Hoy, mientras la facultad comienza tranquilamente su proceso de enseñanza online, aparecen imágenes de la clase trabajadora haciendo filas para entrar a la locomoción colectiva, aún más repleta que siempre, gracias a la medida de toque de queda declarada por el gobierno. Las imágenes dan un claro mensaje: el peso de esta crisis sanitaria se lo llevarán los mismos de siempre. No se está haciendo lo mínimo para evitar exponer a las y los trabajadores del país y sus familias a un contagio y posible muerte.

 

La situación del empleo en la (Facultad de Economía y Negocios) FEN de la Universidad de Chile también nos revela cómo las medidas tomadas a la fecha reproducen la desigualdad chilena. Mientras los trabajadores de planta pueden trabajar desde sus hogares con la garantía de un sueldo fijo, los trabajadores del casino (gestionado por la empresa Sodexo) se ven obligados a presentar licencias, ausentarse sin goce de sueldo, o trasladarse a trabajar en otro casino de la ciudad.

 

Se nos dice “quédense en casa”, pero es una instrucción que simplemente no puede obedecerse. Esto no es culpa del trabajador y trabajadora que ven con incertidumbre su ingreso dentro de las próximas semanas y meses. Tampoco es culpa de las PyMEs, cuyos dueños seguirán llamando a trabajar pues saben que cualquier paralización prolongada implicará una quiebra. La responsabilidad es del gobierno y la maquina estatal capitalista, cuyo nivel de negligencia se acerca a la criminalidad. Dentro de esta maquinaria nos encontramos las y los Ingenieros Comerciales, callados frente a lo que es una situación insostenible, injusta e indigna.

 

Dada la contingencia, lo que podemos hacer desde el estamento estudiantil es poco. No hay condiciones para ejercer presión organizada a las insuficientes medidas del gobierno desde las facultades ni desde las calles. Pero lo que podemos hacer como Facultad de Economía y Negocios es mucho. Interpelamos a las y los académicos, y a la facultad como institución a salir a proponer un programa de medidas económicas que se haga cargo de la situación de vulnerabilidad en la que está expuesta el pueblo, la gran mayoría del país, ante esta crisis sanitaria.

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Así como los profesionales de la salud han llamado la atención del país por constituir una oposición profesional propositiva frente a las negligencias del ministerio de salud y la presidencia, instamos a que nuestra facultad asuma su responsabilidad y salga a proponer y a disputar medidas económicas para aliviar al pueblo trabajador, en oposición a la operación en resguardo de la producción que ha dispuesto el gobierno desde el inicio de la crisis sanitaria, y que consolida con su Plan Económico de Emergencia. Un plan que cuenta con algunas (incluso escuetas) comodidades para las empresas, y con medidas irrisorias para asegurar el ingreso de trabajadores, como la opción de consumir sus propios ahorros a través del cobro del seguro de cesantía para los trabajadores formales, y un bono de 13.000 pesos por carga familiar para los trabajadores informales.

 

El llamado es a proponer un programa con medidas para que no sean las y los trabajadores quienes asuman el costo de esta crisis, sino el estado y el conjunto del sector productivo.

 

No podemos quedarnos callados ante políticas económicas y sociales que claramente han hecho poco para proteger a la población del contagio y al sistema de salud de exceder su capacidad.

 

Hoy es el momento para demostrar que verdaderamente somos una facultad al servicio del país y del pueblo, no al servicio del capital y los intereses del gran empresariado.

 

Centro de Estudiantes Ingeniería Comercial

 

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