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Premio Nacional de Ciencias cuestiona a Kast y defiende inversión en investigación: “Es falso que no genere empleo”

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José Zagal, Premio Nacional de Ciencias Naturales 2024, respondió a las críticas del Presidente sobre el financiamiento estatal a investigaciones científicas y advirtió que Chile sigue atrapado en un modelo exportador de materias primas. El académico sostuvo que la ciencia sí crea trabajo, impulsa industrias y forma profesionales clave para el desarrollo económico.

Las declaraciones del Presidente José Antonio Kast sobre el financiamiento a la investigación científica abrieron un nuevo foco de tensión entre el gobierno y el mundo académico. La polémica se desató luego de que el mandatario cuestionara el uso de recursos públicos destinados a proyectos científicos y pusiera en duda su impacto concreto sobre la generación de empleo.

“¿Cuántos trabajos generó? Ninguno”, afirmó Kast al referirse a investigaciones financiadas por el Estado que —según dijo— terminan convertidas en “un libro precioso, empastado, en la biblioteca”.

Las declaraciones provocaron una inmediata reacción desde universidades y centros de investigación. Una de las respuestas más contundentes vino desde el Premio Nacional de Ciencias Naturales 2024, José Zagal, académico de la Universidad de Santiago, quien contradijo directamente el diagnóstico presidencial y defendió el papel estratégico de la ciencia para el desarrollo económico.

“La investigación científica genera mucho empleo”, sostuvo el investigador, agregando que cuando los proyectos se orientan al desarrollo tecnológico e industrial “se van a crear muchos empleos. Es al revés de lo que se está afirmando en este momento”.




La controversia ocurre en un contexto particularmente sensible para el sistema científico chileno. Durante años, investigadores y universidades han advertido sobre el bajo nivel de inversión pública en ciencia y desarrollo en comparación con países desarrollados e incluso con economías emergentes.

Zagal apuntó precisamente a ese problema estructural. Según explicó, Chile continúa siendo un país altamente dependiente de la exportación de materias primas y con escasa capacidad para transformar conocimiento científico en industrias tecnológicas de alto valor agregado.

“Tenemos una minería enorme en el cobre, otra más pequeña en el litio, pero en general no tenemos grandes desarrollos científicos asociados a esas exportaciones”, señaló el académico.

La crítica del científico apunta a una discusión más amplia sobre el modelo económico chileno y el lugar que ocupa la investigación dentro de las políticas de desarrollo. Mientras el gobierno ha insistido en priorizar crecimiento económico, inversión privada y reducción del gasto estatal, buena parte de la comunidad científica sostiene que sin inversión sostenida en investigación será imposible diversificar la economía o avanzar hacia industrias tecnológicas más sofisticadas.

José Zagal

Uno de los puntos centrales del debate gira en torno a la relación entre ciencia y empleo. Kast cuestionó que proyectos financiados con recursos públicos tengan efectos concretos sobre el trabajo y la productividad. Sin embargo, Zagal respondió que incluso los proyectos científicos más complejos involucran equipos multidisciplinarios y generan ocupación para especialistas de distintas áreas.

“Cuando se habla de 100 millones o 500 millones se trata de investigaciones enormes, donde trabajan muchas personas, no solo científicos”, explicó. Informáticos, ingenieros, técnicos y profesionales de distintas disciplinas participan en proyectos de investigación avanzada, sostuvo el académico.

Además, defendió el impacto indirecto que la investigación tiene sobre sectores productivos estratégicos. Según indicó, numerosos investigadores formados en universidades chilenas terminan trabajando en minería, energía o industrias tecnológicas.

“Yo tengo alumnos trabajando en la minería, exalumnos que obtuvieron doctorados conmigo y hoy están produciendo”, afirmó.

El debate también reabrió la discusión sobre cuánto invierte Chile en investigación científica. Zagal recordó que el país destina alrededor del 0,4% de su PIB a investigación y desarrollo, una cifra muy inferior a economías industrializadas o tecnológicamente avanzadas.

El académico comparó la situación chilena con Corea del Sur, Israel y Estados Unidos, países que invierten varias veces más en innovación y tecnología. Corea del Sur, por ejemplo, supera el 5% del PIB en investigación y desarrollo, mientras Israel —el país que más invierte proporcionalmente en el mundo— considera la soberanía científica como un componente central de su estrategia nacional.

Para sectores académicos, el riesgo de reducir la discusión científica exclusivamente a criterios de rentabilidad inmediata es profundizar la dependencia económica de Chile respecto de industrias extractivas tradicionales.

Zagal planteó que la ciencia no funciona como un espacio aislado del resto de la economía, sino como una estructura que sostiene disciplinas estratégicas como ingeniería, medicina, agronomía y tecnología.

“La ciencia no es una isla desconectada del resto”, sostuvo.

La polémica ocurre además en un momento complejo para el gobierno, que enfrenta críticas por distintas áreas de gestión y una caída sostenida en las encuestas. Las declaraciones presidenciales fueron interpretadas en parte del mundo universitario como una señal de distancia entre La Moneda y las comunidades científicas.

Más allá de la controversia puntual, el debate volvió a instalar una pregunta de fondo sobre el modelo de desarrollo chileno: si el país seguirá dependiendo principalmente de la exportación de materias primas o si apostará por una economía basada en innovación, tecnología y conocimiento.

Y en esa discusión, la ciencia dejó de ser únicamente un tema académico para transformarse nuevamente en un asunto político y estratégico.



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