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Elecciones de Consejeros Constitucionales en un catastrófico sistema de partidos políticos chilenos

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La crisis de la democracia latinoamericana se centra en sistemas electorales y de partidos políticos, que terminan por favorecer la alta conflictividad y una extrema balcanización del sistema político.

El sistema proporcional D´Hondt, imperante en la mayoría de los países de América del Sur, termina por favorecer a una multiplicidad de partidos políticos, la mayoría de ellos sin ideología, que sólo se mueven por intereses personales de líderes ignorantes y ambiciosos y, por esta vía, el sistema de partidos políticos se convierte en una especie de “feudalismo político”, en que importa solo el reparto de cargos estatales que, de ahí a la corrupción sólo hay un paso.

El gobierno actual en Chile debe entenderse con, al menos, 23 partidos políticos, un récord sólo comparable con el segundo gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, con desastrosos resultados.

El triunfo del Rechazo al nuevo Proyecto de la Constituyente, que tuvo lugar el 4 de septiembre de 2022, sirvió para hacer más visible el hecho de que la combinación que apoya el gobierno del Presidente, Gabriel Boric, carezca de conducción, y sólo fluctúe entre enfrentar aspectos coyunturales y cometer varios errores “no forzados”, (se dice en el Tenis).




El “acuerdo nacional” para la redacción de una nueva Constitución tuvo, como consecuencia, el imponer un sistema de debate, lleno de candados, por los cuales se evite cualquier intento de proponer cambios sustanciales a la Constitución de 1980, (impuesta por la dictadura de Pinochet), y el resultado de esta modalidad, acordada por el Congreso, no podría ser otro que darle un barniz de democracia al futuro sistema constitucional, por consiguiente, el pacto social no tendrá ningún viso de factibilidad.

La disputa, (que los siúticos llaman las “dos almas de la izquierda”, los analistas también gustan definirlas de esta manera), no es nueva: no sólo en Chile, sino también en muchos países del mundo, el progresismo está condenado a dividirse, protagonizando debates interminables que dificultan la posibilidad de gobierno de tendencias progresistas.

La reciente disputa, que metafóricamente ha sido dirigida por los ex Presidentes Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, es mucho más de fondo que las diferencias de los dos líderes del socialismo y del PPD.

No cabe duda de que la división en la combinación de gobierno sólo llevará a una pérdida de Consejeros Constitucionales por parte de un gobierno a la deriva, como el actual.

El sistema electoral que se aplicará para la elección de 50 Consejeros Constitucionales será el mismo que se lleva a cabo para la elección del Senado, más cercano al mayoritario que al proporcional. En las 16 Circunscripciones, 6 de ellas son binominales, es decir, se eligen dos; 4, eligen 5 y, el resto, 3 Consejeros Constitucionales, por consiguiente, la existencia de dos listas del progresismo, (El Socialismo Democrático, que comparte con el PPD, la Democracia Cristiana y el Partido Radical; la otra lista, la combinación Apruebo Dignidad, más el Partido Socialista), terminará por favorecer a la derecha política, pues este sistema electoral termina aportando un número mayor de Consejeros Constitucionales a las listas más poderosas electoralmente.

El Gobierno de Boric ha demostrado mucha dificultad para promover un “frente unitario”, capaz de combatir a la derecha mediante “una hoja de ruta” que contenga horizontes de cambios efectivos. En el fondo, la falta de un relato coherente, sólo hace que el gobierno responda a coyunturas que terminan por hundir en el marasmo el sistema político.

Como en la tragedia griega, todos los actores saben que la división sólo producirá una crisis gubernativa de proporciones, pero ninguno de ellos quiere ceder en favor de la unidad.

El PPD, liderado por Natalia Piergentili, cobra  las humillaciones a las cuales estuvo sometido al ser rechazado por los líderes de Apruebo Dignidad, al no ser aceptada la integración a un bloque progresista único. Los democratacristianos y los radicales, en pleno desangre electoral, sólo les resta buscar un pequeño alivio a su agonía aliándose al PPP.

Por otro lado, los socialistas, dirigidos por Paulina Vodanivic, y el viejo y experimentado político, (más mañoso que nunca), levantan el puño y cantan la Marsellesa, y como en los viejos tiempos cuando eran revolucionarios y algunos de ellos, incluso, “termocéfalos”. La alianza con el Partido Comunista y el Frente Amplio les otorga el Carnet de izquierdistas.

Las divisiones del progresismo siempre han dado paso a debates fatales en el logro de la unión del progresismo y, de esta manera, demostrar su capacidad de gobernar. Es un tanto ridículo que el PPD, (actualmente representado por la Ministra del Interior, Carolina Tohá), encabece la lista de “la ruptura”. El ex senador Guido Girardi, (PPD), se da el lujo de ofender a la lista rival, acusándola de representar los  recientes “indultos”, y, a su vez, el ex Presidente Ricardo Lagos, responde a las recriminaciones surgidas por el Comité Central del Partido Socialista, para referirse a su rechazada aspiración a la Presidencia de la República por parte del Partido Socialista.

Carlos Marx decía que la historia se repite en una primera etapa en tragedia y, en una posterior, en comedia. Los juegos infantiles de la división del progresismo, posiblemente están terminando en comedia, en golpes de payaso que hace creer que no se lastiman entre sí, aunque con tanto golpe, el único que pagará será el gobierno de Gabriel Boric, quien terminará estampando su firma en una “nueva” Constitución, no muy distinta de la dictatorial de 1980, esta vez, con la “legitimidad” del voto popular.

Por Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

05/02/2023

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Las opiniones vertidas en esta sección son responsabilidad del autor y no representan necesariamente el pensamiento del diario El Clarín

 



Historiador y cronista

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  1. Serafín Rodríguez says:

    Y dele con la payasá! Lo que cuenta es «la consititución real» —la correlación de los poderes reales y efectivos que rigen al país. Mientras esta correlación no se logre cambiar, todo va a seguir igual con unos cuantos amononamientos cosméticos para que el «pueblo soberano» le de su aprobación a «la Constitución de papel» que le propongan. Esto es lo que hay que denunciar! El resto es paja! Paja molida!

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