
La decisión del gobierno de declarar una alerta sanitaria oncológica en 2026 no responde a la aparición de una nueva enfermedad ni a un brote inesperado. Es la consecuencia de un problema acumulado: el desfase entre el diagnóstico de cáncer y el acceso oportuno a tratamiento, en un contexto donde la enfermedad ya es una de las principales causas de muerte en el país.





