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¡Kast pretende un neoliberalismo aún más extremo!

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Notablemente, el actual gobierno intenta llevar nuestro sistema neoliberal a un extremo aún mayor que el que ya tiene. Debemos tener presente que los seis gobiernos de “centro-izquierda” que hemos tenido desde 1990 (y particularmente los de la Concertación hasta 2010) legitimaron, consolidaron y profundizaron el modelo económico neoliberal impuesto por la dictadura. Así, le concedieron a los grandes grupos económicos un poder mucho mayor, a través de más privatizaciones de servicios públicos (agua, puertos, caminos) y de más del 70% de la gran minería del cobre, entre otras cosas. A ello, le agregaron prácticamente la totalidad de los medios masivos de comunicación (con la formal excepción de TVN que desarrolló una línea totalmente conservadora), producto de solapadas, sistemáticas y “exitosas”  políticas de virtual exterminio de todos los medios de centro-izquierda. Aquello se ha traducido en la constitución de una de las sociedades más desiguales, injustas y desinformadas del planeta.

 

Para tener una idea en cifras de lo anterior creo muy atingente disponer de cifras de 2019, esto es, de poco antes del “estallido” o “revuelta” social de ese año. Y cifras recogidas por uno de los más caracterizados voceros del liderazgo de aquella “centro-izquierda” que ha elogiado a más no poder a lo que –antes y después de ese año- ha denominado como “los treinta mejores años de la historia de Chile”; esto es, 1990-2019. Me refiero a Francisco Vidal…

 

Así, el ex ministro de Lagos y Bachelet y alto dirigente del PPD, en un artículo publicado en El Mercurio, titulado Hasta cuándo (sic), hizo un recuento de varios de los “privilegios”, “abusos” e “indecencias” habidos ¡en esos treinta años! Empezó cuestionando severamente el subsidio establecido por la dictadura en 1974 en favor de las forestales ¡y continuado a la fecha por la Concertación y la Nueva Mayoría! ya que “ha beneficiado particularmente a los imperios forestales de las familias Matte y Angelini” (16-2-2019). Y agregaba que “hace algunos años, se contabilizó este subsidio a través de décadas y alcanzaba a US$ 1.800 millones de dólares. Esta cifra representa el 80% del actual gasto fiscal en el pilar solidario (previsional) (…) Cuento corto (…) mantenerlo vigente y proyectarlo es indecente” (Ibid.).

 

Luego decía recordar “otras políticas públicas que son altamente cuestionables por su injusticia y regresividad. Me refiero por ejemplo a la renta presunta creada originalmente para ayudar al pequeño agricultor, al pequeño minero y al pequeño transportista cuyo costo fiscal actual alcanza a US$ 300 millones al año. La mejor economista del año 2018, Andrea Repetto, junto a Claudio Agostini, demostró en un documento de trabajo que el 90% de ese subsidio fiscal lo captura el 10% de mayores ingresos. Cuento corto, otra indecencia” (Ibid.).




 

Asimismo, recordaba una ley reciente (aprobada por la derecha y la “centro-izquierda”) “por la cual se subsidia a los transportistas terrestres por US$ 184 millones anuales”; y que “este es un subsidio sobre otro subsidio dado que el transporte terrestre usa preferentemente diésel, cuyo impuesto específico es un 75% más barato que el resto de los combustibles» (Ibid.). Y agregaba que las exenciones tributarias –de acuerdo a un informe de la Dirección de Presupuestos- alcanzaban a ¡US$ 10.000 millones anuales! y que “ese mismo estudio sostiene que el 73% de esa cifra beneficia a empresas y personas que declaran impuesto a la renta” y que “considerando que solo el 20% de las personas en Chile pagamos impuesto a la renta, no hay que ser economista para darse cuenta de otro enorme subsidio al quintil de mayores ingresos” (Ibid.).

 

Posteriormente, en el mismo 2019, Vidal afirmó en TVN que en el primer trimestre de ese año las AFP habían aumentado sus utilidades en un 100% comparado con el mismo período de 2018; lo cual fue corroborado por el profesor de Finanzas de la Universidad de Los Andes, Matías Braun, quien afirmó que “en el primer trimestre de 2018, las utilidades de la AFP fueron de 67 mil millones de pesos –aproximadamente- y las de este año aumentaron a alrededor de 133 mil millones de pesos” (El Mercurio; 9-6-2019).

 

Y culminó sus revelaciones con otro artículo en El Mercurio del 22 de junio de ese año, titulado: Riqueza en Chile: Vergüenza nacional (sic) donde señalaba, en base a datos de la consultora multinacional Boston Consulting Group, que en Chile 23.842 personas que representaban el 0,2 de la población total, tenían un patrimonio de US$ 209.322 millones “equivalente a 3 veces el presupuesto de la nación chilena y que representa para esos mismos chilenos el 42% del patrimonio financiero total”, lo cual calificaba de “indecente desigualdad” (El Mercurio; 22-6-2019).

