Finalmente tenemos en España el Primer Informe Preliminar del Estudio Nacional Sero-epidemiológico con test rápido que esperábamos ansiosamente. Las mismas personas serán controladas nuevamente dos veces mas, para poder sacar conclusiones mayores así como su variación a lo largo del tiempo. Recordemos que no se trata de averiguar la capacidad de contagiar sino que es una foto fija respecto al grado de contagio que ya ha habido, de acuerdo con la prevalencia de anticuerpos que se haya encontrado. En líneas gruesas, los resultados han sido los esperables por las autoridades sanitarias. La preocupación expresada en entregas anteriores de que el Gobierno estuviera tomando decisiones a ciegas, ha dado paso a la evidencia documentada de una concordancia entre la realidad y las medidas adoptadas.

 

En primer lugar, el hecho de que la inmunidad promedio en España ha resultado ser solo del 5%, aun menor en niños, y de un 6,4 % en las grandes ciudades, ratifica la buena decisión de no intentar buscar la inmunidad de grupo, como lo hizo al comienzo Gran Bretaña, y de establecer un Estado de Alarma para dar base legal al confinamiento de la población. Con un 95% de susceptibles, habría sido imposible para la sanidad pública atender la cantidad de casos que habrían llegado de golpe al sistema sanitario. El gobierno estima que habrían habido 3 millones de infectados y 300 mil muertes en función del indice de letalidad (muertes por cada 100 infectados confirmados con PCR) que la experiencia hasta la fecha ha establecido en 11,9%. Se ha determinado además la existencia de un 2,5% de infectados asintomáticos, lo que vuelve a ratificar la decisión de confinamiento de toda la población y no solo de los que presentaban síntomas. Lo mas grave es que un 5% de inmunidad significa que la sociedad española permanece en un nivel de riesgo altísimo. Se necesitaría una inmunidad en torno a un 60 o 70%  para llegar a la inmunidad de grupo.

 

El estudio comprobó que existe una marcada variabilidad geográfica en la prevalencia de anticuerpos. Madrid y Castilla-La Mancha, por ejemplo, son las comunidades con prevalencias mas de dos veces mayores que la del promedio nacional. Esto, unido a la mayor o menor debilidad de los sistemas sanitarios en cada territorio, y a la densidad poblacional, justifica el hecho de que el Gobierno esté tomando medidas diferentes en los diferentes territorios. El Estudio serológico deja con menos argumentos a aquellos que acusan al Gobierno de estar tomando decisiones sanitarias sesgadas en función del color político de los Gobiernos Autonómicos. Pero es precisamente la racionalidad la que está ausente en la batalla política que lidera fundamentalmente la Comunidad de Madrid en manos del Partido Popular en coalición con la derecha extrema y la derecha moderada. La extrema derecha ha llegado a decir que lo que busca el Gobierno central es que haya un recesión económica de un calibre tal que se desate una revolución, como si el Gobierno fuera tan revolucionario.

 

Precisamente es en Madrid donde se producen las mayores caceroladas desde los balcones y los gritos de “Gobierno Asesino”, “Gobierno Dimisión”. Los que salen a los balcones a aplaudir a la Sanidad Pública, han pasado a segundo plano o están siendo amenazados a gritos desde otros balcones. En el barrio mas exclusivo del centro de Madrid, la batalla de los balcones ha dado paso a caravanas de automóviles con banderas gritando “Libertad”. Aun cuando las concentraciones no están autorizadas en la Fase Cero en que aun se encuentra Madrid, este barrio se ha volcado a la calle ignorando toda medida de precaución con tal de pedir la dimisión del Gobierno de la peor forma posible. La contrapartida antes estos hechos es que los sanitarios también se manifiestan, gritando “Los sanitarios currando (trabajando) y los ricos contagiando!” Políticamente a la extrema derecha esta actitud beligerante e irresponsable podría no resultarle rentable porque ya se puede apreciar que se estaría produciendo una fractura entre los tres partidos de derecha que gobiernan Madrid.

