En esta nota o artículo, quienes opinan sobre el recién designado gabinete ministerial dado a conocer por el presidente electo J.A.Kast, son navegantes de las redes sociales, específicamente de X El pueblo también se expresa en las redes.
Tenemos un gabinete político con dos experimentadas figuras asociadas a los tradicionales partidos de derecha como lo son los secretarios de estado de Interior y Segpres. Un ministro de Hacienda que es el hombre fuerte del actual mandatario y quien seguramente tomará las decisiones más significativas de este gobierno y quien dispondrá de un ministro de economía con nexos
El anuncio del gabinete del presidente electo José Antonio Kast no logró el efecto clásico de orden y cierre de filas que suele acompañar el inicio de un nuevo ciclo político. Por el contrario, abrió una ola de críticas transversales —desde la oposición, desde la derecha tradicional e incluso desde los partidos que lo respaldaron— que dejaron en evidencia una fragilidad
Sería hipócrita atribuir esta situación solo a la derecha. Durante años, los gobiernos que se presentaron como progresistas administraron el modelo heredado, aceptando como dogma que sin inversión privada no hay desarrollo posible. Se habló de “crecimiento con equidad”, pero rara vez de control democrático de los recursos naturales.
La pregunta ya no es cuál será el rumbo del gobierno de Kast. Ese rumbo está claro. La verdadera incógnita es si la sociedad chilena —después de 2019— está dispuesta a recorrerlo sin resistencia.
Aunque en la campaña electoral se habló de indultos y excarcelaciones de varios de los agentes represivos, estamos ciertos que podría hacerle mucho daño a los intereses de la derecha que el Ejecutivo y el Parlamento obraran en tan sentido. Sin duda, constituiría algo muy escandaloso y, de seguro, altamente repudiado por la comunidad mundial.
La estrategia del presidente electo José Antonio Kast para instalar una agenda migratoria dura a escala regional acaba de encontrar su primer límite concreto. Esta semana, el mandatario interino de Perú, José Jerí, descartó de manera explícita la idea de un “corredor humanitario” impulsado por Kast, mecanismo que buscaba coordinar entre países sudamericanos la expulsión de
Las primeras definiciones económicas del gobierno entrante de José Antonio Kast comienzan a despejar una de las interrogantes centrales del nuevo ciclo político: qué tipo de Estado se pretende construir —o desmantelar— desde marzo en adelante.
Kast necesita el auxilio de la burguesía criolla; en consecuencia, deberá aprender a negociar. Y a morigerar su lenguaje naturalmente agresivo. Materia que ha comenzado a aprender y comenzó a aplicar desde el mismo día en que pronunció un discurso luego de su triunfo electoral.
La reciente visita del presidente electo José Antonio Kast a Perú no fue una gira diplomática rutinaria. Más que fortalecer lazos bilaterales, lo que se puso en escena fue una reconfiguración profunda de prioridades geopolíticas y discursivas en la región, un intento deliberado de insertar el eje de seguridad, migración y cooperación en materia reaccionaria como pilares de