
Más allá de la Presidencia: el bolsonarismo emerge como el gran ganador del Congreso brasileño
Tiempo de lectura aprox: 4 minutos, 31 segundos
Mientras Lula y Flávio Bolsonaro todavía deberán disputar la Presidencia en segunda vuelta, las elecciones del domingo ya produjeron una transformación profunda en el poder legislativo. El PL será la principal fuerza de la Cámara de Diputados y del Senado, donde el avance de la derecha y particularmente del bolsonarismo modifica la correlación de fuerzas y condicionará al próximo gobierno, cualquiera sea el vencedor del 25 de octubre.
Brasil todavía no sabe quién será su próximo presidente, pero ya conoce una parte fundamental de la estructura política con la que deberá gobernar. Las elecciones legislativas del domingo consolidaron al Partido Liberal (PL) como la principal fuerza del Congreso y dieron al bolsonarismo una presencia institucional inédita desde el nacimiento de este movimiento político.
El fenómeno es particularmente marcado en el Senado, donde fueron renovados 54 de los 81 escaños. El PL eligió 19 nuevos senadores que, sumados a los nueve que conservaban su mandato, permitirán al partido iniciar la próxima legislatura con 28 representantes.
Más de un tercio del Senado quedará así en manos de una sola colectividad.
La distancia con las demás fuerzas es considerable. El PT tendrá nueve senadores; el MDB, ocho; Republicanos y PP, seis cada uno; União Brasil y PSD, cinco; y Novo, tres.
La Cámara de Diputados muestra una tendencia semejante, aunque más fragmentada. El PL eligió 121 de los 513 diputados, 24 más que en 2022, y se convierte ampliamente en la mayor bancada. La federación encabezada por el PT queda en segundo lugar, con 82 parlamentarios.
Los números muestran que la elección del domingo fue mucho más que la primera vuelta presidencial. Mientras Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva quedaron separados por un estrecho margen y deberán volver a enfrentarse el 25 de octubre, el mapa del poder legislativo brasileño ya experimentó una modificación considerable.

Composición Cámara de Diputados 2027
El bolsonarismo crece también dentro de la derecha
El resultado no puede explicarse solamente como un crecimiento general de la derecha. Una parte importante de lo ocurrido corresponde a una recomposición dentro del propio campo conservador.
El caso del Senado es particularmente ilustrativo.
El PSD, que contaba con una bancada de 14 senadores, tendrá cinco en la nueva legislatura. El PL, en cambio, pasa de 15 a 28. Sectores que durante los últimos años estuvieron ocupados por fuerzas tradicionales de centroderecha aparecen ahora representados por dirigentes directamente vinculados al bolsonarismo.
Esto no significa la desaparición del llamado Centrão, ese conjunto de partidos de centro y derecha que durante décadas ha construido mayorías parlamentarias negociando con gobiernos de diferentes signos. En la Cámara de Diputados continuará siendo indispensable.
Pero la relación de fuerzas dentro de ese espacio ha cambiado.
El PL tendrá 121 diputados; União Brasil, 46; PSD, 43; PP y Republicanos, 41 cada uno; y MDB, 36. Ninguna fuerza dispone por sí sola de mayoría, por lo que la negociación continuará siendo una característica estructural del sistema político brasileño.
La diferencia es que esas negociaciones comenzarán ahora con un PL considerablemente fortalecido.
La familia Bolsonaro amplía su presencia institucional
La elección dejó también un resultado de fuerte contenido simbólico: la expansión de la familia Bolsonaro dentro de las instituciones.
Michelle Bolsonaro fue elegida senadora por el Distrito Federal. También obtuvo un escaño senatorial Carlos Bolsonaro, en Santa Catarina.
A ellos se suman Jair Renan Bolsonaro, elegido diputado federal, y Renato Bolsonaro, hermano del expresidente Jair Bolsonaro, quien también obtuvo un escaño en la Cámara.
No se trata solamente, por tanto, del crecimiento de una sigla partidaria. La elección muestra una consolidación institucional del movimiento construido alrededor del expresidente Jair Bolsonaro, aun cuando éste no participó como candidato presidencial.
Otros dirigentes estrechamente asociados con ese espacio político también obtuvieron resultados relevantes. Bia Kicis fue elegida senadora por el Distrito Federal; Carol de Toni lo hizo por Santa Catarina; Carlos Portinho y Carlos Jordy consiguieron las dos plazas senatoriales en disputa por Río de Janeiro.