 

Entretanto las tendencias siguen mejorando en España, aunque no desprovistas de lo que antes se llamaba pequeños peaks y que ahora han pasado a llamarse ondulaciones. Ya hemos logrado tener menos de 500 nuevos casos confirmados y menos de 100 nuevas muertes diarias. Pero España, con solo un 5% de prevalencia, no puede alegrarse con estos datos. Se sabe que habrán repuntes, por lo que haber cumplido el objetivo de descongestionar los servicios sanitarios para que puedan atender a la gran cantidad de pacientes postergados, aquejados de otras patologías es muy importante. Pasada esta nueva oleada de pacientes, Habrá que volver a prepararse para los rebrotes. Cabe recordar que hubo que habilitar hospitales de campaña, morgues adicionales y desmantelar la Atención Primaria para reforzar los hospitales de campaña. También es importante recordar que la epidemia se llevó por el camino al mas alto numero de médicos y demás sanitarios de toda Europa porque no siempre estuvieron suficientemente protegidos.

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De acuerdo con el Worldometer,  España ha abandonado el segundo puesto mundial en numero de casos confirmados, detrás de EE.UU., porque ha sido sobrepasado por Rusia, aunque mantiene un índice de casos confirmados por millón de habitantes mas elevado que estos dos. Rusia, a diferencia de los anteriores, tiene una acumulación de fallecidos comparativamente insignificante. El Reino Unido en el cuarto puesto de casos confirmados, no muy distinto que España, tiene un índice de letalidad por caso confirmado, considerablemente mayor. Brasil y Chile suben por estos tristes rankings a pasos agigantados.

 

Las tribulaciones Españolas parecen insignificantes comparado con lo que ha ocurrido en Chile con una epidemia ascendente, donde sin estudio serológico representativo alguno y después de des-confinar algunos territorios y dejar otros sin confinar, la ola de nuevos contagios ha colapsado a los sistemas de salud y ha obligado a re-confinar a la totalidad de la población en el Gran Santiago y algunas localidades del Norte Grande. Esto no es mas que una profecía anunciada que se debe en gran medida a la urgencia del Gobierno y de los sectores cuyos intereses representa, de volver a hacer caminar la economía. Mientras el contagio se concentraba dentro del ejército de reserva de mano de obra, en un país con considerable desempleo, esto no era materia de gran preocupación y se los des-confinaba para que salieran a trabajar. Sin embargo, como es evidente en cualquier epidemia, si bien el contagio impacta con mayor gravedad a las comunas con peores condiciones de vida, los contagios volvieron a los barrios elegantes, incluido el exclusivo barrio donde vive el Presidente de la República.

 

Algo similar ha ocurrido en EE.UU. donde el virus ha llegado a la Casa Blanca y Donald Trump que se creía invulnerable, ha tenido que tomar medidas drásticas en su entorno para poder seguir dando la imagen de superhombre que no requiere de mascarilla para su protección. Lo mas significativo en el corazón del Imperio, además de el desastre sanitario, ha sido la constatación de que en el primer cuatrimestre de este año, mientras las cifras de desempleados y de los que no podían pagar el alquiler o que pasaban hambre se disparaban, la bolsa de valores se encontraba en su nivel mas fuerte desde 1987. Cabe recordar que para Donald Trump la salud de la bolsa de comercio ha sido siempre el indicador del bienestar de su país. Bernie Sanders, por el contrario, ha retratado esta realidad como la de una economía fraudulenta y ha denunciado que mientras en Wall Street los Ejecutivos de las grandes empresas obtienen fraudulentamente las mayores ganancias en 33 años, el desempleo es el mas grave desde La Gran Depresión.

 

Lo que la epidemia ha vuelto a evidenciar es la existencia simultánea de dos economías. La que produce bienes y servicios de consumo y la del sector financiero, inmobiliario y de seguros. La primera entra en recesión drástica por ausencia de demanda y la segunda tiene aun mas oportunidades para especular y obtener ganancias mal habidas. En España, a pesar de todos los esfuerzos gubernamentales en forma de subsidios, créditos muy blandos, ampliación de los expedientes de regulación del empleo (ERTES), etc., ya se conocen las largas y penosas filas del hambre, donde los pobres de siempre y los pobres instantáneos esperan que las ONG o las Asociaciones de Vecinos les entreguen alimentos. Esperamos con ansiedad que el Gobierno logre aprobar el proyecto del Ingreso Mínimo Vital con el que hasta la derecha europea está de acuerdo, pero que la derecha española podría frenar.

 

Por Ximena de la Barra (en Madrid)

 

 

 

 

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