
La dura represión del gobierno de Alessandri no fue el único factor que debilitó al movimiento obrero en la primera mitad de los años 20. A él se sumó su creciente desunión. Particularmente porque la mayoría socialista de la FOCH –en el curso de la conversión del Partido Obrero Socialista (POS) en Comunista- forzó a los demócratas a abandonarla














