
Zaliasnik: el embajador de Kast que llegó a Israel bajo la sombra del caso Hermosilla
Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 33 segundos
Lo que debía ser una señal política del gobierno de José Antonio Kast hacia Israel terminó transformándose en una nueva controversia. Apenas días después de que Gabriel Zaliasnik fuera designado embajador en Tel Aviv, comenzaron a difundirse conversaciones privadas que lo vinculan al círculo de influencia del abogado Luis Hermosilla. La Fiscalía ya abrió una investigación y la oposición acusa al gobierno de haber nombrado a un diplomático bajo cuestionamientos graves.
El nombramiento de Gabriel Zaliasnik como embajador de Chile en Israel no fue una designación cualquiera. Abogado penalista, expresidente de la Comunidad Judía de Chile y defensor habitual de las posiciones israelíes en el debate público, su llegada a la representación diplomática en Tel Aviv fue interpretada como una señal inequívoca del giro que el gobierno de José Antonio Kast busca imprimir a la política exterior chilena. Sin embargo, el anuncio duró poco en la agenda. Apenas unos días después, una serie de revelaciones sobre sus conversaciones con Luis Hermosilla lo instalaron en el centro de una tormenta política y judicial.
La polémica estalló tras la publicación de chats obtenidos por Reportea.cl, que muestran intercambios entre Zaliasnik y Hermosilla entre 2016 y 2023. Los mensajes describen una relación mucho más estrecha que la de simples colegas y exhiben conversaciones sobre nombramientos judiciales, gestiones políticas y estrategias de defensa para altas autoridades del gobierno de Sebastián Piñera.
Entre los antecedentes que más ruido han provocado aparecen referencias a gestiones para influir en nombramientos de jueces y ministros de tribunales superiores. Según los reportajes, los chats muestran coordinaciones para promover determinados nombres dentro del Poder Judicial y contactos con magistrados respecto de causas de interés para ambos abogados.
Pero los mensajes también contienen episodios aún más sensibles. Uno de ellos se relaciona con la defensa del exgeneral director de Carabineros Mario Rozas, investigado por violaciones a los derechos humanos durante el estallido social. Los chats revelan conversaciones sobre el financiamiento de esa defensa y gestiones realizadas por figuras cercanas al gobierno de la época para conseguir recursos destinados al pago de honorarios. En ese contexto aparece la ya célebre pregunta atribuida a Zaliasnik: “¿A quién le puedo pedir gastos reservados?”, frase que se convirtió rápidamente en uno de los símbolos de la controversia.
Las revelaciones adquirieron mayor gravedad cuando parlamentarios socialistas presentaron una denuncia ante el Ministerio Público. La acción fue impulsada por la senadora Daniella Cicardini y el diputado Daniel Manouchehri, quienes solicitaron investigar eventuales delitos como tráfico de influencias, fraude al Fisco, malversación de caudales públicos e interceptación ilegal de comunicaciones. La Fiscalía acogió la denuncia y confirmó la apertura de una investigación.
Para la oposición, el problema no es únicamente el contenido de los chats. También cuestionan la oportunidad política del nombramiento. ¿Conocía el gobierno estos antecedentes antes de designar a Zaliasnik? ¿Se evaluó el impacto que tendrían estas revelaciones sobre la imagen internacional de Chile? Esas preguntas comenzaron a multiplicarse en el Congreso. La diputada Ericka Ñanco, integrante de la Comisión de Relaciones Exteriores, llegó a señalar que el nombramiento parece un “premio político” que podría afectar la credibilidad del país.
La controversia adquiere además una dimensión simbólica. Zaliasnik no es un diplomático de carrera. Su designación fue interpretada desde el primer momento como una decisión política destinada a recomponer plenamente las relaciones con Israel tras las tensiones vividas durante el gobierno de Gabriel Boric por la situación en Gaza y Cisjordania. En ese contexto, el embajador aparecía como una figura alineada con la nueva orientación internacional de La Moneda.
Sin embargo, las revelaciones sobre sus vínculos con Hermosilla han terminado desplazando el debate desde la política exterior hacia las redes de influencia que durante años operaron en torno a uno de los abogados más poderosos del país. Lo que inicialmente parecía un nombramiento diplomático destinado a marcar diferencias con la administración anterior se transformó en un nuevo capítulo del caso Hermosilla, el escándalo que continúa irradiando consecuencias sobre el sistema político, judicial y empresarial chileno.
La investigación recién comienza y no existen hasta ahora imputaciones formales contra Zaliasnik. Pero el daño político ya está hecho. El nuevo embajador aún no termina de instalarse en su cargo y su nombre ya figura en el centro de una investigación que amenaza con extender la larga sombra del caso Hermosilla hasta la política exterior del gobierno de José Antonio Kast.
Fuentes: El Mostrador, Reportea.cl, Meganoticias, Radio Universidad de Chile, BioBioChile, T13.





