Cuando en estos días de progresiva incertidumbre se habla de “Reconstrucción”, nuestra crítica mirada se dirige hacia quienes ejercen el poder. ¿Pertenecen acaso a la actual sociedad? ¿O se trata de quienes manipulan el destino, impulsando reformas fraudulentas, escritas en papel desechable? Marginalidad venida desde siglos de cínica explotación. Como quien dijera:

Extrañamente Andrés Chadwick no ha sido portada en los noticieros de la televisión, tampoco en los pocos diarios que circulan en Chile. Suena como un silencio pactado, una santa cruzada que se encarga de limpiar cada trazo de responsabilidad culpable en un listado de delitos no menores.

Haría falta un remezón de la inteligencia y la creatividad para estremecer a la gente y dar razones e impulsos. Haría falta convencerse de que la de ahora es una dictadura en un estado en que parece democracia y su gradualidad nos ha hecho creer que las cosas están bien así, cuando en realidad, no pueden estar peor.

Se repite con demasiada facilidad que la escuela es el espejo de la sociedad. Esa afirmación, que suena realista, es en el fondo una forma de rendición. Es aceptar que la educación no puede cambiar nada, que solo reproduce lo que somos. Es un conformismo inaceptable.

Tiempo de lectura aprox: 4 minutos, 9 segundosAdemás de formular, como siempre, interpelaciones estimulantes, el sociólogo y Premio Nacional de Humanidades Manuel Antonio Garretón se suma en una reciente entrevista (La Tercera, domingo 3 de mayo, reproducida en Tiene que haber una transformación muy profunda de la izquierda) al discurso dominante según el cual el […]

Tiempo de lectura aprox: 3 minutos, 30 segundosLa Contraloría General de la República instruyó, vía un dictamen, a la Secretaría General de Gobierno, encabezada por la ministra Mara Sedini, iniciar un proceso disciplinario en contra de los funcionarios públicos que intervinieron en las imprudentes y falsas opiniones que se divulgaron con publicidad, en orden a […]

Si alguien todavía tenía dudas, esta semana el gobierno decidió despejarlas con entusiasmo: no basta con ganar una elección para saber gobernar. Y lo que hemos visto no es una mala semana, es un recordatorio bastante brutal de eso.

Como existe una censura asolapada, pronto se obligará al niñato Iván Poduje a mantenerse callado. A enterrar su estilo provocador, bajo un sauce llorón. A reconocer su liviandad al expresar sus críticas al gobierno, que como El Titanic, empieza a hundirse en el océano de la desesperanza

Mientras tanto, no queda más que asumir el tener un presidente que cree que ranitas, pirgüines y un área húmeda hace un humedal o que las aguas de un río se desperdician porque caen al mar. Alguien con ese nivel de poder e ignorancia, en vez de risas, debería generar comprensible temor.
Sobre todo, si fue electo con casi el 60% de los votos.

Sospeche de quienes digan que no es posible que la gente se autoorganice. Haga sus propuestas, discuta, proponga, meta la cuchara y levante sus propios candidatos. No les crea a quienes digan sin base alguna de que eso sería hacerle el juego a la derecha, que eso es anarquía o una actitud antidemocrática.
