
Las palabras y los símbolos desplegados por el artista puertorriqueño pueden haber formado parte de un cuidadoso despliegue de marketing que hace imposible calificar lo sucedido como una ruptura antisistémica, pero las denuncias a la privatización y la gentrificación incluidas en las canciones y la escenografía del cantante ponen de manifiesto que su crítica va más allá de













