“Estamos limitados a presupuestos reducidos y a las crecientes necesidades de los refugiados palestinos que se ven afectados por la misma volatilidad e imprevisibilidad que enfrentan las personas en el Medio Oriente todos los días. En 2020, los refugiados palestinos en Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este, Gaza, Jordania, Líbano y Siria continuarán enfrentando una serie de desafíos desalentadores para el desarrollo humano y la protección. El centro de estas presiones es la ocupación continua de Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental, el bloqueo de Gaza, el conflicto continuo en Siria, la crisis política en el Líbano y las crecientes necesidades económicas en Jordania, todo lo cual continúa impactando dramáticamente las vidas de refugiados palestinos», denuncia Christian Saunder.

 

“El plan de Trump que se lanzó esta semana es extremadamente inquietante para los refugiados palestinos que viven bajo la ocupación, bajo bloqueo y a través de un conflicto tras otro y una crisis tras otra, esperando justicia y derechos humanos, y con el temor constante de que la comunidad internacional algún día los abandone. Hoy, más que nunca, existe una necesidad de estabilidad y hoy la comunidad internacional debe enviar un mensaje claro a los refugiados palestinos y al mundo en general de que la comunidad internacional los respalda firmemente”, sigue el Comisionado General. “Mucha gente, muchos palestinos, están en estado de shock en este momento, debido al plan de Trump”.

 

En 2018, el mayor donante de UNRWA en ese momento, Estados Unidos, dejó de financiar a la Agencia de Naciones Unidas, recortando casi un tercio de su presupuesto. Las repercusiones en sus finanzas y planes fueron enormes.

“Quiero reiterar que el UNRWA es una organización humanitaria. Nuestro papel es proporcionar asistencia y protección a los refugiados palestinos, incluida la educación, la atención médica, los servicios sociales y de socorro y la asistencia de emergencia en tiempos de crisis y conflicto, hasta que haya una solución justa y duradera para los refugiados palestinos”, sigue Christian Saunder. “Como sabrán, UNRWA no tiene el mandato de participar en las negociaciones de paz de Medio Oriente o en las discusiones sobre soluciones al problema de los refugiados. No obstante, como Agencia de la ONU responsable de los refugiados palestinos, tenemos un mandato humanitario crucial para proteger y defender los derechos de estos refugiados en virtud del derecho internacional. Como la principal presencia de la ONU en nuestras cinco áreas de operación, los refugiados palestinos también nos buscan tranquilidad en momentos en que sus derechos y seguridad se ven amenazados”.

Colapso económico.

En su informe de septiembre 2019, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), llamó la atención sobre la profunda crisis socioeconómica en Palestina, asfixiada siempre y definitivamente por la ocupación de Israel en sus territorios. Desde hace unos años, profundizada por la usurpación de bienes naturales palestinos como el petróleo y el gas.

 

“Palestina se acerca siempre más del colapso”, denunció el último informe de la UNCTAD sobre esos territorios. La expansión y el endurecimiento de la ocupación israelí, la asfixia económica en el territorio de la Franja de Gaza, la baja de 6% en la ayuda de los países y empresas donantes hacia Palestina en el año 2018, resultan en la degradación de las condiciones de seguridad social, política y jurídica del Estado de Palestina. Lo anterior debido a la ocupación que Israel, aliado de Estados Unidos, realiza en esta región del cercano oriente.

La economía palestina se estanca desde 2018: el salario real de sus habitantes bajó un 1.7%, causando un aumento de la pobreza y el desempleo. Estas cifras llegan a ser muy preocupantes, sobre todo en la Franja de Gaza, donde la tasa de desempleo y de pobreza supera el 50%. La ocupación israelí pesa enormemente en todos los sectores económicos, pero en particular modo en el sector agrícola y en la industria manufacturera, pasando de un Producto Interno Bruto -PIB- de 20% a 11% para la industria manufacturera y de un PIB de 12% a 3% en la agricultura.

Los trabajadores y los productos palestinos sufren demasiados obstáculos para salir de su país. Solamente en la ciudad de Cisjordania 705 obstáculos físicos permanentes, como muros y controles que impiden diariamente la circulación de mercancías y personas. Asimismo, sigue vigente la interdicción de importar una serie de productos tecnológicos y de producciones esenciales (como madera y cemento) que son considerados por los israelís como bienes a “doble uso”, los cuales podrían, según ellos, ser utilizados por aplicaciones militares.

En ese sentido, Palestina es dependiente de Israel. Este último representa el 80% de su mercado para las exportaciones y el 58% de sus importaciones.

Sacrificio ambiental.