 

Además, en el reciente gobierno “centro-izquierdista” se llegó al extremo de “resucitar” a las Isapres que estaban virtualmente quebradas, otorgándoles por ley -en conjunto con la derecha propiamente tal- cerca de mil millones de dólares; de consolidar legislativamente a las AFP quizás por varias décadas más; y de regalarle al yerno de Pinochet, Ponce Lerou, la mitad del litio de nuestro país ¡hasta 2060!

 

A su vez, la situación de los más pobres ha ido alcanzando niveles cada vez más críticos, afectando crecientemente incluso ¡su derecho a la vida! Así, de acuerdo a datos del  Ministerio de Salud, la cantidad de personas fallecidas encontrándose en listas de espera para ser atendidas por el sistema público de salud alcanzó entre 2010 y 2015 la cifra de 67. 634 personas, es decir, 11.272 por año. Luego en 2018 alcanzó la cifra de ¡25.981 personas! Y después, sin considerar los años de la pandemia, ¡llegó en 2023 a 41.203 personas; en 2024 a 36.262; y en el primer semestre de 2025 a 20. 075 personas! Cifras que llevaron a que en el último foro de Anatel, José Antonio Kast las señalara como 40 mil personas al año; y Jeanette Jara en 30 mil, sin causar ningún escándalo en los medios de comunicación ni, en general, en las diversas instituciones de la sociedad chilena…

 

Y, por cierto, este “modelo chileno” ha sido entusiastamente considerado por la extrema derecha mundial. De partida –y como era obvio- por sus inspiradores: los académicos de la Escuela de Economía de Chicago. De este modo, el adlátere de Milton Friedman, Arnold Harberger, en visita a Chile a fines de 2010, señaló que “el motivo principal de la Universidad de Chicago” para establecer convenios con la Universidad Católica y la Universidad de Chile “fue traer la buena ciencia económica a Chile, y yo creo que tuvimos éxito en eso”. Primero “durante el período del gobierno militar, y una vez que se formó el equipo de Patricio Aylwin con Alejandro Foxley y otros, ellos siguieron el mismo rumbo (…) y eso ha seguido hasta hoy día que yo sepa” (“El Mercurio”; 19-12-1010). Además, agregó que una vez que asistió a un seminario en Colombia de la Asociación de Bancos (2007) le tocó escuchar una presentación de Ricardo Lagos “dando lecciones de economía” y que “no pude encontrar ni una frase que no hubiera sido pronunciada por un profesor de Chicago en mi tiempo ahí, pura economía, nada más”; añadiendo Harberger que “uno ve a los diferentes partidos políticos en Chile, sus plataformas económicas, y difieren en milímetros, en centímetros, no en kilómetros” (Ibid.).

 

Y, consecuentemente, el modelo ha recibido también exultantes loas de la extrema derecha latinoamericana. Así, el “brazo derecho” de Jair Bolsonaro en Brasil, Onyx Lorenzoni, declaró que “Chile es para nosotros un modelo. Es un ejemplo de un país que tiene bases económicas muy bien estructuradas” (“La Tercera”; 21-10-2018). Y el ¡mismísimo presidente argentino Javier Milei! afirmó en 2024 que “para nosotros (Argentina) Chile ha sido un claro ejemplo de lo que hay que hacer para sostener el desarrollo económico en el tiempo. Tanto por su sana relación entre lo público y lo privado, como por su política económica innegociable que ha perdurado pese a los cambios de signo político (…) estos valores le permiten a Chile abandonar el atraso y caminar hacia un modelo de prosperidad. Nosotros también hemos finalmente cambiado y también creemos en esos valores” (“El Mercurio”; 9-8-2024)…

 

Sin embargo, ¡Kast quiere acentuar todavía más el neoliberalismo de este modelo, beneficiando aún más a los grandes grupos económicos y a los más ricos, y perjudicando a los más pobres! Particularmente, con una disminución del impuesto a las grandes empresas de 27% a 23%; y con el fin del pago de contribuciones a la primera vivienda que cancela sólo el 9% de los adultos mayores más ricos de la población. Y con un recorte del gasto público en salud que alcanzaría a 413 mil millones de pesos; y específicamente de 259 mil millones de pesos para Fonasa (Ver “El Mostrador”; 25-5-2026). Dado el espeluznante y creciente número de personas que fallecen cada año en las listas de espera de los hospitales públicos, esto último, de ser llevado a cabo, no podría ser más ominoso.

 

  Felipe Portales

 



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