
Tío Donald logró algo impensado, dejar en claro quien es el amo y quien el vasallo, las decisiones se toman en Washington y no en Tel Aviv, como a menudo lo parece. Vamos a ver como le va en esta pulseada con su propia gente, ya que los mentados “neo con” están nada de contentos, negarles su guerra, su anhelada guerra, lo sienten como una traición














