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Tarapacá convertida en zona de sacrificio por la desidia del gobierno de Piñera

El financista y Presidente de Chile, Sebastián Piñera, está sellando su gobierno con “broche de oro”, con su respectivo Premio Limón y un galvano que deja constancia de su incapacidad para gobernar.

Como el “padre Gatica”, el ministro de Hacienda, y la exencargada de Seguridad, Katherine Martorell, fueron descubiertos como receptores del primer retiro del 10%, al cual el Presidente Piñera y los ministros y parlamentarios gobiernistas se han opuesto tajantemente, profetizando una hiper inflación si los cotizantes demandan su propio dinero antes de que los dueños de las AFP sigan jugando con él a través de la Bolsa y llevando a sus bolsillos ingentes sumas de dinero.

Piñera ha pisado el palito y ha caído en el incumplimiento de sus promesas,  proclamadas copiosamente durante el encuentro en Cúcuta, junto con el Secretario de Estado del gobierno de Trump y del Presidente de Colombia, Iván Duque y el autoproclamado supuesto presidente de Venezuela, Juan Guaidó, con la participación de cantantes, entre ellos Miguel Bosé. En esa ocasión, los Presidentes empresarios neoliberales, con gran ternura, prometieron a los migrantes venezolanos “el oro y el moro”, y que Chile tenía las puertas abiertas para todos aquellos que huyeran de lo que llamaban la dictadura del gobierno de Nicolás Maduro. Hoy, Juan Guaidó se encuentra en el desprestigio total, y se le acusa, con razón, de haber utilizado la desgracia de sus compatriotas en su favor, a través de dineros que el gobierno de Trump autorizó para intentar el derrocamiento del gobierno de Maduro.

El gobierno de Sebastián Piñera, en su presentación de un programa político para la inmigración ofreció a los venezolanos una visa especial, usando el vocablo de democracia, además Piñera, junto con colegas presidentes neoliberales, crearon el Grupo de Lima, con el objetivo de unir los países latinoamericanos para apoyar la invasión a Venezuela por parte del ejército norteamericano. Este Grupo, actualmente se halla en plena desintegración, pues el ex Presidente de Perú Pedro Pablo Kuczinski está en prisión domiciliaria por el delito de corrupción y enriquecimiento ilícito, cuando estuvo a cargo de la Hacienda Pública durante el gobierno de Alejandro Toledo, quien arriesga su extradición desde Estados Unidos, para ser juzgado en Perú por estos y otros delitos.

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El nuevo gobierno de Pedro Castillo ha tratado directamente con su homólogo, Nicolás Maduro, para acordar una política de reingreso de inmigrantes venezolanos que se encuentran en Perú, junto con el apoyo del ACNUR, (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados). La oposición venezolana ya no sigue los lineamientos políticos de Juan Guaidó al respecto, y hoy, los principales partidos políticos de la oposición que aún sobreviven, (COPEI y ADECO), prefieren buscar la vía del diálogo y los acuerdos, con la mediación de algunos países democráticos, (México, como sede, apoyado por Noruega).

La política de inmigración de Piñera ha fracasado rotundamente, pues el problema venezolano se le escapó de las manos: el acusar a los habitantes iquiqueños, que acudieron en masa a una marcha desde la Plaza Prat hasta la Playa de Cavancha, para protestar por la incapacidad del gobierno, su delegado, sus ministros del Interior, Relaciones Exteriores  y Defensa y, sobre todo el delegado provincial del Presidente, cuya desidia política ha conducido a un drama sin precedentes. Los iquiqueños tienen fama de acogedores a los inmigrantes latinoamericanos, sobre todo, bolivianos y peruanos, que en la “matanza en la Escuela Santamaría de Iquique, los obreros del salitre, (peruanos), se negaron a abandonar a sus compañeros chilenos cuando el Cónsul de su país había negociado salvarles la vida; el jefe de los obreros, de común acuerdo respondió que habían decido morir con sus compañeros chilenos, y todos fueron masacrados por los militares al mando del carnicero Silva Renard, durante la presidencia del “negro, cara de sepulturero”, (así lo define Joaquín Edwards Bello en sus Crónicas),  Pedro Montt.

La incapacidad del gobierno de Sebastián Piñera para manejar el tema de la inmigración está provocando la indignación de los habitantes de Colchane e Iquique que, lógicamente, han tenido que sufrir el hacinamiento de inmigrantes indocumentados en las plazas públicas, con mujeres embarazadas, gente de tercera edad y, sobre todo niños – cuya infancia está siendo destruida por la incapacidad del Presidente Piñera y su gobierno – a fin de dar solución a un drama que necesita urgente solución, incluso con el apoyo de Organismos Internacionales, sobre de la ACNUR, que antes había ofrecido ayuda Piñera que, en su momento, fue desechada por el gobierno.

Con toda razón el gobernador de Tarapacá y los alcaldes de las ciudades de Iquique y Colchane han presentado un recurso de protección contra Presidente Piñera por notable abandono de sus deberes, (actualmente en gira de despedida en Colombia, Paraguay y Uruguay, sus colegas derechistas). Esta vez Piñera no se salvará de la condena, al menos por lo que hemos podido ver expuesta por canales de televisión nacional e internacional.

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Cualquier ser humano, con un mínimo de sensibilidad, no puede menos que condenar a un gobierno que ha forzado a la gente a asumir actitudes inaceptables, como incendiar las pertenencias de los inmigrantes, muy pocos entre ellos delincuentes. El solo hecho de contemplar por la televisión el incremento del racismo y de la xenofobia en algunos ciudadanos, ya merece el rechazo de cualquier persona con un mínimo de sentido humanitario.

Las personas que siguiendo al desprestigiado Juan Guaidó han tenido que pasar meses para traspasar las fronteras del norte de Chile, cayendo en manos de narcotraficantes y coyotes sinvergüenzas, que no vacilan en engañarlos y estafarlos, dejándolos abandonados en Colchane y las aldeas vecinas, con climas extremos que oscilan entre 30 grados de calor, en contraste con temperaturas bajo cero grados, (ya se ha dado el caso de niños y personas mayores que han perdido sus dedos).

La única solución que se le ocurre al gobierno de Piñera es la de militarizar la frontera y amenazar a los miles de inmigrantes ilegales que traspasan las barreras con cierta facilidad, con la expulsión del país. La respuesta de militares y carabineros es que nuestras fronteras están cerradas a causa de la pandemia del Covid-19, sin embargo, los inmigrantes, en su mayoría venezolanos, encuentran la forma de entrar al país por nuestros porosos pasos fronterizos.

Los ministros del Interior y el de Relaciones Exteriores, Rodrigo Delgado y Andrés Allamand, respectivamente), se han mostrado inútiles e inoperantes, y el gobierno, en general, carece de una política exterior seria y operativa, por consiguiente, la que existe está convertida así en el hazmerreír de América Latina.

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Por Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

26/09/2021

 

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Historiador y cronista

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  1. Ya es hora que dejemos de quedarnos sólo en la denuncia! Hay que luchar,para cambiar todo definitivamente en Chile!! Y como lo dijo una vez Allende” La Historia la hacen los Pueblos”.

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