
A siete años del estallido social: organizaciones advierten que las demandas de octubre siguen abiertas
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En vísperas de un nuevo aniversario del 18 de octubre, la Coordinación Clasista y Popular llamó a retomar las movilizaciones y sostuvo que el ciclo político y social iniciado en 2019 continúa abierto. La declaración coincide con nuevas manifestaciones en Santiago y convocatorias para este domingo, mientras el Gobierno anuncia medidas de seguridad.
A siete años del estallido social de octubre de 2019, distintas organizaciones sociales vuelven a plantear una pregunta que permanece en el debate político chileno: ¿qué ocurrió con las demandas que movilizaron a millones de personas y cuánto se ha avanzado en resolverlas?
La Coordinación Clasista y Popular difundió una declaración en la que sostiene que las condiciones sociales que dieron origen a las protestas continúan presentes. El documento, de marcado contenido anticapitalista y crítico tanto de los gobiernos anteriores como de la actual administración de José Antonio Kast, afirma que el ciclo político y social abierto en 2019 todavía no concluye.
La organización vincula esa continuidad con el endeudamiento de los hogares, la precarización laboral, la concentración de la riqueza y las dificultades económicas que afectan a los trabajadores. También cuestiona los recortes presupuestarios y las políticas económicas del actual Gobierno.
La declaración contiene una crítica al acuerdo político de noviembre de 2019, al que atribuye haber canalizado institucionalmente las movilizaciones sin resolver sus causas estructurales. Desde esa interpretación, llama a reconstruir la organización sindical, estudiantil y territorial, y propone avanzar hacia una huelga general.
También aparece una cuestión central que trasciende a esta organización: la persistencia de demandas sociales que, siete años después, continúan formando parte de la discusión pública. Las pensiones, los salarios, el acceso a la vivienda, la salud, la educación y el costo de la vida siguen ocupando un lugar relevante entre las preocupaciones y la vida diaria de la población. Aunque se han producido reformas y cambios institucionales mínimos desde 2019, persisten controversias sobre su alcance y sobre las desigualdades que motivaron las protestas.
La noche del viernes se registró una marcha por la Alameda de Santiago, en vísperas de una nueva jornada de conmemoraciones. Su realización se suma a las convocatorias difundidas por organizaciones estudiantiles, sindicales y territoriales para este domingo 18 de octubre.
Entre ellas figuran llamados de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) y de organizaciones sindicales y populares que han convocado concentraciones en el centro de la capital.
Por su parte, el Gobierno informó que no existen solicitudes de marchas autorizadas para el domingo y anunció medidas preventivas de seguridad. El vicepresidente Claudio Alvarado llamó a que las manifestaciones respeten el funcionamiento habitual de la ciudad y se desarrollen dentro del marco legal.
La Coordinación Clasista y Popular sostiene en su declaración que no corresponde idealizar octubre ni reducirlo a una conmemoración histórica. Su planteamiento apunta a recuperar las formas de organización social surgidas durante aquel período.
La intensidad de las movilizaciones actuales es considerablemente distinta de la registrada en 2019 y no existe evidencia de que las organizaciones que hoy convocan representen al conjunto del movimiento social. Sin embargo, las nuevas protestas y las demandas que las acompañan muestran que octubre sigue siendo una referencia para determinados sectores de la sociedad chilena.
La cuestión de fondo no es si puede repetirse el estallido de 2019, sino hasta qué punto las demandas que lo hicieron posible han encontrado respuestas. Siete años después, esa discusión continúa abierta.
