Y un domingo ocho de marzo del dos mil veinte se juntaron un millón y medio  de mujeres provenientes de todos los valles.

Yeguas apocalípticas, potrillas en carnaval, amigas de colegio, colegas de oficina, abuelas llorando de alegría la lola Hoffman y su bandada morada, la sonrisita de puma de la presidenta /dos veces /del archipiélago de los huachos chilenos, peruanos, boliviano como el abuelo de los hermanos; haitianas, venezolanas, colombianas y argentinas. Todas las chiquillas del bloque, cabalgadoras las Lemebeles por el Mapocho alzado de curvas de barro sangre y gritos.

Venían la Caffarena y la Mistral vueltas locas de alegría.La Eltit y la Paz. Veinte Androides lilas medias aceleradas sin móviles cantando y bailando coreografías en medio de la corriente de la niña.

Altaneras en su condición de reinas  hermosas de las orillas y de las agitadas pantorrillas de la lejana capitanía general.

Por el pacífico del sur que en realidad es el norte de los sueños de nuestras machis, los estornudos y los masajes de las Meicas.

Las preparaciones de los cocineros contratados por la Matria.

Duelo cofradía urbana amparadas en las muertes  recientes de Mónica Echeverría y Bélgica Castro. Maestras de la larga lucha contra el patriarcado.

De pronto el Mapocho imaginario se vistió de colores, de pieles, de telas y cartones con pensamientos propios : no vengo de tu costilla tu vienes de mi concha.

Del sentido común de ganar lo mismo que los hombres. Miles de anónimas con la trenza suelta

De repente como oleadas de vientos se levantaban las manos y algunas cantaban otras chiflaban otras aullaban. Un millón largo de felinas inundaron los valles de las ciudades mestizas de Chile.

Mi hermana de los afanes sesenteros y matucaneros saludando a varias conocidas. Varias selfis para que el eco electrónico de sus clics modernos le tenga a las autoridades y al santo padre ahora siempre en directo desde una sala del vaticano.

Digamos que los hermanos se sentaron bajo un árbol y desde allí miraron y olieron y se tomaron una chelita.

Unas picunches venden banderas mapuches y chilenas. Pasan la Carmen Berenguer y la Roser Fort y la Carmen Soria. La cata, la jaqui, pasa la Mon Laferte y la Pascuala Ilabaca:aparece la Camila Moreno cantando Míllone Millone Míllone.

Y a ojos cerrados pasa la uruguaya que estaba en los baños cuando el ejército irrumpió en la Universidad de México.

Luego de lo sucedido el domingo en las ciudades hay que sentirse feliz de ser parte de la marea feminista. Nos compusimos unos huesos mal encajados.

Lo hermoso que ese nuevo libro en común son los ritos previos pacíficos.

Me han preguntádico varias persónicas si peligrósicas para las másicas son las canciones agitadoricas.

Bueno y madres morenas con sus hijos con las caras pintadas de infinitos morados. Señoras mayores con la hija y con la nieta. Han dejado a Tarzán en la casa. Hay una euforia lúdica en el aire.En dos horas y al atardecer van haciendo un circulo en el suelo y unas trazan y las otras completan las letras que van a dar a la palabra:HISTORICAS.

Los pájaros drones y los enjambres de asombrados mirando por alguna de las pantallas que han invadido los valles.

Un domingo de recuerdo  con la Matria que nos pario  y educo; camina, danza, propone, protesta por las alamedas de las delicias chilenas y latinoamericas.

Históricas. Primera vez en la historia del archipiélago chileno. Como es la uea de la guerra eterna del Corona que siempre lo soluciona.Giles culiaos tan de la cabeza.

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A veces a los hermanos les daba por llorar.

A conversar cabros sobre el trabajo no remunerado de las casas.Cual equilibrio de trabajo me hablay huachi podemos seguir en la real de un depa cierto orden alguna cosa en el refri turno para cocinar y limpiar.

Mientras las manis de los cuatro puntos cardinales fluyen hacia el lago del encuentro pacífico.

Tanta mujer junta en tranquilidad y carnaval.

Irrumpe la Estela con un vaso de blanco helado y unas risas de trueno por las que se jugaron la vida por estas nuevas realidades. Valientes violetas que vinieron a semillar esta Matria.

Sentados a la sombra del árbol con otras personas los hermanos han dejado de llorar y ahora comparten una cerveza.

Ese domingo cruzaron miles por el puente hacia el puerto.Esas horas vieron y escucharon la interpretación de las Tesis en todos los puertos del mundo.

En diversas ciudades el violador eres tu al instagram.

Se les escucha cantar en distintos idiomas.

En estas cercanías la temperatura subía de los treinta grados. Hacía falta un guillatún rogativa para la madre tierra, peñi.

No llovió pero cayo una enorme garuga de cariño bueno.

Pero no se hablo más de lo del domingo. Vamos tirando tierra y metiendo ueás debajo de la alfombra.

Mientras tanto el el barrio chino de las afueras de chicago un virus invisible va devorando y creciendo. Empiezan a cerrar ciudades. Los diarios y la tele directo al virus, los estudiantes eternos deberían conversar entre todos y darse cuenta donde estamos parados. Que las ciudades se salvaron de la furia. Que Marzo floreció con la manifestación feminista más grande de la historia del archipiélago Chilota.

Ese domingo estaba lleno de pañuelos verdes y y picachus y de variedades de telas. Bajo ese calor y todos esos sudores allí expuestos al medio día. Rabia canalizada en alegría valiente.

A vuelo de pájaro somos la mitad más dos, de la población de los valles.

Las mestizas chilenas y latinoamericanas viviendo por estos valles secos.Gritando que paren el acoso y las violaciones. Súbanle la pensión a mi abuela avaros machitos y marchitos del fundo.

Se les escucha en el orgasmo de un nosotras desde ahora valemos lo mismo en este largo conchal. Pinches caciquitos del ego supino.

Ulises no vuelvas de tu laberinto porque en  casa porque no hay nadie. Nos fuimos con los niños a la localidad de Polonia.

Puedes venir a vernos y ahí vemos como se da la cosa.

Gracias Domingo ocho de marzo del dos mil veinte.

 

Jordi LLoret

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