Gabriel Boric sigue gobernando, hablando muy poco, más bien cabizbajo y realizando algunos recorridos poco trascendentes por Chile, seguramente para despedirse de quienes lo habían elegido abrumadoramente también cuatro años antes.
La guerra de la desinformación se adueña del espacio y en guerra, los aliados de Estados Unidos toman la delantera. Nada sobre las movilizaciones que en Venezuela apoyan la revolución. Menos aún, periodistas, académicos pongan el acento en la violación del derecho internacional o la ilegitimidad del secuestro.
La mala noticia para esta gente es que esos malabares que intentan para la manipulación y el acomodo se llama cobardía aquí y en la quebrada del ají. Se llama falacia, oportunismo, inconsecuencia y ausencia de valores reales. Y es el mejor aliado de los enemigos de los pueblos.
Sin absoluta duda nada de lo que ha sucedido desde 1990 hasta la elección y triunfo de la extrema derecha en Chile, hubiera sido posible si los gobiernos de la concertación hubieran tomado la justa alternativa de avanzar en el proceso de transición hacia en real sistema democrático.
Comienzos de 2026 es una oportunidad para mirar el año que terminó. En mi opinión, tenemos una sociedad gobernada por el miedo, el estrés y la desconfianza, donde la educación se empobrece, la convivencia se fractura y la corrupción deja de ser una anomalía para transformarse en un riesgo sistémico. Tierra fértil para la delincuencia y el autoritarismo.
Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 39 segundos Con diccionario en mano me he tomado el tiempo para discurrir cuál podría ser el calificativo más preciso para atribuir a Donald Trump. Un presidente de los Estados Unidos más parecido a un emperador que busca someter al mundo entero bajo su tutela. En mi propósito, partí […]
Chile quiso protestar contra el errático gobierno del democrático Gabriel Boric, un zigzagueante izquierdista que nunca contó tampoco con apoyo parlamentario suficiente para llevar a buen término muchas de sus juveniles promesas de campaña… y para ello, para protestar, eligió al nazi José Antonio Kast, sin saber en esencia lo que ello significa.
Decidir combatir la corrupción para reducirla de manera significativa exige abandonar la hipocresía, dejar de compararnos con otros y asumir que el problema es estructural: transparencia radical, control efectivo del lobby, protección a denunciantes, persecución penal especializada y perseguir la ruta del dinero
El influyente sector de la construcción, en lugar de hablar de permisología, debiera enterarse de las leyes y reglamentos para que sus lucrativos negocios inmobiliarios se puedan realizar sin objeciones de ninguna especie.