El bolsonarismo ha demostrado así una capacidad para sobrevivir electoralmente a la ausencia de su fundador en la papeleta y extender su representación a diferentes niveles del poder político.
El Senado, la gran transformación
Si la Cámara muestra un fortalecimiento del PL, es probablemente el Senado donde las consecuencias institucionales serán más profundas.
La Cámara Alta brasileña tiene atribuciones que exceden ampliamente la aprobación de leyes. Entre ellas se encuentra la confirmación de autoridades propuestas por el Ejecutivo, incluidos ministros del Supremo Tribunal Federal, directores del Banco Central, embajadores y otros altos cargos.
También corresponde al Senado procesar y eventualmente destituir a ministros del Supremo mediante un juicio político.
Este último punto adquirió durante los últimos años una importancia extraordinaria debido al enfrentamiento entre el bolsonarismo y sectores del Supremo Tribunal Federal, particularmente alrededor de las investigaciones y procesos relacionados con Jair Bolsonaro y otros dirigentes de su entorno.
Durante la campaña legislativa, candidatos bolsonaristas plantearon explícitamente la necesidad de aumentar su representación en el Senado para modificar esa relación de fuerzas.
El PL no dispone por sí solo de los votos necesarios para avanzar en una eventual destitución de un ministro del Supremo. Para ello se requieren dos tercios del Senado, es decir, 54 de los 81 senadores.
Pero el nuevo mapa acerca a la derecha a ese umbral.
Un relevamiento realizado tras las elecciones identifica alrededor de medio centenar de senadores que han expresado posiciones favorables a admitir procesos de impeachment contra ministros del STF. La cifra todavía no alcanza los 54 votos requeridos y, además, una declaración política previa no equivale necesariamente a un voto efectivo en un proceso concreto.
Pero muestra hasta qué punto la elección modificó el equilibrio institucional.
Un Congreso que condicionará al próximo presidente
La segunda vuelta presidencial adquiere así una dimensión adicional.
Si Flávio Bolsonaro vence el 25 de octubre, encontrará un Congreso en el que su partido ocupa una posición dominante, aunque necesitará construir acuerdos con otras fuerzas para formar mayorías.
Si Lula consigue la reelección, enfrentará una situación bastante diferente: deberá gobernar durante cuatro años con un Congreso situado más a la derecha que el que acompañó su actual mandato y con un Senado en el que el bolsonarismo tendrá una capacidad de presión considerablemente mayor.
Esta situación es especialmente relevante porque el próximo presidente deberá realizar nombramientos en instituciones fundamentales del Estado brasileño. Cada una de esas decisiones podrá transformarse en un terreno de negociación con un Senado fortalecido políticamente.
Brasil lleva años experimentando un progresivo desplazamiento de poder desde el Ejecutivo hacia el Congreso, especialmente a través del control parlamentario de importantes partidas presupuestarias y de la capacidad de las bancadas para condicionar la agenda gubernamental.
La elección del domingo puede profundizar ese proceso.
Una victoria que trasciende a Flávio Bolsonaro
El resultado legislativo permite además separar dos fenómenos que durante la campaña aparecieron frecuentemente confundidos.
Uno es la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro.
Otro, mucho más amplio, es la persistencia electoral del bolsonarismo.
La primera vuelta mostró una elección presidencial extraordinariamente estrecha. Bolsonaro terminó primero, pero Lula redujo progresivamente la diferencia durante el escrutinio hasta dejarla en torno a dos puntos. La Presidencia continúa en disputa.
En el Congreso, en cambio, el resultado es mucho más claro.
El PL será la principal fuerza de ambas cámaras y numerosos dirigentes vinculados directamente al expresidente Jair Bolsonaro ingresarán o reforzarán su presencia en el Parlamento.
La derecha tradicional y el Centrão seguirán teniendo un papel decisivo y no pueden ser identificados mecánicamente con el bolsonarismo. Pero la relación de fuerzas dentro de ese amplio espacio conservador ha cambiado.
Esa puede ser una de las consecuencias más duraderas de las elecciones brasileñas de 2026.
El 25 de octubre los brasileños todavía deberán decidir quién ocupará el Palacio del Planalto. Pero una parte fundamental del poder político ya quedó distribuida.
Sea Lula o Flávio Bolsonaro el próximo presidente, gobernará frente a un Congreso considerablemente más conservador y a un Senado en el que el bolsonarismo tendrá una fuerza sin precedentes.
Fuentes: Cámara de Diputados d Brasil, Senado de Brasil, Folha de S. Paulo.
