóvenes revela otra dimensión del deterioro laboral. Según un análisis del Centro de Estudios Públicos (CEP), basado en datos del INE para el trimestre mayo-julio de 2026, la tasa de desempleo entre los 15 y 24 años alcanzaba 23,5%, mientras que entre los 25 y 34 años llegaba a 12,2%.

Son cifras considerablemente superiores al promedio nacional y reflejan las dificultades que enfrenta una generación para iniciar su trayectoria laboral, incluso después de completar estudios técnicos o universitarios.

El boletín general del INE publicado este jueves no incluye en su comunicado la tasa juvenil actualizada para julio-septiembre. Por ello, las cifras anteriores corresponden al trimestre mayo-julio y no deben confundirse con el nuevo registro nacional.

El problema tiene consecuencias que se extienden durante años. La falta de experiencia se convierte en una barrera para conseguir el primer empleo, mientras que la imposibilidad de encontrar trabajo impide adquirir precisamente esa experiencia. A ello se agregan la postergación de la independencia económica, las dificultades para acceder a una vivienda y el riesgo de que profesionales jóvenes terminen desempeñándose en actividades ajenas a su formación.

El propio INE informó que las personas desocupadas que buscan trabajo por primera vez aumentaron 24,7% en doce meses. Aunque este grupo no corresponde exclusivamente a jóvenes, constituye otra señal de las dificultades para ingresar al mercado laboral.

 

La economía pierde empleos formales y productivos

El deterioro tampoco se distribuye de manera uniforme entre las actividades económicas.

La industria manufacturera registró una caída anual de 8,1% en su población ocupada. En información y comunicaciones, la contracción llegó a 20,8%, mientras que las actividades financieras y de seguros redujeron su empleo en 14,1%.

Se trata de sectores que incluyen actividades productivas y servicios especializados, cuya evolución importa tanto por la cantidad como por las características de los puestos de trabajo que generan.

El empleo asalariado formal disminuyó 2,5% en doce meses. Esta caída tiene consecuencias directas sobre la estabilidad de los ingresos, las cotizaciones previsionales y la protección social de los trabajadores.

La Región Metropolitana presenta un panorama todavía más desfavorable. Su tasa de desempleo llegó a 10,4%, con un incremento anual de 1,6 puntos porcentuales. Allí, el número de asalariados formales cayó 4,5%.

El volumen total de horas efectivamente trabajadas también retrocedió 2,2% en el país. No solo hay menos personas ocupadas: en conjunto, se están trabajando menos horas.

 

Enade: la recuperación sigue situada en el futuro

El contraste con los discursos pronunciados apenas un día antes en el Encuentro Nacional de la Empresa (Enade) resulta significativo.

Ante los representantes de las principales organizaciones empresariales, el presidente José Antonio Kast y el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, reiteraron que la recuperación económica vendrá impulsada por la inversión privada, la agilización de permisos y las reformas destinadas a mejorar las condiciones para los negocios.

El encuentro, realizado bajo el lema Tempus Invertendi: Tiempo de invertir, estuvo marcado por un discurso de confianza en las perspectivas económicas de 2027.

Quiroz proyectó que la inversión crecerá 8,1% el próximo año y que el producto interno bruto aumentará 3,3%. También reafirmó la aspiración de elevar el crecimiento tendencial al 4% hacia el término del gobierno y reducir significativamente el desempleo.

Sin embargo, reconoció que durante los próximos meses podrían registrarse nuevos resultados negativos del Imacec, debido especialmente al debilitamiento de la producción minera.

El ministro defendió la continuidad de su estrategia y sostuvo que la inversión privada constituye el motor fundamental para recuperar el crecimiento. Atribuyó parte de las dificultades actuales a la incertidumbre tributaria, los problemas regulatorios y la insuficiente inversión acumulada durante años anteriores.

Kast, por su parte, destacó una cartera proyectada de más de US$95.000 millones en inversiones para los próximos cinco años. También subrayó que 2027 estará libre de elecciones nacionales, lo que, a su juicio, favorecerá un ambiente de mayor estabilidad para las decisiones empresariales.

El Presidente llamó a superar el pesimismo y sostuvo que el país estaba comenzando a revertir sus tendencias económicas negativas.