A pesar de las varias resoluciones de Naciones Unidas, la construcción de colonias ilegales sigue aumentando en Cisjordania y las violencias perpetradas por los colonos contra el pueblo palestino se han también intensificado a partir del año 2014. El Gobierno de Israel utiliza a Cisjordania como basurero: es allí a donde envía los desechos de los productos tóxicos que genera su población, arriesgando la salud, el ambiente y los recursos naturales del pueblo palestino. Los habitantes de esas zonas, por otra parte, están así obligados a desplazarse.

Además, la destrucción de las infraestructuras de saneamiento de Gaza no contribuye a solucionar la catástrofe ambiental que se está perpetuando en esa región, y eso en un momento donde la atención mundial parece tan concentrada en el problema del cambio climático. En Cisjordania, más de 100 millones de litros de aguas residuales no tratadas son derramados rumbo al mar Mediterráneo, causando una contaminación cuatro veces superiores a los límites previstos por las normas ambientales internacionales.

Así, además de poner en riesgo la población palestina, ya que las malas condiciones de salubridad de la zona son la principal causa de enfermedad entre la niñez, se le quita a sus habitantes el único lugar de ocio de lo cual disponían: la playa, que está fuertemente contaminada.

El petróleo y gas palestino

Varios estudios realizados por geólogos y expertos en bienes naturales, han confirmado por separado que en los territorios de Palestina, ocupados por Israel, se encuentran considerables reservas de petróleo y gas natural. Frente a la costa de Gaza y en la Ribera Occidental, específicamente.

En el año 1999, la BC Group -BGG-, una multinacional británica, descubrió un gran yacimiento de gas (Gaza Marine) a una distancia de 31 a 39 kilómetros de la costa de Gaza. Durante el mes de noviembre del mismo año, la BGG firmó un contrato con la Autoridad Palestina para la exploración del gas durante 25 años. El año siguiente los estudios resultaron positivos, confirmando una reserva estimada en 28.317 millones de metros cúbicos de gas natural de buena calidad.

En el año 2000 Israel concedió a BGG la autorización para perforar el primer pozo, Marine 1, y, sucesivamente, el segundo pozo, Marine 2. El acuerdo entre BGG y la Autoridad Palestina incluía el desarrollo del yacimiento y la construcción de un gasoducto. Debido a la pérdida de la soberanía en los territorios, en 2002 Israel acordó negociar que: suministraba anualmente 1.416 millones de metros cúbicos de gas palestino por un periodo de 10 a 15 años, pero en 2003 revocó su posición argumentando que esos fondos podrían ser utilizados para apoyar al terrorismo.

Fue solamente después de 4 años que un nuevo acuerdo fue negociado, en lo cual Israel repartía las ganancias del yacimiento con Palestina, argumentando que esto “generaría beneficios mutuos y fomentaría una buena atmosfera para la paz”. Sin embargo, los acuerdos no fueron respetados y los israelís pretendieron que se les pagara a los palestinos con bienes o servicios, no queriendo entregar dinero al Gobierno de Hamás. En noviembre de 2008, con la militarización y el control de toda la costa y zona marítima de la Gaza los yacimientos palestinos fueron confiscados.

“Han pasado 19 años desde la perforación de Marine 1 y Marine 2. Dado que la Autoridad Palestina no ha podido explotar estos yacimientos, se han acumulado pérdidas por miles de millones de dólares y se han negado al pueblo palestino los beneficios de utilizar este recurso natural para financiar el desarrollo socioeconómico y satisfacer sus necesidades fiscales y energéticas”, denunció la Organización de Naciones Unidas -ONU-, a través de la UNCTAD.

El caso de Marine 1 y Marine 2 no es el único de la región. También hay otras pérdidas derivadas por el control israelí del yacimiento de petróleo y gas natural Meged, ubicado en la Cisjordania ocupada. Sus reservas se estiman en alrededor de 1,53 billones de barriles de petróleo, además de algo de gas natural. El potencial de los campos de petróleo disputados alcanza entre 375 y 534 barriles por día. Así pues, las pérdidas económicas para el pueblo palestino se estiman entonces en 67,9 billones de dólares.

Además, son de vital importancia los nuevos descubrimientos de petróleo y gas natural en el Mediterráneo Oriental que se comparten entre los países vecinos y de los cuales aún no se definieron exactamente las fronteras.

Los refugiados.

El mandato de UNRWA acaba de ser renovado en la Asamblea General de la ONU con un apoyo y votos abrumadores de los estados miembros de la ONU.

La Asamblea General de la ONU otorgó al UNRWA un mandato en 1949, y la Asamblea General es donde se discute y decide cualquier acción relacionada con el papel y el trabajo de la UNRWA con los refugiados palestinos.

A pesar de la falta de financiación, el mandato de UNRWA permanece, por ahora, intacto.

 

Elena Rusca, en Ginebra
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