
“La Posada del Presidente”: tertulias y parrilla
Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 36 segundos
“A Balmaceda, ay sí, mi vida/ siempre la historia
recordará sus hechos, mi vida y su memoria”
(Cueca tradicional)
Estos versos del inicio pertenecen a una cueca tradicional que se dice fue compilada en La Serena, lugar de origen del Presidente José Manuel Balmaceda, la cantaron Rolando Alarcón, Cuncumen y Quilapayún. La figura de este Presidente quedó en la memoria y es recordada como una de las figuras fundamentales por una visión política de vanguardia para su época, un creador que se comprometió con el desarrollo de un país que buscaba su destino.
“La Posada del Presidente” es un hermoso espacio para darle tiempo a la tertulia alrededor de una mesa bien servida con carnes de calidad. Un lugar que respeta su entorno citadino con amplios comedores, una barra hermosa, parrilla a la vista, ventanales luminosos, aquí se siente el palpitar de la ciudad de manera tranquila. El entorno, entre edificios emblemáticos que han sido recuperados y que lucen parte de la historia de la ciudad, en el corazón del centro cívico. La Posada del Presidente es de esos lugares que nos invitan a reencontrarnos con la ciudad, con los contertulios y con la historia.
Su fuerte en la comida son las carnes, exquisitos cortes bien elegidos, mostrando un conocimiento en la elección que asegura la calidad, cortes al plato o braseros que llegan a la mesa, destacándose las mollejas, el pisco sour de aquellos que nos permiten pensar que el pisco es un noble producto que también se da en nuestros suelos. Un lugar para disfrutar su menú diario, celebrar reuniones familiares o de amigo, e incluso encuentros corporativos. La visión clara de los hermanos Parra, la hospitalidad de Almendra Díaz, Cristóbal Soto y el personal destacado por su servicio.
Un lugar que rememora la historia, respeta el patrimonio y deja espacio para la manifestación de la cultura propia, de hecho el nombre del restaurante surge de una sobremesa en la que el poeta popular Dióscoro Rojas sugirió el nombre, es decir, estamos hablando de un lugar que reúne una imagen genuina de la cultura chilena presentada en los platos que llegan a la mesa.
Darse el tiempo, para caminar por estas calles, observando el ex Congreso Nacional, los Tribunales de Justicia, cerca de estaciones del metro y de la arteria Alameda sigue siendo un viaje hacia nosotros mismos, un acto de ciudadanía que nos convierte en testigo no sólo de una historia política sino que también de ser parte de esa memoria de los sabores compartidos en mesas llenas, brindando por la alegría de ser y de estar, uno de esos privilegios necesarios para volver a sentirnos cerca y reconocer que la comunidad requiere de espacios para la convivencia, un lujo espiritual sentarse entre estas paredes que se levantaron en la década del setenta del siglo XIX, en las que se cobijó el Presidente Balmaceda.
Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.
@apatrimoniovivo_alexibarra