Pero las cifras de inversión anunciadas corresponden a proyectos en distintas etapas de desarrollo y ejecución. No equivalen a empleos efectivamente creados ni garantizan que sus beneficios se distribuyan de manera inmediata entre los trabajadores.

Entre la aprobación de un proyecto, el inicio de sus obras y la generación de empleos permanentes pueden transcurrir meses o años. Además, las inversiones intensivas en capital, particularmente en minería y energía, no necesariamente generan puestos de trabajo en proporción a los montos comprometidos.

Esta es una de las cuestiones que los discursos de Enade dejaron abiertas: cómo se traducirán las expectativas de inversión en una recuperación sostenida del empleo.

 

El crecimiento prometido y las dificultades del presente

El deterioro laboral no comenzó con la administración de Kast. Chile arrastra desde hace años problemas de crecimiento, productividad y generación de empleo formal. La persistencia de tasas de desocupación elevadas responde a factores estructurales que exceden los primeros meses de un gobierno.

Pero la continuidad de esos problemas tampoco exime a las actuales autoridades de explicar los resultados de sus políticas.

El Ejecutivo ha apostado por reducir obstáculos a la inversión, modificar condiciones tributarias y promover una mayor participación del sector privado. Son decisiones cuyos efectos sobre la actividad económica y el empleo deben evaluarse con indicadores verificables.

Hasta ahora, los resultados laborales muestran una trayectoria negativa.

La tasa de desempleo continúa aumentando, el número de personas ocupadas disminuye y los empleos asalariados formales retroceden. Las mujeres enfrentan mayores tasas de desocupación y los jóvenes encuentran dificultades particularmente severas para ingresar al mercado laboral.

El gobierno confía en que la recuperación de la inversión modificará esta tendencia durante 2027. Pero una proyección de crecimiento no constituye todavía una mejora en los ingresos de las familias ni una solución para quienes llevan meses buscando trabajo.

La distancia entre ambos planos —las expectativas macroeconómicas y las condiciones materiales de la población— fue uno de los grandes asuntos ausentes de las exposiciones empresariales de Enade.

No se trata de desconocer la importancia de la inversión para el crecimiento. Se trata de reconocer que el crecimiento económico constituye un medio y no un resultado social suficiente por sí mismo.

Una economía puede atraer capitales, aprobar grandes proyectos y mejorar las expectativas de rentabilidad sin que esos avances se traduzcan inmediatamente en empleos de calidad.

La pregunta que Enade no respondió

La publicación del INE sitúa la discusión económica en un terreno distinto del que predominó durante el encuentro empresarial.

Mientras el gobierno proyecta un mejor desempeño para 2027, el mercado laboral sigue deteriorándose en 2026. Mientras se anuncian inversiones por decenas de miles de millones de dólares, disminuye el empleo formal. Mientras las autoridades llaman a recuperar la confianza, aumenta el número de personas que buscan trabajo sin encontrarlo.

El problema adquiere especial gravedad entre las mujeres y los jóvenes, dos grupos cuyas dificultades de inserción laboral comprometen no solo sus ingresos presentes, sino también sus posibilidades futuras de autonomía económica.

Las cifras conocidas este jueves no permiten concluir que la estrategia económica del gobierno vaya a fracasar. Tampoco permiten afirmar que la recuperación anunciada ya esté en marcha.

Lo que sí muestran es que, después de casi ocho meses de administración, la promesa de crecimiento continúa situada en el futuro, mientras el deterioro del empleo se expresa en las estadísticas del presente.

La pregunta pendiente es cuándo comenzarán a aparecer los puestos de trabajo que deberían acompañar esa recuperación y qué medidas permitirán que lleguen también a quienes hoy encuentran mayores dificultades para incorporarse al mercado laboral.

Porque para las personas desocupadas, el éxito de una política económica no se mide por el volumen de proyectos anunciados, sino por la posibilidad concreta de encontrar un empleo, recibir un salario y recuperar cierta seguridad sobre su futuro.

 

Redacción el Clarín

 

 

Autor



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Proceso en España a los crímenes de la dictadura

 Proceso judicial y antecedentes del caso Pinochet

Historia y litigio por la confiscación de El Clarín

 Entrevistas, escritos y discursos de Salvador Allende

 Fondos recuperados del caso Riggs destinados a víctimas de la dictadura

El Clarín de Chile · Aviso legal Privacidad Política de cookies
Danzai Software