
Carney reforzó su argumento citando a Václav Havel, quien explicó cómo los sistemas abusivos se sostienen porque todos aceptan su narrativa y “ponen el cartel en la vitrina”. Cada cartel es una renuncia individual: no me meto, no es mi problema, mejor no provocar. Pero basta que uno se atreva a retirar ese cartel para que otros lo sigan. El abuso no se derrumba de golpe;














