Sindicalismo

Trabajadores de Juan Valdez en huelga acusan precarización, acoso y retroceso en derechos laborales bajo administración de Copec

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El conflicto laboral en la cadena de cafeterías Juan Valdez —operada actualmente por Empresas Copec— escaló esta semana con el segundo día de huelga de sus trabajadores, quienes denuncian un profundo quiebre en la negociación colectiva y un deterioro sistemático de sus condiciones laborales desde el cambio de administración ocurrido en marzo.

El Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de Juan Valdez, que agrupa a cerca de 120 socios a nivel nacional, aprobó la paralización con un 90% de respaldo en votación realizada el pasado 13 de abril, luego de no alcanzar acuerdo con la empresa en el proceso iniciado el 27 de febrero.

Denuncias de retroceso y vulneración de derechos

Desde la organización sindical acusan que la nueva gestión de Copec ha impulsado una política que implica la pérdida de derechos adquiridos y un retroceso en condiciones laborales previamente consolidadas. Entre las principales denuncias destacan la eliminación de beneficios históricos, como reajustes salariales ligados al IPC y otras cláusulas del contrato colectivo vigente.

A esto se suma una creciente sobrecarga laboral. Según los trabajadores, la empresa intenta imponer nuevas funciones de manera arbitraria, pese a que sus contratos ya contemplan hasta 37 tareas distintas, lo que —afirman— vulnera la normativa laboral.




Clima de hostigamiento y prácticas antisindicales

Uno de los aspectos más graves denunciados por el sindicato es la instalación de un ambiente de vigilancia constante y acoso psicológico en los locales. Bajo el argumento de la productividad, señalan, se ha generado un clima de presión permanente por parte de la administración.

Entre los hechos reportados se incluyen intimidación directa contra la actividad sindical, condicionamiento de derechos básicos como vacaciones, incentivos a prácticas informales —como trabajar sin marcar asistencia— y situaciones de maltrato público, con gritos y descalificaciones frente a otros trabajadores.

“Se ha instaurado un clima de terror en las tiendas”, afirman desde la organización.

Precarización y subcontratación

Los trabajadores también denuncian el uso de plataformas como Flexit para la contratación por horas, lo que —según indican— permite a la empresa evitar la contratación formal de más personal, profundizando la precarización laboral y aumentando la carga sobre los equipos existentes.

Demandas y postura sindical

Las demandas del sindicato incluyen mejoras salariales —señalando que el valor de la hora de trabajo es inferior al precio del café más económico de la cadena—, el respeto a los contratos individuales sin imposición de multirroles, el fin del acoso laboral y la incorporación de bonos por sobrecarga laboral, formación y término de conflicto.

La presidenta del sindicato, Lady Bernate, criticó la postura de la empresa, asegurando que no existe voluntad de negociar: “Compraron una empresa con 15 años de crecimiento y rentabilidad. No están partiendo de cero”, afirmó, cuestionando el argumento de falta de presupuesto.

Asimismo, advirtió que no permitirán retrocesos en los derechos conquistados: “No pensamos dejar que este nuevo formato de empresa nos haga retroceder en el tiempo”.

Apoyo sindical y continuidad de la movilización

El conflicto ha comenzado a sumar respaldo desde otras organizaciones. A pesar de que la franquicia dejó de pertenecer a Falabella, el sindicato mantiene vínculos con su federación, desde donde 16 sindicatos han comprometido apoyo a la movilización mediante reuniones y acciones de solidaridad.

Los trabajadores aseguran que continuarán con la huelga y las instancias de mediación, subrayando que lo que está en juego no es solo un acuerdo económico, sino su dignidad como trabajadores y condiciones básicas de respeto en el lugar de trabajo.

El conflicto en Juan Valdez se instala así como un nuevo foco de tensión en el mundo laboral, donde las transformaciones empresariales y los criterios de eficiencia vuelven a chocar con las demandas por derechos, estabilidad y condiciones dignas.



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