Poder y Política

Cadem confirma el cambio de clima: la economía desplaza a la seguridad como principal preocupación ciudadana

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La última encuesta Plaza Pública muestra una caída de tres puntos en la aprobación del presidente José Antonio Kast, pero el dato más significativo es otro: por primera vez en meses, la economía y el empleo superan a la seguridad entre las prioridades de la población. El resultado llega tras una semana marcada por la caída del Imacec, el aumento del desempleo y el debate sobre una eventual recesión técnica.

La aprobación del presidente José Antonio Kast cayó al 38%, tres puntos menos que en la medición anterior, mientras la desaprobación aumentó hasta el 58%, según la última encuesta Plaza Pública Cadem. Sin embargo, más allá de la variación en la evaluación presidencial, el estudio revela un cambio de fondo en las preocupaciones ciudadanas: la economía y el empleo (67%) desplazaron a la seguridad, la delincuencia y el narcotráfico (61%) como el principal problema que el Gobierno debería enfrentar.

El resultado no aparece de manera aislada. Llega luego de una semana especialmente compleja para el Ejecutivo, marcada por la publicación de una serie de indicadores económicos negativos que reforzaron la percepción de deterioro entre la población.

La caída del Imacec, el aumento del desempleo informado por el Instituto Nacional de Estadísticas y el creciente debate sobre una eventual recesión técnica comenzaron a modificar el clima político que había acompañado al Gobierno durante sus primeros meses de gestión. A ello se sumó la discusión sobre las propuestas de flexibilización laboral elaboradas por una comisión convocada por La Moneda, ampliamente cuestionadas por organizaciones sindicales y especialistas por centrarse en reducir costos laborales más que en impulsar una estrategia de desarrollo productivo.




En ese contexto, la encuesta parece registrar un fenómeno que ya comenzaba a hacerse visible: la preocupación cotidiana por el empleo, los ingresos y la incertidumbre económica empieza a imponerse sobre la agenda de seguridad que había dominado el debate público.

Una preocupación instalada

La propia encuesta refuerza esa lectura. Un 83% de los consultados considera que Chile enfrenta una emergencia laboral, reflejando un nivel de inquietud pocas veces observado respecto del mercado del trabajo.

Las principales razones mencionadas son los despidos y la inestabilidad laboral, la dificultad para encontrar empleo una vez perdido y los bajos salarios, factores que afectan directamente la vida cotidiana de millones de personas y que difícilmente pueden revertirse mediante anuncios de corto plazo.

La importancia de estos resultados radica en que muestran un cambio en la forma en que la ciudadanía evalúa la gestión gubernamental. Durante buena parte del primer semestre, el Ejecutivo consiguió instalar la seguridad como el principal eje de discusión política. La delincuencia, la inmigración y el orden público concentraron la atención mediática y permitieron relegar a un segundo plano el desempeño económico.

Pero esa prioridad comienza a modificarse cuando las cifras económicas dejan de acompañar el discurso oficial.

La economía vuelve al centro

El Gobierno ha defendido su estrategia económica sobre la base de que las rebajas tributarias, la desregulación y los incentivos a la inversión generarían crecimiento, empleo y mejores condiciones para las familias.

Sin embargo, los datos conocidos durante las últimas semanas han debilitado ese relato. La desaceleración de la actividad, el aumento del desempleo y el deterioro de las expectativas económicas han comenzado a erosionar la confianza en que los beneficios prometidos llegarán en el corto plazo.

La encuesta Cadem parece capturar precisamente ese cambio de percepción. Más que un juicio sobre una medida específica, refleja que una parte creciente de la ciudadanía comienza a evaluar al Gobierno desde la experiencia concreta de la economía doméstica: la estabilidad del empleo, los ingresos familiares y las perspectivas de crecimiento.

En ese escenario, la baja de tres puntos en la aprobación presidencial puede interpretarse como una consecuencia del deterioro económico más que como un fenómeno coyuntural.

La encuesta no anticipa necesariamente una tendencia irreversible, pero sí confirma un cambio de clima que ya comenzaba a manifestarse en los indicadores económicos conocidos durante la última semana. Cuando el empleo y el costo de la vida pasan a ocupar el centro de las preocupaciones, las promesas de crecimiento futuro dejan de ser suficientes. La ciudadanía comienza a exigir resultados concretos.

Ese es probablemente el principal mensaje que deja la última Cadem: no sólo cae la aprobación presidencial. También cambia el terreno sobre el cual será evaluado el Gobierno durante el resto del año.

Simón del Valle



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Simon Del Valle

Periodista

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