La última información conocida, respecto de la actuación de la soldadesca estadounidense en las bases militares que EEUU tiene en varios países del planeta, es que algunos uniformados de esa nacionalidad han repartido videos en los que se les observa violando a niñas colombianas.

 

No es broma ni es noticia falsa. Vea usted. El portavoz del Comando de Investigaciones Criminales del Ejército estadounidense, Chris Grey, informó recientemente que está en curso una investigación en respuesta a las acusaciones de un informe, encargado por el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, que afirma que militares de EE.UU. abusaron sexualmente de al menos 54 niñas colombianas entre 2003 y 2007 y que «vendieron las cintas como material pornográfico».

 

La cuestión se agrava al saberse que ningún militar estadounidense destacado en cualquiera de las bases militares que Washington tiene dispersas por el mundo, puede ser juzgado por los tribunales del país donde hayan cometido cualquier tipo de ilícitos…y además, tampoco serán juzgados en su propio país ya que allí no cometieron el delito del cual se les acusa en el extranjero. ¿Por qué no pueden ser juzgados fuera de sus fronteras? Porque Washington y el Pentágono así lo han dispuesto… y porque los gobiernos de las naciones que autorizaron la instalación en su territorio de bases militares norteamericanas, así lo han aceptado también.

 

Se trata de abominables actos que están fuera de la ley…pero dentro de la ley. Fuera de la ley del país castigado, pero dentro de la ley del país castigador. Ello significa que el ‘invasor’ tiene chipe libre para violar, robar y matar en el país ocupado (a ciudadanos no estadounidenses, obviamente), y no recibirá sanción alguna, ni siquiera amonestaciones por parte de sus autoridades políticas y militares. Existen abundantes pruebas en Colombia respecto de violencia sexual por parte de esos uniformados invasores, y de una total impunidad gracias a los acuerdos bilaterales que oficializan la inmunidad diplomática de los funcionarios de Estados Unidos.

 

En nuestro país tenemos conocimiento de la existencia de una base militar yanqui ubicada en Concón; Fuerte Aguayo…así se llama, aunque el almirantazgo de la Armada chilena insiste  que en ese lugar opera el Centro Conjunto para Operaciones de Paz de las Naciones Unidas, cuya base de entrenamiento fue establecida allí, en el Fuerte Aguayo de Infantería de la Armada,  para “capacitar a los ‘cascos azules’ chilenos de la ONU”. La verdad, es que pocos creen en esa explicación, pues se sabe, se les ha visto, se conocen sus recorridos y malabares, que allí se encuentra un numeroso personal uniformado de EEUU, y que dedican gran parte de su tiempo a materias de ‘inteligencia’ y a capacitar a militares criollos en el “combate a la subversión”, entendiendo por tal a quienes demandan reivindicaciones y protestan públicamente.

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El ministro de Defensa, Alberto Espina, debe entregar al país una respuesta clara y contundente respecto no sólo del quehacer que esa soldadesca extranjera realiza en nuestro territorio, sino también de la existencia o inexistencia de inmunidad diplomática para tales individuos. En otras palabras, Espina (y el gobierno, por cierto) tiene que confirmar si ese personal de EEUU sito en Chile actúa dentro de la legislación chilena…o fuera de ella… o dentro o fuera de cualquier otra.

 

Es oportuno también impetrar al ministro una contundente explicación respecto del actuar que nuestros criollos ‘cascos azules’ han tenido en Haití, donde decenas de muchachas de esa nacionalidad los han acusado de haberlas “invitado” a trocar alimentos por sexo. ¿O la soldadesca chilena en el exterior, en su calidad de ‘cascos azules ONU’, también tienen la misma inmunidad diplomática que poseen los funcionarios y soldados yanquis en el exterior? Tal vez sea este uno de los temas que durante décadas Washington enseñó a sus perritos falderos sudacas en la “Escuela de las Américas”, en Panamá (*)

 

Ministro, usted tiene la palabra. ¿se atreve a responder…o eludirá el bulto, igual que lo hace su jefe?

 

(*) La página memoriachilena.gob.cl señala lo siguiente:  <<La Escuela de las Américas fue fundada en Panamá en 1946 con el nombre de Latin American Training Center – U.S. Ground Forces, la que se convirtió en U.S. Army Caribbean School en 1949 y cambió su nombre a U.S. Army School of the Americas o Escuela de las Américas en 1963. En 1984 se trasladó a Fort Benning, Georgia, en cumplimiento de los Tratados Torrijos-Carter sobre el Canal de Panamá. Aunque inicialmente dio instrucción a personal militar, tanto norteamericano como latinoamericano, a partir de 1956 sus clases fueron impartidas únicamente en español.

 

Manuales desclasificados por el Pentágono en 1996 confirmaron que tras la revolución cubana, comenzó a enseñar los controvertidos cursos de contrainsurgencia, además de promover el uso de la tortura y la ejecución sumaria. Entre los graduados de esta escuela se cuentan numerosos militares latinoamericanos involucrados en violaciones de derechos humanos incluyendo a miembros de la disuelta Dirección de Inteligencia Nacional (DINA).

 

Por Arturo Alejandro Muñoz

 

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