
El presidente Boric intenta dirigir un país sumido en un grado supremo de corrupción que asola prácticamente a todas la instituciones que le dan forma al Estado. El sistema político ha estado a punto de desfondarse por la putrefacción de casi todos sus integrantes, esos mismos que dan clases de democracia a quien se le cruce. Visto así, este campo de flores bordado no es














