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Marco Rubio acusó a Cuba de apoyar el “terrorismo izquierdista en territorio estadunidense”

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El secretario de Estado, Marco Rubio, acusó a Cuba de “subversión” dentro de Estados Unidos, incluida su infiltración a “los más altos niveles del gobierno de Estados Unidos” para reclutar y cultivar a activistas de izquierda, y de apoyar el “terrorismo izquierdista en territorio estadunidense”.

Un informe de 100 páginas emitido este lunes por el Departamento de Estado es parte de un esfuerzo estadunidense más amplio para establecer una campaña global contra “el ala izquierda”, lo que algunos temen podría ser un primer paso para justificar la persecución y hasta detención de opositores progresistas a Donald Trump y su gobierno en este país. “Por más de seis décadas, el régimen cubano ha sido el principal patrocinador del izquierdismo radical y tercermundismo en Estados Unidos”, escribió Rubio en su cuenta de X la mañana de este lunes, como parte de la presentación del nuevo informe.

En las primeras páginas del documento, se argumenta que la revolución cubana ha tenido “un éxito notable” en promover movimientos revolucionarios alrededor del mundo e identifica a varios de éstos en Chile, El Salvador, Bolivia y Argentina, y sugieren que Cuba ayudó a lanzar la “nueva izquierda” por medio de una conferencia trilateral en 1966 (en la cual participó una agrupación mexicana) y un enfoque intenso sobre supuestos vínculos entre grupos revolucionarios en Puerto Rico.

Hay varias referencias breves a México en el informe, sobre todo como un país en el que agrupaciones de extrema izquierda pueden reunirse con funcionarios cubanos. También incluye una breve crítica: “(La presencia de espías rusos de alto nivel en México –haciéndose pasar por diplomáticos para recaudar inteligencia sobre Estados Unidos– ha sido fuente de tensión diplomática entre Estados Unidos y México en años recientes)”.




Pero la mayor parte del informe consiste en alegatos de la interferencia cubana dentro de Estados Unidos. “El asalto de Cuba sobre Estados Unidos nunca fue, en sus raíces, una disputa de política económica o soberanía, ni aun sobre quién es dueño de un territorio particular. Fue una revolución contra la civilización occidental misma –realizada, en parte, vía el método novedoso e insidioso de persuadir a los hijos de Occidente a voltearse contra su propia herencia–”, cita el informe. Este extracto después fue amplificado en los medios sociales del Departamento de Estado. Por cierto, en el informe no hay ninguna referencia al bloqueo estadunidense a la isla, ni los múltiples intentos de asesinato contra líderes cubanos, o la invasión de bahía de Cochinos ni los esfuerzos actuales para asfixiar la economía de la isla y promover abiertamente un cambio de régimen ahí.

Portada del documento

Las Brigadas Venceremos y los viajes de solidaridad

Los autores resaltan el apoyo cubano a las Brigadas Venceremos, que promovieron “viajes de solidaridad” de estadunidenses a la isla, así como viajes de miembros de las organizaciones de izquierda de los 70, incluyendo el Weather Underground y revolucionarios afroestadunidenses. “Una parte desproporcionada de los activistas, intelectuales y otros radicales que llegarían a dar forma a las políticas raciales de izquierda en Estados Unidos estaban vinculados, en algún punto, a Cuba”, sostiene el informe oficial, y se enfoca en el caso de Assata Shakur, una líder de las Panteras Negras condenada por matar a un policía y que después se fugó a Cuba.

A partir de ahí, el documento se centra en algunos políticos estadunidenses contemporáneos al señalar, por ejemplo, que Barack Obama lanzó su primera campaña electoral desde la sala de la casa de ex líderes del Weather Underground, Bernardine Dohrn y Bill Ayres, en Chicago, y que tanto la actual alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, como su antecesor, Antonio Villaraigosa, viajaron a Cuba en su juventud en las Brigadas Venceremos.

“El nexo central de la red completa de inteligencia e influencia cubana es el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP)”, afirma el informe. Añade que la organización ha promovido “ciudades hermanas” entre la isla y Estados Unidos e impulsado trabajo de solidaridad con la National Network on Cuba, “una coalición de más de 60 agrupaciones estadunidenses –incluidos los Socialistas Democráticos de America [DSA], el National Lawyers Guild, Code Pink y el Partido Comunista de Estados Unidos– y que está dedicada a cabildear para poner fin al embargo y otras políticas ‘imperialistas’ contra Cuba”. Un total de 43 agrupaciones e individuos en Estados Unidos son identificados por nombre en el informe como parte de estos esfuerzos, incluido el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani; Ben Cohen, cofundador de la empresa de helados Ben & Jerry; Medea Benjamin, de Código Rosa, y la organización gremial Amazon Labor Union.

El informe parece ser parte del reciente esfuerzo de Donald Trump, Rubio y otros para alertar sobre un resurgimiento del “comunismo” en Estados Unidos y vincular a opositores y críticos del presidente y su gobierno con grupos de izquierda, a los que acusan de ser “violentos” (https://www.jornada.com.mx/2026/ 07/13/mundo/023n1mun).

“La Casa Blanca no puede designar legalmente a su oposición nacional como ‘terroristas’. Entonces aquí tenemos el plan para hacerlo por la puerta de atrás”, escribió Miles Taylor, quien fue jefe de equipo del Departamento de Seguridad Interna durante el primer gobierno de Trump. Al designar a algunas agrupaciones de izquierda en el extranjero como “organizaciones terroristas extranjeras (FTO, por sus siglas en inglés)” y declararlas como “trasnacionales” en sus operaciones, el gobierno de Trump puede empezar a perseguir a grupos estadunidenses que tienen algún tipo de relación con estas entidades extranjeras.

“Bajo la ley federal, promover conscientemente ‘apoyo material’ a un designado FTO es un delito que puede tener una condena de hasta 20 años de prisión. Y apoyo material está definido en términos increíblemente amplios. Puede ser dinero, ‘servicios’, ‘capacitación’, ‘asesoría experta o asistencia’ o ‘personal’. Críticos de la ley han advertido que sólo con compartir un vínculo de Wikipedia de una agrupación designada podría calificar”, explicó Taylor.

Cuando a Gregory LoGerfo, coordinador de contraterrorismo del Departamento de Estado, se le preguntó específicamente por esta afirmación de Taylor en el sentido de que la nueva campaña internacional podría ser empleada para arrestar a agrupaciones estadunidenses, respondió a La Jornada: “no, claro que no”. Agregó que “vemos una tendencia creciente de terrorismo de extrema izquierda, tanto en nuestro país” como en otros. Pero añadió que “enfáticamente apoyamos la libertad de expresión”.

La Jornada también preguntó a LoGerfo por la decisión de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum de no enviar a un representante a la reunión ministerial sobre “terrorismo de extrema izquierda”, ya que, en sus palabras, “era un tema desde nuestra perspectiva más político que un asunto realmente relacionado con el combate a los grupos delincuenciales u otros temas de seguridad”. En la sesión informativa organizada por el Foreign Press Center en Washington, LoGerfo comentó: “bueno, respondería al mantener abierta la invitación. Creemos, especialmente con nuestro vecino, que estamos enfrentando una amenaza, entre otras amenazas, como saben, en este hemisferio”.

 

Jim Cason y David Brooks

La Jornada



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