
Solo una propuesta de izquierda nítidamente antineoliberal, que se abra paso en el pueblo, con sus saberes y experiencias, en sus organizaciones, colectivos, barrios, escuelas, con sus artistas e intelectuales con sus dolores, rabias y falsas esperanzas, y con aquellos miles que fueron derrotados, traicionados, abandonados, pero que jamás se rindieron, puede señalar un














