Crónicas de un país anormal

Los alcaldes: actores fundamentales en el combate contra la pandemia

Nuestro país está regido por una monarquía absoluta y centralista que, a mi modo de ver, guarda muy poca relación con la democracia y el equilibrio de poderes; si el Presidente de la República es incapaz de gobernar- como ocurre con Piñera –  y que, además, es rechazado por la mayoría de los ciudadanos, vamos en camino de la derrota, tanto de la sanitaria como de los efectos en la económica.

La autoridad, junto al poder coercitivo, necesita de la suficiente calidad moral para ser respetada por los ciudadanos. En las crisis de representación, como la actual en Chile, salvo los profesionales de la salud, los bomberos, los alcaldes y los profesores, el resto de las instituciones son rechazadas por la ciudadanía, por ejemplo, las encargadas de la coerción, que permite el dominio de los fuertes, no es suficiente si carece de convicciones y de valores morales de tal manera que el pueblo les obedezca y los respete sin necesidad de aplicar la fuerza, (el poder es convicción en primer lugar, y luego coerción; en palabras de Maquiavelo, el “príncipe” debe ser amado y temido).

Trump y Bolsonaro han calificado la peste como una simple gripe, privilegiando la economía por sobre la salud de sus conciudadanos. Estos dos gobernantes se han negado a aplicar cuarentenas en sus respectivos países; si Brasil y Estados Unidos fueran monarquías – como los presidencialismos en América Latina – sus poblaciones estarían, en la práctica, diezmadas. Afortunadamente, en ambos países los gobernadores tienen el poder constitucional y legal de imponer y levantar las cuarentenas.

Los gobernadores de California y Nueva York, (Estados Unidos), y de Sao Pablo y Río de Janeiro, (Brasil), la tragedia, ocasionada por la pandemia, ya ha adquirido niveles apocalípticos.

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Según mi modo de ver, el poder en el tratamiento y conducción de la pandemia debiera recaer en los alcaldes, pues ellos conocen a cabalidad la realidad del día a día de sus habitantes.

Luis Emilio Recabarren, el gran líder social chileno, en su proyecto de Constitución para Chile, (los lectores pueden encontrar el texto en la Historia del parlamentarismo, de Julio Heisse), Recabarren hace residir el poder político en las municipalidades, que es un ejemplo clásico de descentralización del poder político y económico.

El centralismo jacobino, por ejemplo, no sólo ha sido fatal para Francia, provocando en ese entonces la guerra de La Vandé, (según los historiadores, no comenzó como una guerra religiosa, sino debido a la resistencia de normandos y bretones a la conscripción obligatoria, que los llevaría a pelear en el Este de Francia, una región que no conocían).

El gobierno central chileno, además de avaro al destinar el auxilio a los cesantes, está condenando a los pobres y a los inmigrantes a tener que elegir entre el virus y el hambre, pues la mayoría de ellos viven de su trabajo informal cotidiano.

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Es sabido que a causa las políticas del gobierno de Augusto Pinochet, algunos de los pobres podían mezclarse con los ricos de determinadas comunas, (por ejemplo, Lo Hermida), hoy han sido segregados y marginados a las comunes al suroeste de Santiago. A nadie que haya visitado esta zona le puede extrañar que muchos de sus habitantes se vean obligados a romper diariamente la cuarentena y, en varias ocasiones, también el toque de queda, (entre morir por una bala buscando el sustento para él y su familia, o de hambre y/o el contagio por el virus Covid-19, el instinto de conservación pierde todo eficacia).

La asimetría entre las distintas comunas de Santiago es enorme: Providencia, Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea, por ejemplo, su presupuesto podría alcanzar a más de un millón per cápita, lo que les permite, incluso, contar con sus propios hospitales, o subsidiar a uno privado, (Clínica Cordillera, de Las Condes, por ejemplo), pero en el caso de La Pintana, San Ramón, La Granja…el presupuesto per cápita apenas alcanza a $100.000.

Los alcaldes serían las únicas autoridades capacitadas para repartir alimentos y otros insumos si tuvieran en presupuesto adecuado a las actuales necesidades a causa de la cuarentena.

 

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Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

08/05/2020

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