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La causa de la ministra Lincolao

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Un apellido mapuche no hace un mapuche. Ni una cara de pómulos altos ni un pelo medio chuzo. Ni siquiera haber nacido en medio de la fragante foresta de los montes que aún sobreviven a la voracidad del neoliberalismo en su faceta contrainsurgente. Objetar a la ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación por ser parte de un gobierno que es por definición enemigo de la lucha del pueblo mapuche o defenderla del conato de agresión que sufrió por tener cara y apellido de mapuche, es utilizar una variable que no juega.

No todo mapuche se inclina, apoya, respeta o milita en la causa por la reparación histórica que merece ese pueblo. Es, lamentablemente, al contrario: lo hace una minoría.

Mediante lo hecho por los dispositivos de dominación y control que el Estado chileno ha puesto en marcha desde que las huestes de Cornelio Saavedra entraron a sangre y fuego a un territorio que poco antes se había declarado por Bernardo O´Higgins como de dominio mapuche, son cada vez menos los descendientes de ese pueblo que se suman a la lucha por su tierra, historia, sus derechos políticos y culturales conculcados mediante la represión más que centenaria.

Las agencias del Estado, especialmente la escuela y complementada por las iglesias, la de la Araucanía es la región que más iglesias y nominaciones religiosas tiene con relación a su población, y sobre todo un modo de vida chileno, fue debilitando la causa ancestral mapuche hasta transformarla en una conducta vista desde el Estado y de mucha gente, como algo lejano, ajeno y más propio de terroristas, lo que ha sido instalado en una parte importante de la sociedad chilena.




Y súmese la miopía, tan histórica como la causa mapuche, que ha desplegado la izquierda al no haberla entendido en su complejidad e historia. A la que, en los hechos, renunció.

En general, en la sociedad chilena no se entiende qué es ser mapuche y de común se le asocia mecánicamente a un campesino pobre que vive en cierta zona del sur del país, que tiene ciertos rasgos y un idioma extraño.

No se entiende aquello de que es una cultura que define una nación muy diferente a la chilena y que se combate subrepticiamente por la vía de los infinitos mecanismo de asimilación que parten en la escuela y terminan en el currículum vitae del que busca trabajo. Vea en qué tipo de textos ha estudiado la infancia mapuche la historia de Chile, incluida la propia.

La idea de que el mapuche es curado y flojo penetró muy adentro en el imaginario chileno.

Esto que tratamos de explicar es perfectamente aplicable a otros fenómenos: ¿serán todos los explotados personas que entienden que el capitalismo le roba su fuerza de trabajo y que es necesaria la construcción de una sociedad en que esto no suceda? ¿Tienen conciencia de sí los negros que viven subyugados por su color de piel en infinidad de países en los que se les esclaviza?

El caso es que la conciencia de sí mismos, de ser un explotado, un paria, un marginado, en el contexto de la sociedad en que se vive no viene dado por el mero hecho de ser uno de ellos.

Esa conciencia se aprende, se enseña, se inculca. Se traspasa de generación en generación, se estudia a partir de casos similares en otros contextos y latitudes y se revisa sobre la base de la teoría que se ha venido acumulando desde el punto de vista de los pobres del mundo.

Así, el caso de la ministra no se puede considerar ni en pro ni en contra teniendo como elemento de crítica o de soporte el hecho de que tenga un apellido y cara de mapuche.

Ella es simplemente una persona que por la razón que fuera, emigró al norte del continente y allá hizo carrera y fortuna. Y, por sobre todo, se le enquistó en la piel, en el corazón y en el alma, una forma de vida diferente de la que todos conocemos alguna arista.

La ministra es parte del proyecto ultra restaurador de la ultraderecha. Si es de origen mapuche ni le quita ni le pone.

No ha traicionado ella ninguna causa, incluso cuando se traiciona a sí misma, pero eso es de otro cantar.

 

Ricardo Candia Cares



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Ricardo Candia

Escritor y periodista

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